lunes, 1 de febrero de 2016

¿Amar sin límites?

Alicia en el país de las maravillas es un cuento muy bonito… Y como buenos mariquitas idealistas (sin querer ofender a nadie), nos vemos por ese camino de baldosas amarillas, dando saltitos con nuestro príncipe azul y nuestra cestita de flores. Aunque muchos dicen que no buscan ni creen en el príncipe azul.

amor gayCuando decimos frases como “todo por amor”, “renunciar por amor”, “el amor lo puede todo”, “amar sin condiciones”, ¡suena tannn bonitooo!, pero ¿qué queremos decir concretamente? ¿Creemos que esta es la fórmula de la felicidad, estabilidad y duración en el tiempo de las relaciones de pareja?

¿El amor por el otro es renunciar a ti mismo, tus preferencias, tus gustos, tus aspiraciones, para que el otro crezca; o al contrario? ¿es sacrificarte por la pareja? ¿perder tu libertad? Si tu respuesta es un rotundo “no”, dime entonces ¿por qué lo haces? Si analizamos muchas relaciones de pareja, se llega, lamentablemente, a la conclusión que se viven de esta forma, y el resultado es el que vemos continuamente: fracasos, decepciones, infelicidad, frustración, etc.

El amor incondicional, perdona que te diga, querido mío, no es la fórmula mágica para que una relación de pareja funcione, si no, ¿por qué las tuyas no han funcionado cuando lo has dado todo?
¿Cuantas películas hemos visto y nos hemos creído, cuantas baladas sobre el amor, cuantas creencias nos han inculcado desde pequeños sobre la pareja y que tanto daño nos está haciendo? ¿Qué modelo tenemos en nuestro inconsciente y en el que intentamos encajar a toda costa nuestra relación?
Son esas creencias irracionales sobre el amor las que nos lleva a repetir patrones o modelos, relación tras relación. No quiero culpabilizar a nadie, porque la mayoría de veces no somos conscientes que nos movemos con estos parámetros. Las creencias están tan profundamente arraigadas que ni sabemos que las tenemos.

Por supuesto que el amor es fundamental en la relación, pero un amor real, no idealizado, un amor que cada pareja tiene que definir y construir por sí mismos. John Gottam, para mi uno de los grandes psicólogos en este tema, dice sobre las parejas felices, algunas cosas como:
  • El amor implica admiración del uno al otro, fijando la vista en lo positivo de la otra persona, desde el respeto a la esencia y forma de ser del otro, sin necesidad de cambiar ni moldear.
  • Forman un equipo, un nosotros, no un tu y yo; hay proyecto a futuro de vida común, de crecimiento conjunto, de apoyo mutuo en aspiraciones, sueños, proyectos y objetivos. Ninguno es más que el otro, no se pisan para crecer ni en lo personal, ni en lo profesional.
  • Se conocen, construyen su mapa de amor, donde hay un conocimiento profundo de sueños, miedos, aspiraciones, gustos, etc.
  • Evolucionan con los cambios. Con el tiempo las personas vamos cambiando, creciendo, madurando; cambian prioridades, gustos, valores, y esos cambios tienen que reflejarse también en ese amor de pareja.
  • Son conscientes de los problemas y dificultades de la relación. El amor ideal cree que todo tiene solución; y el amor real cree que pueden tener solución o no tenerla, y el secreto en este último caso es aprender a convivir con los conflictos irresolubles.
Y muchas cosas que podríamos decir como la comunicación, sexualidad, confianza, sinceridad, convivencia, que tratare en otras entradas.

Y aunque me cargue tu cuento de Alicia en el País de la Maravillas, si quieres que tu relación funcione, sigue por tu camino de baldosas amarillas, con tu cesta de flores, pero pon límites al amor, ¿dónde ponerlos? “El límite para amar lo define tu integridad, tu dignidad, tu desarrollo personal y la tranquilidad de tu alma”. Walter Riso.
Fuente: Cascaraamarga.com

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