jueves, 28 de abril de 2016

La (poca) relación entre fantasías sexuales y orientación sexual

 fantasías y orientación sexual
 


Últimamente ha llegado a boca de todos y todas la noticia de que las mujeres son prácticamente todas lesbianas o bisexuales. Los estudios, científicos, que lo confirman se basan en la respuesta sexual de las mujeres ante imágenes sexuales de otras personas, hombres o mujeres. El resultado parece indicar que la mayoría de las mujeres se excitan tanto con imágenes eróticas de unos como de otras.

fantasías y orientación sexual

Pero antes de concluir que este dato tiene una relación indiscutible con las preferencias sexuales, deberíamos hacernos la siguiente pregunta ¿Nuestras fantasías sexuales definen nuestra orientación sexual?

La respuesta es no.

Lo cierto es que muchas mujeres lesbianas prefieren el porno gay o heterosexual. Muchas heterosexuales prefieren el sexo lésbico. En los hombres parece haber una relación mucho más directa entre sus preferencias pornográficas y su orientación sexual. ¿Es que nosotras estamos locas?

La explicación es mucho más simple:

Las fantasías dependen de muchos factores. Desde nuestras hormonas hasta nuestra experiencia inconsciente de lo prohibido, lo desconocido y lo perverso, el poder y el sometimiento. En el mundo de las fantasías sexuales no hay ningún tipo de límite, y tampoco de lógica. Lo que puede ser desagradable o violento en la realidad, tiene otro matiz en el mundo de lo imaginario. De tal forma, lo que nos puede excitar en nuestras fantasías, puede repelernos en la vida real. De ahí que tener una sexualidad no conflictiva implica aceptar y disfrutar las propias fantasías, sin cuestionarnos si algo en ellas define nuestra orientación sexual o nuestros valores en la vida, porque nada tiene que ver una cosa con la otra. Negar las propias fantasías por considerarlas ilógicas o contrarias a nuestros supuestos gustos, nos oprime y nos frustra. Si nos dejamos sentir, y nos observamos sin juicio, notaremos cuáles de nuestros deseos quieren quedarse en fantasía y juego y cuales necesitan de la realidad.

Leer también Verdades y leyendas sobre el sexo lésbico
Incluso las fantasías en pareja pueden ser sanas para una sexualidad fluida y duradera. Sin necesidad de llevarse a la realidad en todos los casos, se pueden disfrutar a través del juego de roles, o del uso de juguetes. 

