martes, 8 de marzo de 2016

Mujer y lesbiana. Lo que el movimiento LGTB ha conseguido y el feminista no

Soy mujer y soy lesbiana. Como mujer, soy feminista. No concibo otra forma de ser mujer. Como lesbiana, soy activista. No pertenezco a ninguna asociación, utilizo mi visibilidad cotidiana y mis textos como armas de lucha. Hablo abiertamente de mi lesbianismo y utilizo los espacios públicos para expresarme, como cualquier persona heterosexual.

En muchos países del mundo ser mujer o ser homosexual implica ser blanco de vejaciones, discriminación e injusticias. No obstante, creo firmemente que a pesar de ser dos movimientos que comenzaron a tener relevancia social e internacional más o menos en la misma época, el movimiento LGTB ha conseguido cosas que el feminista aún no. Parece que el machismo tiene los huesos más duros que la homofobia.
  • Crímenes en los medios de comunicación
    Recientemente dos jóvenes argentinas fueron asesinadas cuando viajaban como mochileras por Ecuador. Con una mezcla de dolor y rabia podían leerse en los medios de comunicación los juicios emitidos ante el crimen. “Viajaban solas” (no, viajaban juntas. Estar sin compañía masculina no es estar sola), ¿cómo sus padres se lo permitieron? ¿Qué llevaban puesto? ¿Hablaron con desconocidos? ¿Caminaban por un lugar peligroso? El foco no se puso en el crimen machista, sino más bien en ambas mujeres, retirándoles el derecho a viajar sin un hombre, a vestir como quisieran. Haciéndoles cargar, como siempre, con la culpa de ser víctimas.
    Los crímenes a gais y lesbianas reciben inmediatamente la condena pública por homofobia. Al menos a mi, hasta ahora, no me ha tocado leer en la prensa que se acuse a una persona homosexual (por actitud cariñosa, por su forma de vestir, de hablar, etcétera) de provocar una paliza o un asesinato. ¿Te imaginas?
  • Compromiso empresarial: Actualmente las empresas más grandes casi compiten por lanzar las campañas más emotivas e inclusivas con el amor homosexual. Una pareja gay, una pareja lésbica. Una familia con dos padres o dos madres. La publicidad educa, normaliza. Cada anuncio “gayfriendly” se hace viral en las redes sociales. Cuesta más ver a las empresas compitiendo por mostrar en sus anuncios a mujeres empoderadas, líderes, independientes.  Los estereotipos siguen siendo la carga demasiado pesada que nos dobla la espalda.
  •  Machismo v/s homofobia: Cada vez es peor visto ser machista, pero aún peor es ser homófobo. España es el primer país del mundo en aceptación de la homosexualidad (88%), según el estudio del Pew Research Center,  Pero en temas de machisimo caminamos hacia atrás. Más del 80% de los jóvenes de 14 a 19 años conoce actos violentos machistas en parejas de su edad, según un estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.  Identifican ser chico con independencia y posesividad, con control sobre sus parejas y con ser mejor en deportes y tecnología. Ser chica es ser sensible, presumida y responsable, además de reflexiva.
  • No soy homófobo, pero tampoco apoyo la igualdad: No faltará quien lo diga (yo nunca lo he oído), pero claramente no es una frase que nos encontremos con tanta frecuencia como el tedioso “no soy machista pero tampoco feminista”, donde se pone en el mismo punto de comparación la corriente que busca la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, con la arrasadora contracorriente que quiere una mujer sometida e inferior al hombre. Son muchos los rostros famosos, hombres y mujeres referentes, que abiertamente a través de sus redes sociales condenan la homofobia. Pero tan pocos los famosos que se declaran feministas (y lo peor de todo, muchas famosas que declaran no serlo).
No pretendo comparar dos lacras sociales. Tampoco es una competición. Pero en el Día Internacional de la Mujer me parece importante hacer un análisis de nuestra situación. ¿Por qué el movimiento LGTB ha tenido más repercusión que el feminista? Porque éste es un mundo de hombres. Y el de mujeres aún está en construcción.
Fuente: Revista MiraLes.com

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