domingo, 13 de marzo de 2016

¿Cómo superar la esclavitud del armario? Creencias y homofobia

La conducta humana viene generada por pensamientos y emociones, y debajo de ellos está algo llamado creencias, que son determinantes en nuestra vida, se instalan en nuestro subconsciente, y pueden ser la causa de nuestra felicidad o infelicidad.ab46e4dd 0f33 4c58 8c37 bd4b1b5c032c

Siguiendo con la línea abierta en el post de hace dos semanas, donde os hablaba del armario de la “discreción”, hoy quiero hablaros de los motivos por lo que muchos hombres y mujeres, viven metidos ahí, o metidos en otros tipos de armarios. Hay una razón de la que no somos conscientes.

Una razón muy poderosa, que muchas veces ni sabemos que existe, sin embargo, son la causa de gran parte de nuestro comportamiento, incluyendo nuestras alegrías y nuestra desgracias y sufrimientos. Es algo que, si no se sabe detectar y gestionar puede llegar a amargarnos la existencia, incluso llevarnos a quitarnos de en medio, como casi fue mi caso.

Aparentemente nos creemos libres para tomar cualquier decisión, hacer las cosas que nos dé la gana” y cuando nos dé la gana; salir del armario o no, porque yo lo decido; decirlo o no porque “a nadie le importa mi vida sexual”, etc. Nadie tiene que decirme a mí qué hacer o no hacer; y llevas razón, no hace falta que nadie te lo diga porque ya te lo dice alguien en tu interior que ni sabías que existía.

Pues siento deciros, y me alegro si a alguno le ayuda a darse cuenta, de una vez, de porqué lleva la vida miserable que lleva, de por qué no puede salir al 100 % del armario y vivir realmente la vida que le salga de las narices; es que hay un matiz que no tenemos en cuenta, solo vemos la superficie, vemos nuestras acciones, pero no vemos qué genera esas decisiones y acciones.

La conducta humana viene generada por pensamientos y emociones, y debajo de ellos está algo llamado creencias. A creencias tipo “no seré capaz, esto no es lo mío, yo no valgo para esto o aquello, nunca lo conseguiré”, en el mundo LGTB, sumamos algunas que no tienen el resto, y es la de la homofobia, lesbofobia, transfobia, y todas las fobias que tenga que ver con nuestra afectividad-sexualidad.
Estas creencias son determinantes en nuestra vida, se instalan en nuestro subconsciente, y pueden ser la causa de nuestra felicidad o infelicidad, nos puede potenciar o limitar, ayudar o condenar, a que tengamos fuerzas de una vez por todas de vivir nuestra vida afectivo-sexual al 100%, o la vivamos de forma mermada o que ni la vivamos. Pueden ser la causa de nuestra valentía o cobardía, de salir o no del armario, de normalizarnos del todo o en parte o nunca.

a48d0a5f 83d6 4fbd bdb1 ea4300cb4aaeEn muchos casos venimos marcados por todo lo que desde pequeños hemos escuchado, nos han dicho, hemos visto, y nosotros nos hemos creído. Lo hemos asimilado como una realidad nuestra, como algo que nos define. Mensajes tipo “que asco de maricones”, haber tenido una familia o un entorno homófobo; haber criado en una cultura y valores tradicionales y/o religiosos; por malas experiencias, etc.

A su vez, estas creencias, irreales y falsas, ya te lo digo yo, buscan justificar su existencia en hechos externos, pero sin fundamento real; y a su vez para defender su existencia, nos buscan toda una serie de excusas, aparentemente muy bien justificadas y argumentadas, y nos hacen creer que es lo mejor para nosotros.

No es que tu quieras ser discreto, o crees que estás eligiendo libremente serlo, es que tus creencias te obligan a ello; no es que tu no quieras salir del armario, o decirlo a tu familia, o vivirlo de forma natural, es que tus creencias no te lo permiten, porque son más poderosas que tus deseos y tus ganas de hacerlo.

Hay un trabajo fundamental que hacernos cada uno, para realmente poder decidir con libertad total y absoluta, y es conocer, con nombre y apellidos, nuestras creencias, ver de qué tipo son, gestionarlas, y cambiar aquellas que haga falta para que todas sean potenciadoras. Desde ahí sí que decidirás con libertad, mientras lo harás bajo el yugo del miedo, por muchas razones de peso que te des, seguirás actuando bajo sus grilletes.

Pregunta final: ¿eres 100% feliz? ¿has salido al 100% del armario? ¿toda la vida que llevas es la que sincera y realmente quieres llevar? Si la respuesta sincera es si, felicidades; y si es no, es hora de revisar que no te deja serlo, algo que en coaching se puede trabajar y de forma muy positiva.
Fuente: Cascaraamarga.com

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