sábado, 4 de junio de 2016

Divinos de la muerte

Comienzo esta semana con unas preguntas que quiero respondas sin pensarlas, lo primero que se te viene a la cabeza y lo anotes: ¿Qué imagen tienes de ti mismo? ¿Cuándo te miras al espejo qué sientes? ¿Te gusta lo que ves? ¿Te atreves a mirarte desnudo?

divinoCreo si hay algo que al mundo gay nos afecta, no digo a todos, es el tema de la imagen, que dependiendo de cómo lo gestionemos, qué importancia le demos, y sobre todo, qué autoimagen tengamos de nosotros mismos, puede, y mucho, fastidiarnos o no, la vida. No digo que nos la fastidie desde fuera, sino que nos dejamos fastidiar.

El concepto de autoimagen va muy ligado al tema de la autoestima. Walter Riso, psicólogo nacido en Italia, escritor de una gran variedad de libros, a cual más interesante, en su libro Enamórate de ti, habla de los cuatro pilares fundamentales para autoenamorarse, que traducido es, tener una muy buena autoestima, y uno de estos pilares es la “autoimagen”.

Podríamos hablar de los distintos estereotipos o modelos, las referencias de imagen en el mundo gay, en qué “escaparates nos fijamos”, etc., por todos bien conocidos y sabidos. Y ahora que empiezan las celebraciones del Orgullo, con sus desfiles y carrozas repletas de chulazos, no te digo nada. En nuestra sociedad en general, y en el mundo gay en particular, vivimos sumergidos en un ideal o ideales estéticos, frente a los cuales nos valoramos, nos medimos y nos calificamos.

Reconozco, a nivel personal, que durante muchos años me dejaba influenciar por esto ideales o modelos de referencia, hasta el punto de vivir acomplejado, infravalorándome; y cuando un hombre se fijaba en mi me extrañaba, no me lo creía, pensaba que estaba medio cegato. Una imagen infravalorada de nosotros mismos puede mermar o ser el reflejo del amor propio, pudiendo incluso, llevarnos a rechazar a hombres que se fijen en nosotros porque “no se puede fijar en mi”; o hasta el punto de poner fotos falsas en los perfiles, o no ponerlas porque nadie me hablaría si me ven, o enfadarnos, llegando a insultar y juzgar porque no se fijan en ti.

Alguno me diréis que claro, como uno no se va a infravalorar, si como no seas de tal o cual manera ni te miran o te desprecian. Sí que es cierto que hay mucha crueldad suelta en este tema, no lo voy a negar, que andan muchos por el mundo que te miran por encima del hombro, pero la clave no está en dejarse manipular, el secreto está en potenciar todo aquello que si te gusta de ti. No todo son pectorales, bíceps, tríceps o tabletas de chocolate, que también están muy bien; pero somos algo más que eso, somos un cuerpo completo por fuera y por dentro. No soy de los que defiende la teoría de que la belleza solo está en el interior, también tienes tu belleza exterior.
“La belleza es una actitud, si te sientes guapo o guapa, lo eres, y eso transmitirás a los demás, pero si aceptas previamente el modelo de belleza que te imponen desde fuera, terminarás pensando que eres horrible”. (Enamórate de ti, Walter Riso).
Tenemos un cuerpo, con unos ojos, una mirada, una sonrisa, unas piernas, un culo, una conversación, etc. etc. Si potencias aquello que SÍ TE GUSTA, tanto externo como interno, en lugar de fijarnos solo en lo que no, o en lo que no tenemos, lo que haremos, y aquí está el secreto, es transmitir seguridad y confianza en uno mismo, y eso es de admirar; eso no se ve todos los días ni en todos los hombres. Eso se percibe y llama la atención. En un mundo superficial como nuestro, que tú, que tienes barriga, que no cumples con los cánones de belleza, te atrevas por ejemplo a ir sin camiseta o en tanga, si te apetece, en el Orgullo LGTB, y se te note más feliz que una perdiz, que te importa un pimiento lo que digan o piensen, te aseguro que triunfarás.

Lo importante es que te gustes a ti mismo, y para ello, como apunta Walter Riso, inventa tus propias pautas de belleza, ponte divino/a de la muerte para ti, no para los demás, sal a lucir palmito, que lo tienes, con la cabeza bien alta por ser quien eres y como eres. Y si hay algo de tu físico que quieres cambiar, pues adelante, al gym, a dieta y a currárselo, en lugar de buscar excusas o culpar al mundo, de ti depende jugar bien tus cartas.
Fuente: Cascaramarga.com

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