martes, 12 de julio de 2016

La primera vez que lo hice

Recuerdo, hace muchos años, mi primera vez. Nunca olvidaré aquel día, al que tanto miedo le tenía, era una necesidad, pero me daba pánico. Necesitaba hacerlo o me volvía loco.

No sabía cómo ni con quien, pero mi mente y mi cuerpo me decían: tienes que hacerlo, y hacerlo ya. El que más y el que menos lo necesita.

La primera vez que dije en voz alta y ante alguien que era gay; podríamos decir que mi salida oficial del armario, aunque para mí no era salir del armario, sino compartir con alguien esos sentimientos, esas inclinaciones, esa “anormalidad” de que parecía que me gustasen los hombres, sí, has leído bien, en ese momento pensaba que lo que yo sentía no era normal. Aún no me atrevía a afirmarlo, pero sí a sugerirlo.

Mi cabeza iba a estallar si no lo sacaba fuera, si no lo compartía con alguien. Lo pensé y repensé mucho, el miedo al rechazo, a que me mirasen con cara rara, a que me acusasen y juzgasen desde fuera me tenía bloqueado, aunque bastante me estaba juzgando yo ya.

Fue una experiencia liberadora, recuerdo a quién se lo dije, pero no recuerdo ni su reacción, ni su cara; solo que tuve la sensación de quitarme muchos kilos de encima, solo pronunciar la frase: “creo que soy homosexual porque me atraen los hombres” fue liberador.

Necesitamos, y es de gran ayuda, exteriorizar aquellas cosas que nos preocupan y nos agobian, no comérnoslas solitos, y esto de confesar que eres gay no es un punto menor. Ver las cosas desde fuera nos llevan a verlas desde otra perspectiva diferente, y en muchos casos, darnos cuenta de que el tema no es tan grave ni tan malo como la película que nosotros mismos nos hemos montado.

depresionAlgunos me dicen que lo que sienten, o si son gais o dejan de serlo, no le importa a nadie, y en muchos casos este es un razonamiento que nos crean nuestros miedos. Como seres sociales necesitamos relacionarnos, compartir, escuchar y que nos escuchen.

Tener al menos una persona, un amigo, familiar o un profesional, con la que poder hablar es un gran beneficio para nuestra salud psíquica, emocional y corporal. Y luego hay técnicas que ayudan a externalizar y analizar la situación desde fuera.
  • Ponte frente al espejo, mirándote a los ojos y dítelo a ti mismo en voz alta.
  • Imagina que te lo cuenta tu mejor amigo, ponlo por escrito. ¿Cómo reaccionarías? ¿qué le dirías? ¿qué le aconsejarías? Luego léelo en voz alta, que lo escuches tú.
  • Por supuesto, díselo a alguien de máxima confianza.
  • Acude a un profesional que te ayude.
Fuente: Cascaraamarga.com

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