sábado, 31 de octubre de 2015

¿Cómo te enamoras?

Todos sabemos que las cosas del amor no son nada sencillas; cada uno de nosotros cree que lo vivimos de una manera muy particular y personal, sin embargo a lo largo de la historia ha habido muchas teorías acerca del amor (ojo dije teorías no posiciones) y de cómo el ser humano se relaciona cuando este sentimiento está de por medio.

En lo personal, hay una de estas teorías que me ha llamado mucho la atención, su autor es un sociólogo canadiense llamado John Allan Lee, quien además de haber sido un gran activista gay, publicó en 1973 su libro Colors of Love (los Colores del Amor, en español) donde propuso una tipificación de este sentimiento en 3 formas básicas y otras 3 secundarias que provienen de la mezcla de las primeras. Pero para no hacerlos bolas, vamos a echarle un ojo a las formas de amortz que propone. Empecemos con las básicas:
Amor Eros.
Se trata de un tipo de amor muy erótico con un gran deseo sexual. ¿Se les hace conocido? Es un tipo de amor que también es romántico y con un compromiso sentimental muy alto. Vendría siendo aquellos a lo que le llamamos “amor a primera vista” o “flechazo”. Algunas de sus características son:
  • Sucede que las personas ponen un alto énfasis en la belleza física (de ahí el flechazo).
  • Son personas en busca de su “media naranja” o “príncipe azul” (como sucede con las princesas de Disney).
  • Hay un sentimiento intenso, casi irracional.
  • Son personitas muy cariñosas, comunicativas y afectuosas.
  • Las personas pueden pasar más de 4 horas pensando en el ser amado, les interesa saber todo de la otra persona.
  • Son personas que al vivirlo desean ser correspondidos, llegando a no medir consecuencias (como que se atolondran pues).
  • Al crear grandes expectativas aumentan las decepciones, lo que hace frágil la relación.
Es un amor que ocurre de repente y puede terminar igual de rápido, ya que es difícil (no imposible) encontrar aquí una relación estable y mutua (ahora ya saben el verdadero final de las princesas.

No esperen un príncipe azul, valoren otras cosas de las personas y si tienen suerte de hallarlo, no pongan demasiadas expectativas en cómo será la relación o cómo reaccionará ante determinadas situaciones, ya que nadie reaccione de la forma en que esperamos. Mejor aprende que ese cierto halo de misterio y sorpresas, son lo que les da su encanto a las relaciones.
Amor Lúdico.
¿Cuántos de ustedes conocen a personas que parecen como si estuvieran compitiendo por tener el mayor número de amantes o aventuras? Pues bien, tal vez ellos sean amantes lúdicos. Don juanes por naturaleza que cuentan con ciertas características:
  • Ven al amor como un juego, en muchos casos no pasan de” una noche de copas una noche loca” como diría mi tocaya Ma. Conchita Alonso.
  • Le dan mayor importancia al desafío de conquistar que a la misma persona que intentan seducir.
  • En este tipo de relaciones, no existe el compromiso que hay en el amor eros.
  • Este tipo de amantes, llegan a usar mentiras como un medio para conseguir lo que desean.
  • El amor es más una cuestión de placer que de sentimientos, ya que pasarla bien es su prioridad.
  • Pueden estar en más de una relación, lo que los hace infieles.
  • Tienden a estar en relaciones cortas, casuales y sin demasiado significado para sus vidas.
  • Son raramente personas posesivas y celosas.
Si estás con alguien del tipo ludus y tu objetivo es tener una relación mucho más estable, entonces ya sabes qué hacer. Si por el contrario, tú eres una persona de este tipo, del que prefiere el sexo que enamorarse, pues adelante, únicamente ten presente que no se vale jugar con los sentimientos de otras personas.
Amor Storge.
Este tipo de sentimiento es “de cocción lenta”, es ese tipo de cariño que debido a un trato frecuente como el de una amistad, se convierte poco a poco en amor y nadie sabe exactamente ni cómo pasó. Debido a lo anterior, este tipo de amor carece de arrebatos pasionales y es mucho más sereno. Digamos que son dos buenos amigos con derecho a roces. Su nombre proviene de la deidad griega de la amistad.
  • Este tipo de personas llegan a expresar su cariño no de forma sexual, sino de otra.
  • Su relación se basa en la confianza mutua, el compromiso y la afinidad de gustos, no en la atracción física que queda en segundo plano.
  • La relación en muchos casos no es intencional, simplemente se da.
  • Un amor storge, tiene a ser de los más duraderos.
Si eres de los que les gusta ir poco a poco y conocer realmente a la persona, sin duda alguna este tipo de relación es para ti.

