jueves, 15 de octubre de 2015

Safo, una poetisa para la Historia

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Sin duda alguna, si preguntamos por la lesbiana más famosa que ha pasado a la historia (y seguirá pasando), por el mero hecho de su orientación sexual, diremos al unísono “Safo”. Fijaros hasta qué punto ha sido importante esta figura de la literatura clásica que la palabra para definir a las mujeres que aman o que se sienten atraídas por otras mujeres es “lesbiana”. Ahora bien, ¿de dónde procede esta palabra? Pues procede de Lesbos, una isla cercana a Grecia, en Asia Menor, donde nuestro personaje de hoy pasó casi toda su vida y este es el motivo por el que se la conoce como Safo de Lesbos. Aunque si del lugar en el que residió ha surgido la palabra “lesbiana” su nombre no iba a ser menos. Safo da origen a “safismo” o “sáfico”, que no deja de ser otro sinónimo.

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El papel que le tocó jugar a las mujeres en la antigua Grecia no fue fácil, eso sin duda. Cualquier persona, incluso los esclavos o los extranjeros, podían conseguir la ciudadanía y poder participar así en el poder político. Sin embargo, las mujeres no podían porque eran consideradas  el sector más bajo de la sociedad.
Hay poca información acerca de la mujer en esta época y lo que sabemos es gracias a obras como la Illiada o la Odisea, donde describen el día a día de la sociedad griega dejando patente cuál es el rol que asumen las mujeres dentro de la sociedad y de la familia.

Lo que sí se afirma de manera más categórica es el tema de la “homosexualidad masculina”. Los griegos veían el sexo como un origen infinito de placer y profundizaron mucho en las artes y variaciones posibles que el sexo les ofrecía. Se sabía, por ejemplo, que hombres de la talla de Heródoto, Jenofonte, Platón, entre otros, eran homosexuales. Hay muchos más casos acerca de la homosexualidad masculina dentro de la milicia, del mundo de las letras e incluso se habla de pederastia.

Pero… ¿de homosexualidad femenina? Pues bien, esta nace y muere en la persona de Safo. No se volvió a saber nada más, nadie escribió hasta muchos siglos después nada relativo a las mujeres. Quizá sea este uno de los motivos por los que ha sido un personaje tan famoso a lo largo de la historia, porque quitando su nombre y su orientación sexual, ¿alguien sabe algo más de esta gran mujer?

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Safo creó la Casa de las servidoras de las Musas lugar donde enseñaba a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes… Y es aquí donde la leyenda de Safo coge fuerza. Según sus poemas, podemos decir que Safo se enamoraba de sus discípulas y que con muchas de ellas mantenía relaciones. De estas relaciones surgen los versos más bonitos, que harían que tiempo después fuera incluida dentro de la lista de los nueve poetas líricos, y que varios autores latinos la mencionaran, como Ovidio, que la incluiría dentro de sus Heroínas.

Pero Safo no mantenía relaciones con todas. Al parecer había una que la había enamorado, a la que le dedicaba la mayoría de los versos, con quien tenía largas conversaciones y a la que le enseñaba todo lo que sabía sobre el amor. A esta joven, Atthis, le dedica un doloroso poema, El adiós a Atthis, cuando sus padres las separan por motivo de la boda de la joven. Se saben muchos más nombres de jóvenes alumnas que, según los poemas, tuvieron relaciones con Safo: Anágora, Eunica, Gongila, Erinna…

Es vox populi que la poetisa amó tanto a hombres como a mujeres, lo cual es algo que en la antigua Grecia era tolerado y aceptado. Su amante masculino más conocido y mencionado en sus escritos es Alceo. Cabe destacar que se casó con un hombre mayor que ella, enviudando poco después.

Lo que sabemos de su vida, lo sabemos por sus obras, las cuales hablan sólo sobre su estrecho círculo social, que se reducía a su familia y a su academia. Sus poemas se recitaban ya en el siglo V a.C en Atenas. En los pocos versos que han llegado hasta nuestros días, canta su amor por las mujeres sin tabúes, sin dobles intenciones.

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La obra de Safo es importante por varios motivos, pero para mí el principal es la sensibilidad, la ternura y la belleza con la que escribió. Explica el mundo desde la visión femenina y en primera persona, algo que nunca se había hecho y que tardó en volver a repetirse. La poesía de la época narraba bruscamente ascensos al poder, guerras y luchas. Ella rompe con todo creando ritmos y metros nuevos en sus composiciones, las famosas odas sáficas.

Tras su muerte, se llegaron a acuñar monedas y erigir estatuas con su rostro, como la que se encuentra en Mitilene. También aparece en varios cuadros: La cama de Safo ; Safo y Alceo ; Safo y Faón ; Safo y Erinne ….
Por una gran mujer, por una gran poetisa, por una gran amante de las mujeres, de la belleza y de las letras. Por Safo.
“Se han puesto ya la luna y las pléyades. Es media noche. Pasa el tiempo. Y yo sigo durmiendo sola…”
Fuente: Revista MiraLes.com

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