lunes, 21 de diciembre de 2015

Más de 63 por ciento de los eslovenos rechaza en referéndum la Ley de Matrimonio Homosexual

Más de 63 por ciento de los eslovenos rechaza en referéndum la Ley de Matrimonio Homosexual 
 En mayo de 2015, los irlandeses hicieron historia: Una nación con profundas convicciones católicas se convertía en el vigésimo en aceptar el matrimonio homosexual y lo hacía en referéndum con el 62% de los votos favorables. Centenares de miles de personas lo celebraban, especialmente su capital, Dublín. Todos los pronósticos apuntaban en esa dirección. Un avance en un país donde hace poco más de 20 años ser homosexual era un delito penado con cárcel. En la otra cara de la moneda también se han cumplido las previsiones en Eslovenia. El segundo país en celebrar una votación popular para saber si sus ciudadanos admiten el matrimonio homosexual, lo rechazaba con un 63,48 por ciento de los votos. El 'Sí' se ha quedado en el 36,52 por ciento en la votación, que comenzó el pasado el pasado martes y que concluía ayer domingo.

El Tribunal Supremo del país dictaminó que era el conjunto de los ciudadanos el que debía decidir sobre esta cuestión. La iniciativa de referéndum se plasmó gracias a una recogida de firmas del grupo católico "Están en juego los niños", que recogió más de 80.000 apoyos y propició así la convocatoria. En un referéndum similar de 2012, al menos el 55 por ciento de los votantes se posicionaron en contra de dar más derechos a las parejas del mismo sexo.

Además de una mayoría de votos, para anular la ley era preciso que votaran contra ella al menos un 20 por ciento de los aproximadamente 1.700.000 eslovenos con derecho a voto, es decir unas 340.000 personas. Finalmente, las aproximadamente 390.000 personas que se han opuesto a la igualdad de derechos han bastado para anular la norma.
"¿Está usted a favor de que entre en vigor la ley sobre enmiendas y complementos de la ley del matrimonio y familia que el Parlamento aprobó el 3 de marzo de 2015?" era el texto de la consulta, convocada por una plataforma católica movilizada bajo el nombre "Se trata de los niños".

"El resultado es un triunfo para todos nuestros niños", comentó Ales Primc, uno de los representantes de esa iniciativa. "La gente no quiere permitir que sean derribados los valores que para la mayoría son sagrados, como la familia, la paternidad y la maternidad", alegó por su parte France Cukjati, del principal partido de la oposición, el conservador SDS.

Martina Vuk, ministra del Trabajo, del centrista y gubernamental SMC, opinó que "ha triunfado un gran miedo creado artificialmente" y lamentó que el resultado "muestra que los derechos humanos en Eslovenia no valen todavía para todos".

Desde Izquierda Unida, una formación también opositora pero que impulsó la reforma legal, se aseguró que se seguirá insistiendo en la equiparación de derechos y que una ley en este sentido entrará en vigor antes o después.

La norma fue aprobada en marzo gracias a la mayoría de centro-izquierda que gobierna el país y se encontró inmediatamente con la oposición de los sectores conservadores y católicos del país.

Según la ley eslovena, el Parlamento tendrá que esperar al menos un año para aprobar una nueva legislación en la materia, por lo que mientras tanto seguirá en vigor la actual norma en materia de familia, adoptada hace 35 años.

Aunque los estudios sociológicos indican que la mayoría de los eslovenos aprueban el matrimonio homosexual, los sondeos habían previsto ya que hubiera más participación entre quienes se oponen.

La ley de marzo convirtió a Eslovenia en el primer país de Europa del Este y el primero del antiguo bloque comunista en igualar los derechos de homosexuales y heterosexuales.

Con esta anulación, el país es ahora uno de los primeros en aprobar una ley de igualdad de derechos de los homosexuales para luego revocarla. No es la primera vez que una consulta popular contradice una ley de equiparación de derechos.

Eslovenia es un país de profundas raíces católicas a pesar de que poco más de la mitad de la población se declara creyente, un porcentaje muy inferior al 97 por ciento anterior a la Segunda Guerra Mundial y al 72 por ciento de 1991.
Fuente: Ragap

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