Esos fueron los tipos de amor primarios según nuestro amigo John, ahora bien, a continuación están los secundarios, aquellos que surgen de las mezclas de estos primeros tipos de amor por lo que sus características son algo más complejas.
Amor Pragma.
Este tipo de amor es una combinación entre el ludus y el storge, muchos lo definen como un amor práctico ya que los amantes de este estilo buscan personas con requisitos específicos como si de hacer la lista del súper se tratara. Incluso, los amantes pragmas, analizan todas las posibles consecuencias, pros y contras antes de aventurarse a tener algo con alguien.
  • Este tipo de amor es realista y llega a carecer de romanticismo.
  • El sexo pasa a un segundo plano en ocasiones.
  • Si luego de la evaluación la posible relación parece tener futuro, las personas de este tipo se lanzan a ello, si no es muy difícil, casi imposible que lo hagan.
  • Es un amor enfocado de forma racional y en base a las conveniencias de quien lo practica.
  • Se trata de un amor que nace de la cabeza (la de arriba) y no tanto del corazón.
  • Se buscan parejas con intereses compatibles que llevan a una satisfacción mutua.
  • Pueden desarrollar sentimientos más intensos y profundos con el tiempo.
Aunque les puede parecer un amor algo frío, no lo es; de hecho es bastante equilibrado, pues este tipo de personas tienen los pies plantados en la tierra y sí buscan el placer, pero antes se aseguran de que todo cumpla con los requisitos para ello.
Amor Maniático.
Y llegamos al que seguro varios han vivido, el amor maniático, una combinación entre el eros y el ludus. Si alguna vez han tenido la sensación de que su relación es una montaña rusa llena de sentimientos súper intensos, celos y posesión…  pues ya saben de dónde vino.
Los amantes de este tipo se caracterizan por una conducta arrebatada, llena de inseguridades que les obliga a ser posesivos, celosos y de hecho son algo obsesivos compulsivos.
  • Exigen amor, lo único que les interesa es sentirse amados, sienten que no valen nada si no los quieren por lo que exigen siempre muestras de cariño.
  • Son personas que casi inmediatamente hacen planes a futuro, quieren estar todo el día o lo más que se pueda con la otra persona.
  • Por lo general este tipo de personas encuentran que no son correspondidos en la forma que quieren y comienzan los problemas.
  • Tienen un miedo a ser abandonados, no saben estar solos y son dependientes emocionales.
  • Generalmente terminan solos debido a su forma de ser.
  • La falta de atención les provoca dolor y ansiedad.
Este tipo de relaciones no son saludables y de hecho, si estás en una de ellas puede tomarte mucho tiempo decidirte a dejarla, en su mayor parte por la dependencia emocional de la otra persona. Ya sea que dejes este tipo de relaciones o  continúes, rara vez este amor acabará bien. Si tú eres de este tipo de amantes, lo mejor es que antes de embarcarte en una relación, te des tiempo para aprender a valorarte y quererte, para poder tener una verdadera relación.
Amor Ágape.
Ágape es la combinación del amor eros y el storge, se podría definir como un amor altruista donde las personas dan todo sin pedir nada a cambio. Se entregan de una forma total, aman sin egoísmos y siempre procuran al ser amado.
  • Los ágape son personas de conducta gentil, protectores y de hecho, llegan a tener un rol un tanto paternal con quienes se relacionan.
  • Son personas con gran sentido del compromiso, pacientes, nada celosas ni exigentes.
  • Pueden ser tan intensos como estar en una relación eros, pero también ser tranquilos y estables como si fueran storge.
  • Su afecto está totalmente basado en la otra persona, se puede decir que viven para su pareja anteponiendo todo incluso su propia persona e intereses.
  • No importa si sus acciones no son correspondidas, ellos son felices cuando logran hacer feliz al otro. De hecho son capaces de renunciar a la relación si la otra persona no es feliz con ellos.
Aunque parece a simple vista algo ideal para todos (¿a quién no le gustaría que todo el tiempo lo consientan y le den gusto?), se deben tener presente los sentimientos y acciones de ambos. No es buena idea que vivas para alguien más, también tus intereses y necesidades cuentan.

Fuente: Soy Homosensual.com

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