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En definitiva, dejar volar la imaginación es salud. No es necesario contrastar nuestro mundo imaginario con nuestro mundo real.
Fuente: Revista MiraLes.com
Sólo existe un tipo de orgasmo, pudiendo variar el  lugar de estimulación. Tal y como comentaba en este artículo, el orgasmo es la respuesta neurovegetativa que el organismo produce a los estímulos, sean cuales sean, generados en la fase de excitación de la respuesta sexual humana. Esta estimulación se traduce en impulsos eléctricos que llegan al centro de reflejo orgásmico, en la médula sacrolumbar, desencadenando una serie de contracciones en el suelo pélvico que dan lugar a la sensación orgásmica.
En el cuerpo de la mujer, el clítoris es el único órgano del cuerpo cuya única función es producir orgasmos. Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros. La parte visible, el glande y el capuchón, están unidos a los labios internos de la vulva en su parte superior. La parte invisible del clítoris rodea la vulva, bajo los labios internos y externos y, a su vez, la uretra.  Es decir, es muy difícil no estimular el clítoris, ya sea de manera directa o indirecta, al entrar en contacto con la vulva.
La inmensa mayoría de la mujeres obtienen los orgasmos a través de la estimulación directa del clítoris, mientras otras tantas lo hacen a través de la estimulación indirecta, ya sea a través de la vagina o/y la estimulación de los labios internos y externos. Y no sólo eso, sino también mediante la estimulación mental. Y en todas estas estimulaciones no suele faltar las contracciones del suelo pélvico que, al contraerse y expandirse, hace que el clítoris sea estimulado indirectamente.
La vagina, como sabes, es insensible en su mayor parte. Las sensaciones se concentran en la entrada, donde el clítoris tiene su raíz. La estimulación de la misma puede ser placentera, pero no tiene por qué ser la más placentera en la mujer. En el interior de la vagina se puede encontrar una zona más sensible, denominada Punto G, que coincide con parte de la raíz del clítoris y la próstata femenina. Al ser estimulada esta zona, algunas mujeres sienten la sensación de orinarse, puesto que el clítoris crece por la excitación y ejerce presión sobre la uretra. Dependiendo de la mujer, esta sensación puede ser placentera o no, y en algunos casos desencadenar un orgasmo en el que también está interviniendo el clítoris. Algunas mujeres describen que la sensación orgásmica es diferente, ni mejor ni peor, puesto que da la sensación de que el orgasmo es “hacia fuera”, mientras que con la estimulación directa del clítoris la sensación es “hacia dentro”. Esto puede ser debido a que, al intervenir la uretra, el cerebro mande diferentes instrucciones. En realidad, si experimentas y juegas con tu suelo pélvico, puedes obtener diferentes sensaciones… aunque no olvides que el objetivo es disfrutar y no demostrar.
Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros
El problema de la creencia del orgasmo vaginal radica en la limitación que supone para una sana vivencia del sexo, puesto que restringe el placer de la mujer y prima la práctica de la penetración pene-vagina como elemento indispensable para que las relaciones sexuales genitales sean “adecuadas”. Esta creencia ya no sólo es limitante para las mujeres, sino también para los hombres, puesto que les otorga una responsabilidad extra. Cuando en realidad el objetivo del sexo es el placer propio, sea de la manera que sea.
¿Por qué se sigue manteniendo esta falsa creencia?
Es curioso cómo algunas personas mantienen la creencia de Freud que afirmaba que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina, mientras que si sólo se estimulaba el clítoris era un orgasmo infantil. Junto a ello encontramos también la idea de la envidia del pene en las mujeres, puesto que el clítoris era considerado un pene pequeño. De ser así, ¿no te resulta contradictorio? Es decir, siguiendo esta línea de pensamiento, si el clítoris es un pene pequeño (aunque, si tuviésemos que comparar, el pene en realidad es un clítoris grande), ¿por qué ese empeño en que las mujeres obtengan los orgasmos en otra zona distinta del hombre? Si el transcurso de la historia hubiese sido al revés, es decir, que primase el placer de la mujer y su orgasmo a través de la estimulación del clítoris, ¿estaríamos hablando hoy de una distinción entre orgasmo peneal y testicular en el hombre?
Esto me recuerda a algo que leí hace tiempo en un consultorio sexual. En él aparecía la misma duda que tú planteas y la respuesta “experta” fue: “Lo que necesitas es una estimulación extra en el clítoris”. Al leerlo, lo primero que me vino a la mente fue: ¿Extra? Si volvemos al ejemplo anterior en el que imaginábamos que la práctica habitual (o dictatorial) fuese la estimulación del clítoris, hoy estaríamos hablando de que lo que necesita un hombre para obtener un orgasmo es la estimulación extra del pene. ¿No te parece absurdo?
Se mantiene la creencia de Freud de que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina. Otro mito absurdo es que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre
Otra idea mantenedora de este mito/mentira es la de que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre. Para no romper la línea de los párrafos anteriores, debe ser que los hombres aún no os habéis dado cuenta de que sois autónomos en vuestro placer y por eso aún algunos no habéis prescindido de las mujeres, ¿verdad?. ¿Puede ser esa la razón por la que algunos seguís manteniendo relaciones con mujeres? ¿No os habéis dado cuenta de que solos también obtenéis placer? ¿Es por eso? Agradecería mucho que alguien me lo aclarase, puesto que es algo que me tiene realmente preocupada.
Para concluir, hagamos un experimento. Cuando lo hagas te sorprenderá, porque el resultado es totalmente inesperado. Todas las personas que lo han hecho aseguran que es una de las mejores sensaciones que han tenido. Puedes hacerlo en cualquier sitio, da igual si tienes gente alrededor. Tómate un minuto. Coloca tus dedos sobre la barbilla y comienza a masajeártela. Puedes hacerlo a diferentes ritmos: más lento, más rápido… juega con las diferentes presiones. Puedes utilizar todo el dedo o sólo la yema. Recréate en la sensación. ¿Verdad que es placentero? ¿Has tenido un orgasmo? ¿No? Entonces eso significa que eres un frígido/a, porque toda la gente que lo ha hecho obtiene placer.
