lunes, 18 de enero de 2016

5 buenas razones para dejar de cocinar con aceite vegetal

Comparadas con las grasas saturadas y con muchos otros aspectos, los aceites vegetales han sido expuestos al mercado como un alimento saludable desde sus inicios. Sin embargo, actualmente podemos conocer más a fondo la verdad acerca de estos aceites tan perjudiciales, gracias a numerosos estudios científicos.
aceite de girasol
Se trata de un aceite obtenido a partir de algunos tipos de semillas, como las del algodón, girasol o soja.

Para obtener el aceite vegetal, se somete a la semilla a un largo e intenso proceso que incluye el uso de disolventes tóxicos, los cuales contaminan el aceite, además de temperaturas bastante altas que llegan a oxidar las grasas y desodorantes con el fin de quitar los olores no deseados.

Por si no fuera suficiente, a partir de este proceso industrial es como se generan enormes cantidades de grasas trans, una especie de sustancia dañina que aumenta significativamente el riesgo de sufrir diversas enfermedades. Pero ahí no acaba todo…

Calorías vacías

Debido a que se trata de alimentos procesados y refinados, los aceites vegetales han perdido en el proceso todas las propiedades nutritivas de la semilla.

Esto se debe a que la mayor parte de esas propiedades saludables son eliminadas por el uso de sustancias químicas agresivas.

Como resultado se obtiene un alimento con un mínimo de nutrientes e incluso ninguno, es decir, que no aporta ningún beneficio para la salud y que, por el contrario, añade muchas calorías.

A este tipo de productos se les conoce como calorías vacías.

Ácidos grasos omega 6

De la misma manera que el omega 3, los ácidos grasos omega 6 son necesarios para el organismo pero éste por sí mismo no los puede producir, por lo que debemos consumirlos en los alimentos que conforman nuestra dieta.

Este tipo de ácidos grasos son esenciales para que nuestro cuerpo lleve a cabo numerosas funciones vitales: representan el combustible que usan las mitocondrias celulares, presentes en la inmunidad, inflamación y coagulación de la sangre, así como parte fundamental de la estructura de las células.

Es importante señalar que la cantidad de omega 6 y 3 debe estar equilibrada para que éstas puedan realizar sus funciones de forma correcta en el cuerpo. Pero, ¿esto en qué se relaciona con los aceites vegetales?
Gracias a que los aceites vegetales se componen de enormes cantidades de omega 6, pero mucho menos de omega 3, se forman lo que se conoce como eicosanoides proinflamatorios, los cuales:
  • Contribuyen con la aparición de trombos y ateromas.
  • Causan reacciones alérgicas.
  • Favorecen la multiplicación de las células.

Enfermedades del corazón

Un tipo de ácido graso omega 6 que es muy común en los aceites vegetales es el ácido linoleico.
Éste se caracteriza por ser extremadamente sensible a la oxidación, además de que se acumula fácilmente en las membranas de las células.

Según numerosos estudios científicos, una ingesta elevada de ácido linoleico incrementa el estrés oxidativo y reduce la producción de óxido nítrico, lo que deriva en:
  • Capacidad nula para regular la tensión y la coagulación.
  • Aumenta el riesgo de sufrir aterosclerosis, trombosis, etc.
  • Incrementa el riesgo de padecer enfermedades del corazón.
  • Oxidación del colesterol tipo LDL.
  • Incremento de la inflamación.

Grasas trans

Como ya dijimos, debido al proceso artificial de añadir moléculas de hidrógeno en el aceite para producir el aceite vegetal, es como se producen las grasas tóxicas trans.

Problemas en la salud como el incremento en los niveles de colesterol LDL, la resistencia a la insulina y la inflamación, además de un aumento en el riesgo de padecer disfunción endotelial y enfermedades del corazón, cáncer y diabetes, son el resultado de ingerir aceites vegetales como parte de nuestra dieta.

Cáncer

Uno de los factores de riesgo que más propician la aparición de cáncer es la oxidación a causa de los radicales libres, una de las características de los aceites vegetales.

Esto ocurre debido a que las grasas que contienen estos aceites refinados se oxidan, y desencadenan una serie de reacciones en el cuerpo que acaban por deteriorar otras proteínas, lo que propicia significativamente la producción de agentes carcinógenos.

Para terminar, hay pruebas científicas que demuestran y confirman que la ingesta de aceites vegetales incrementa las probabilidades de padecer cáncer en el ser humano. 
Fuente: Nutrición Sin Más

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