lunes, 25 de abril de 2016

Gais y relaciones heteros ¿cobardía, comodidad o miedo?

“Sabemos que cambiar no es fácil, lleva un tiempo y un esfuerzo, pero queremos que los demás cambien al instante. Seamos nosotros el ejemplo”. Javier Iriondo.
gay armarioEsta semana me gustaría que mirásemos, desde otra perspectiva, a una parte del colectivo, a veces olvidado y denostado: los gais que salen o están en relaciones heterosexuales, a los que muchas veces se les califica de cobardes, y haber tomado el camino fácil.

Tomo como referencia para este artículo a Bernardo Ruiz y su libro “Desde el tercer armario”, primer libro en español que trata este proceso de forma amplia, y os lo recomiendo para poder entenderlos, desde testimonios reales.

Me resulta chocante y doloroso, a veces, nuestra falta de empatía entre nosotros mismos, hablo del colectivo gay, a la hora de opinar, hablar y juzgar a otros gais; nuestra falta de solidaridad ante personas que están viviendo un proceso de salida del armario interno y externo, proceso que lleva su tiempo con sus momentos. 

Parece que rápidamente se nos olvida lo que hemos vivido o seguimos viviendo. Se nos olvida que quizás también estuvimos casados, puede que no con una mujer, pero si con unos miedos, con un entorno, con una familia, con un trabajo, que nos dejó metidos en el armario durante mucho tiempo, y algo nos impedía salir, nos impedía vivir.

Es verdad que, como seres humanos, el hecho de ser gais, no nos hace ni más simpáticos ni menos, ni más generosos ni menos, ni más solidarios ni menos; como en botica, hay de todo; pero sí creo que todo ser humano, no debería olvidar de dónde viene y qué ha tenido que superar en su vida para lograr lo que ha logrado, esto nos hace muchos más humildes, más cercanos y más comprensivos, que es lo que, en muchas ocasiones, el que tenemos enfrente necesita ver, como quizás nosotros vimos o nos hubiera gustado ver.
El hecho de haber sido discriminados, haber sufrido bullying, considerados ciudadanos de segunda, haber sufrido por ser gais, cosa que a un hetero no le ha ocurrido por su orientación afectiva, y haberlo superado, sí que nos hace más fuertes y de una pasta especial, lo que podríamos usar para ayudar a otros en su proceso.

Los jóvenes de hoy lo tienen mucho más fácil, todo está mucho más normalizado, a pesar de que siga habiendo homofobia en ámbitos, pueblos, familias, etc., hay muchos tipos de ayuda y acompañamiento; pero los que somos más mayores no lo tuvimos tan fácil, nos criamos en un entorno más hostil, en muchos casos sin referencias, posiblemente influenciados por la religión, creencias y valores contrarios a ser gais. Esto lleva a crear unos miedos y una auto negación de lo que somos, lo que deriva en intentar ocultar y tapar lo que sentimos, en intentar auto curarnos porque no éramos “normales”.

Como ya he hablado en otras ocasiones, en muchos casos, no somos totalmente libres a la hora de decidir, venimos marcados por nuestras creencias, nuestros miedos, fobias y experiencias; por las referencias que hemos recibido en casa, en educación y en nuestro entorno, y no hablemos de “y qué dirán si se enteran”, lo que puede condicionar, y mucho, cómo vivir, o no vivir, nuestra condición gay. Nacimos marcados como heterosexuales, mientras no se demostrase lo contrario, se crearon unas expectativas sobre nosotros: estudia, trabaja, cásate con una buena mujer y ten hijos, o vete al seminario. Si, nos dejamos influenciar, y unos tuvieron más fuerza y quizás se marcharon de su entorno para vivir su condición afectiva-sexual, y otros no; no supieron, no pudieron, no tuvieron esa fuerza para hacerlo.
Ocultaron y se ocultaron así mismos lo que eran o son, decidieron formar una familia y cumplir con esas expectativas, lo que no significa que no se enamorasen de su mujer, que no quieran a sus hijos, que se arrepientan de esa vida; una vida no exenta en muchos casos de conflictos internos, pero antes o después, lo que son, puede aflorar. Unos lo reconocerán y darán el paso, otros no; unos lo harán a escondidas y otros no. Si te encuentras con los que “no”, piensa en lo que a ti te costó dar el paso.

No necesitan nuestro juicio, en muchos casos, bastante se castigan ellos solitos, necesitan nuestro apoyo y ayuda, en ese proceso de transformación de su vida, un proceso, quizás más doloroso y complicado de lo que otros han vivido o viven en su salida del armario y normalización de vida. Difícil pero no imposible.
Se que algunos me diréis que habéis tenido malas experiencias con hombres así; pero hay que tener en cuenta que muchos no están preparados, se siente perdidos, no saben dónde, cómo ni cuándo; y luego, si somos conocedores de la situación emocional de estos hombres, también somos responsables de decidir implicarnos en una relación para la que puede que si o que no estemos preparados.

Igual que van proliferando otros grupos, creo necesario que se formen grupos de ayuda y acompañamiento a hombres así, para escucharles y ayudarles en su proceso; como apunta el libro que os decía, andan muy perdidos, no saben dónde y cómo conocer gente, cómo poner en orden su vida pasada, presente y futura.
Bernardo ya ha creado uno en Sevilla, y el que escribe acaba de lanzar uno en Mallorca y otro en Murcia, abiertos a toda España.
“¡Qué tensión tener que vivir siempre pendientes de mostrar la fachada que creemos correcta, de dar consistencia a la sombra en que nos hemos convertido!”. Bernardo Ruiz

Fuente: Cascaraamarga.com

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