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Sólo existe un tipo de orgasmo, pudiendo variar el  lugar de estimulación. Tal y como comentaba en este artículo, el orgasmo es la respuesta neurovegetativa que el organismo produce a los estímulos, sean cuales sean, generados en la fase de excitación de la respuesta sexual humana. Esta estimulación se traduce en impulsos eléctricos que llegan al centro de reflejo orgásmico, en la médula sacrolumbar, desencadenando una serie de contracciones en el suelo pélvico que dan lugar a la sensación orgásmica.
En el cuerpo de la mujer, el clítoris es el único órgano del cuerpo cuya única función es producir orgasmos. Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros. La parte visible, el glande y el capuchón, están unidos a los labios internos de la vulva en su parte superior. La parte invisible del clítoris rodea la vulva, bajo los labios internos y externos y, a su vez, la uretra.  Es decir, es muy difícil no estimular el clítoris, ya sea de manera directa o indirecta, al entrar en contacto con la vulva.
La inmensa mayoría de la mujeres obtienen los orgasmos a través de la estimulación directa del clítoris, mientras otras tantas lo hacen a través de la estimulación indirecta, ya sea a través de la vagina o/y la estimulación de los labios internos y externos. Y no sólo eso, sino también mediante la estimulación mental. Y en todas estas estimulaciones no suele faltar las contracciones del suelo pélvico que, al contraerse y expandirse, hace que el clítoris sea estimulado indirectamente.
La vagina, como sabes, es insensible en su mayor parte. Las sensaciones se concentran en la entrada, donde el clítoris tiene su raíz. La estimulación de la misma puede ser placentera, pero no tiene por qué ser la más placentera en la mujer. En el interior de la vagina se puede encontrar una zona más sensible, denominada Punto G, que coincide con parte de la raíz del clítoris y la próstata femenina. Al ser estimulada esta zona, algunas mujeres sienten la sensación de orinarse, puesto que el clítoris crece por la excitación y ejerce presión sobre la uretra. Dependiendo de la mujer, esta sensación puede ser placentera o no, y en algunos casos desencadenar un orgasmo en el que también está interviniendo el clítoris. Algunas mujeres describen que la sensación orgásmica es diferente, ni mejor ni peor, puesto que da la sensación de que el orgasmo es “hacia fuera”, mientras que con la estimulación directa del clítoris la sensación es “hacia dentro”. Esto puede ser debido a que, al intervenir la uretra, el cerebro mande diferentes instrucciones. En realidad, si experimentas y juegas con tu suelo pélvico, puedes obtener diferentes sensaciones… aunque no olvides que el objetivo es disfrutar y no demostrar.
Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros
El problema de la creencia del orgasmo vaginal radica en la limitación que supone para una sana vivencia del sexo, puesto que restringe el placer de la mujer y prima la práctica de la penetración pene-vagina como elemento indispensable para que las relaciones sexuales genitales sean “adecuadas”. Esta creencia ya no sólo es limitante para las mujeres, sino también para los hombres, puesto que les otorga una responsabilidad extra. Cuando en realidad el objetivo del sexo es el placer propio, sea de la manera que sea.
¿Por qué se sigue manteniendo esta falsa creencia?
Es curioso cómo algunas personas mantienen la creencia de Freud que afirmaba que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina, mientras que si sólo se estimulaba el clítoris era un orgasmo infantil. Junto a ello encontramos también la idea de la envidia del pene en las mujeres, puesto que el clítoris era considerado un pene pequeño. De ser así, ¿no te resulta contradictorio? Es decir, siguiendo esta línea de pensamiento, si el clítoris es un pene pequeño (aunque, si tuviésemos que comparar, el pene en realidad es un clítoris grande), ¿por qué ese empeño en que las mujeres obtengan los orgasmos en otra zona distinta del hombre? Si el transcurso de la historia hubiese sido al revés, es decir, que primase el placer de la mujer y su orgasmo a través de la estimulación del clítoris, ¿estaríamos hablando hoy de una distinción entre orgasmo peneal y testicular en el hombre?
Esto me recuerda a algo que leí hace tiempo en un consultorio sexual. En él aparecía la misma duda que tú planteas y la respuesta “experta” fue: “Lo que necesitas es una estimulación extra en el clítoris”. Al leerlo, lo primero que me vino a la mente fue: ¿Extra? Si volvemos al ejemplo anterior en el que imaginábamos que la práctica habitual (o dictatorial) fuese la estimulación del clítoris, hoy estaríamos hablando de que lo que necesita un hombre para obtener un orgasmo es la estimulación extra del pene. ¿No te parece absurdo?
Se mantiene la creencia de Freud de que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina. Otro mito absurdo es que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre
Otra idea mantenedora de este mito/mentira es la de que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre. Para no romper la línea de los párrafos anteriores, debe ser que los hombres aún no os habéis dado cuenta de que sois autónomos en vuestro placer y por eso aún algunos no habéis prescindido de las mujeres, ¿verdad?. ¿Puede ser esa la razón por la que algunos seguís manteniendo relaciones con mujeres? ¿No os habéis dado cuenta de que solos también obtenéis placer? ¿Es por eso? Agradecería mucho que alguien me lo aclarase, puesto que es algo que me tiene realmente preocupada.
Para concluir, hagamos un experimento. Cuando lo hagas te sorprenderá, porque el resultado es totalmente inesperado. Todas las personas que lo han hecho aseguran que es una de las mejores sensaciones que han tenido. Puedes hacerlo en cualquier sitio, da igual si tienes gente alrededor. Tómate un minuto. Coloca tus dedos sobre la barbilla y comienza a masajeártela. Puedes hacerlo a diferentes ritmos: más lento, más rápido… juega con las diferentes presiones. Puedes utilizar todo el dedo o sólo la yema. Recréate en la sensación. ¿Verdad que es placentero? ¿Has tenido un orgasmo? ¿No? Entonces eso significa que eres un frígido/a, porque toda la gente que lo ha hecho obtiene placer.
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