lunes, 12 de septiembre de 2016

Bisexualidad: Lo invisible de la diversidad sexual

bisexual 


Dentro de las siglas de la diversidad sexual LGBTTTI (las oficiales) contemplamos a una B que pocas veces es incluida en realidad. La bisexualidad a estas alturas del S. XXI sigue siendo una zona de silencio, sí, aunque los medios de comunicación y personas famosas ahora lo anuncien, no significa que la sociedad realmente lo esté considerando.

Era el siglo XIX cuando apenas estábamos adoptando la posibilidad de dos orientaciones, ni hablemos de respeto porque eso era común, pero sí de la homosexualidad y la heterosexualidad como una nueva acepción binaria, que ponía de polo a polo las orientaciones sexuales. Al llegar la bisexualidad y romper con esas dos opciones se convirtió en la tercera en discordia; la sexualidad de las personas confundidas, inmaduras, hipersexualizadas, impostoras y hasta ególatras que solo buscan su placer.


La idea de no ser “maduras” sexualmente, viene con la intención de conocer y mantener relaciones sexo-afectivas con hombres y mujeres, sin importar si eres género masculino o femenino, ¿no es acaso la definición de madurez sexual per se? 

La madurez sexual viene con la elección de parejas, con la libertad de actuar a tu conveniencia y deseos. No merece la pena desmentir cada uno de los mitos pues en su mayoría parten desde el “¿o eres o no eres?” y es regresar a la misma dicotomía. 

Entre 30% y 40% de los homosexuales, hombres y mujeres, experimenta a veces deseos o sentimientos heterosexuales, aunque menos del 10% se relacione de forma sexual o sentimental. 


Freud y Kinsey dieron las primeras conceptualizaciones sobre la bisexualidad, uno lo trataba como una etapa que no perdura en la adultez, mientras el otro realizó una escala de 7 grados, donde del 0 al 6, se podría definir la orientación sexual; siendo 0 como absoluto heterosexual y 6 como absoluto homosexual, dejando una serie de posibilidades entre ellos y siendo el 3 un punto completamente bisexual. 

A experiencia personal, es cómodo llamarse bisexual a temprana edad, es simple dejar las expectativas sociales abiertas y saber si “regresarás al buen camino heterosexual”, esta comodidad la han sentido muchos hombres y mujeres, lo cual no ayuda nada a las personas que conscientemente se denominan bisexuales y por lo contrario aporta ideas al pensamiento colectivo para oprimir y reprimir la bisexualidad llamándola una fase.


La principal manifestación de bifobia se presenta con la invisibilización y omisión de la misma, lo cual impide comprender a las personas y lleva al rechazo, aversión, discriminación y estigmatización.
Sería más simple entender la sexualidad, la orientación y las diferentes categorías como situaciones excepcionales de relacionamiento y como lógica de la verdadera diversidad sexual, sin embargo, aún perteneciendo al LGBTTTI nos cuesta mucho aceptar y entender situaciones que se salen de la hetero y homonormativa en la que vivimos.

La falta de referentes culturales positivos sobre la bisexualidad es un problema grave, no hay identificación ni sentido de orgullo, por tanto no se crea una comunidad que te haga sentir como en casa. Hace poco la modelo y actriz Cara Delevingne declaraba “Si la gente quiere definirme como gay, estupendo”, lo cual sucede regularmente, esa insistencia en definir tu orientación dependiendo de la pareja con la que estás es omitir su existencia.


La bisexualidad debería ser tratada como una postura ideológica diversa u como una situación open-minded, evitemos pensar a blanco y negro; es necesario verla como una ruptura del binario, esencia de la pluralidad, y dejemos de señalarla como una orientación confusa. En un mundo de etiquetas y categorías para definir con quién nos gusta ir a la cama, no debería existir invisibilidad alguna y mucho menos en esta que resulta tan interesante desde mi punto de vista. 

La naturaleza de la sexualidad es fluir y dejarse llevar por la atracción, deseo y necesidad de afecto, y si se puede encontrar en un hombre o en una mujer sin distinguir el género es importante verlo como parte de la complejidad humana y abrazarlo a la diversidad. 

Como comunidad deberíamos avanzar sin discriminar y sin crear juicios de valor ante cosas que no entendemos, exploremos lo LGBTTTI para empatizar y simpatizar con cada una de esas siglas que nos representan. Veamos a colores.


Referencias:
Cuestiones básicas sobre la bisexualidad
Bisexualidad: de la tercería a la ruptura de las dicotomías
Argumentario del área de bisexualidad de la FELGBT
Fuente: BTA

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