lunes, 9 de mayo de 2016

En un #2016Bisexual, por una Ley de Igualdad LGTB

 Asociaciones LGTB concentradas para condenar las últimas agresiones homófobas


Años de lucha del movimiento de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB) han conseguido que España se haya vuelto un país más justo e igualitario. Sus leyes -salvo algunas cuestiones todavía por resolver- son igualitarias y, siguiendo el dictado constitucional, ya no discriminan por orientación sexual o identidad de género.

Pero a nadie se le escapa que igualdad legal no es sinónimo de igualdad real. Esto lo viven las mujeres día a día en sus carnes. También el colectivo LGTB. Siglos de discriminación, persecución, violencia, estigma, silencio, invisibilidad… no se borran de un plumazo por decreto ley. Y por más que la sociedad española haya cambiado radicalmente y se haya convertido en una de las más respetuosas con la diversidad sexual y de género -tal y como señalan varias investigaciones- de todo el mundo, sigue quedando mucho camino por recorrer. De hecho, el matrimonio igualitario no era tanto un final de partida como un requisito imprescindible para conseguir el auténtico objetivo: la igualdad real.

No debemos escuchar las voces que, interesadamente, quieren hacernos creer que, tras la consecución del tan ansiado matrimonio igualitario, ya todo está logrado y que organizaciones como la FELGTB no tienen razón de ser. La realidad es tozuda y todos los estudios, todas nuestras investigaciones apuntan sin ninguna duda a que el colectivo LGTB sigue sufriendo discriminación en las escuelas, en el ámbito laboral, en el sanitario, en la prestación de servicios... Además, la LGTBfobia es el primer motivo de bullying y una de las principales causas de delitos de odio en España. En nuestro igualitario país, las agresiones a personas LGTB suceden casi a diario.

Es el momento, por tanto, de exigir voluntad política para seguir trabajando. Para tomar las medidas necesarias que hagan avanzar y que remuevan los obstáculos que dificultan esa igualdad en el día a día.

Por eso, entre otras razones, hemos decidido declarar este 2016 como Año por la Visibilidad Bisexual. Porque las personas bisexuales, lejos de lo que piensan muchos, conforman un colectivo especialmente invisibilizado y dañado por la desigualdad. Que sufre un estigma cargado de múltiples estereotipos y discriminaciones que lo hace especialmente vulnerable a sufrir rechazo social, a vivir dentro del armario e incluso a sufrir depresión o diferentes trastornos de ansiedad. Se sabe que hombres y mujeres bisexuales se sienten menos cómodos con su sexualidad que gais y lesbianas. Y esto es debido a un estigma que no se ha conseguido borrar.

Año de la Visibilidad Bisexual

¿Qué pretendemos conseguir con este Año de la Visibilidad Bisexual? Cuatro son los objetivos principales:

-Sensibilizar sobre la realidad de la bisexualidad en todos los ámbitos, haciendo especial hincapié en el familiar, educativo, cultural y laboral.

-Dotar de herramientas a las personas bisexuales y a las asociaciones que trabajan con estas para lograr una mayor inclusión.

-Combatir la bifobia, el monosexismo y el binarismo de género.

-Trabajar la interseccionalidad: visibilizar la realidad bisexual en la diversidad.

Una Ley de Igualdad LGTBI

En este Año de la Visibilidad Bisexual pedimos con más energía que nunca una Ley de Igualdad LGTBI, que, a imagen y semejanza de las que ya han sido aprobadas en los ámbitos autonómicos de Cataluña y Extremadura, trabaje proactivamente para reducir las desigualdades. Y lo haga con herramientas concretas: obligando a las administraciones a combatir esa discriminación y a tomar medidas concretas para evitarla, invirtiendo la carga de la prueba para que ante faltas administrativas sea el sospechoso de discriminación quien deba demostrar que no la ha practicado; formando a los cuerpos y fuerzas de seguridad, a profesionales de los ámbitos educativo, sanitario, judicial o de trabajo social; penalizando las actitudes discriminatorias; fomentando la pluralidad y la visibilidad de las orientaciones e identidades minoritarias, así como la investigación sobre las circunstancias de estas, e instituyendo una autoridad independiente que vigile y garantice que las administraciones cumplen y hacen cumplir escrupulosamente esta ley.

Sea cual sea el Gobierno que surja de las últimas o de las próximas elecciones, la igualdad debe figurar en su pacto de legislatura. Necesitamos una Ley Integral de Transexualidad, un pacto de Estado por una educación inclusiva y respetuosa con la diversidad sexual y de género, otro pacto de Estado frente al VIH y la discriminación y el estigma, y, como decimos, una Ley por la Igualdad LGTBI que unifique los derechos reales de las personas LGTBI -y sí, también las bisexuales, que nunca más deben pasar desapercibidas entre otras siglas más visibles, más empoderadas- en todos los territorios del Estado español. Necesitamos, en resumen, que se cumpla la Constitución.

Fuente:Jesús Generelo (Bez)Presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais Transexuales y Bisexuales (FELGTB ).

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