miércoles, 9 de septiembre de 2015

Un Cerebro Dopado, ¿DE QUIÉN NOS ENAMORAMOS?





Habría que preguntarnos siempre de quién nos enamoramos. Es decir, si nos enamoramos realmente de la persona o de lo que nosotros creamos en torno a ella; de las cualidades y hasta hechos que nos inventamos regalándole casi otra personalidad, y por ende nos enamoramos de un espejismo. O incluso, si realmente no estaremos enamorados de nosotras, del ser en el que nos convertimos cuando estamos con esa persona.
Y es que el enamoramiento nos atonta, nos dopa. Delicioso pero peligroso. En esa fructificación de imágenes que creamos y recreamos podemos terminar enamorándonos de alguien inexistente. Típico, conocemos a alguien que nos menea toda clase de mariposas en el estómago y la pensamos y la pensamos tanto y la imaginamos que la dotamos de toda clase de idealismos. Se transforma en un ser aún más bello, galante, inteligente, sensible y cuanto calificativo positivo le podamos depositar. Y claro, caemos aún más redonditas. Nos llenamos de apego y al mismo tiempo nos llega el miedo a que todo eso maravilloso se acabe o se vea empañado. Y, puede suceder. En gran parte porque justo descubrimos que no estamos con quien creíamos estar, con nuestro invento de esa persona. Y viene la hora de la verdad, la realidad y entonces, podremos verdaderamente enamorarnos de alguien real o mandarlo a volar con unos cuantos cachitos de corazón en la mano. Auch.
Inútil en ocasiones tener una visión clara, el enamoramiento químico mueve nuestro mundo. Lo podemos sintetizar en el momento en que se produce en el cerebro la feniletilamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas como respuesta a la presencia de feromonas en el ambiente.
Al inundarse el cerebro de feniletilamina, comenzamos a secretar dopamina que es un neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer. Estamos dopados, totalmente. Y ahí esos pensamientos y creaciones de personajes alternos son increíblemente fuertes. Y pensamos y pensamos en esa persona. Tanto que casi puede escucharnos. Obsesión total.
También se produce norepinefrina, que estimula las contracciones uterinas para el parto. Esta es la causa por las que muchas mujeres creen que cuando ven a un tipo que les reencanta increíblemente, pueden tener un orgasmo sólo de verlo. En realidad no están teniendo un orgasmo sino que ésta sustancia es secretada en una cantidad considerable y provoca contracciones en su útero.
Y no olvidemos a la oxitocina responsable de la lactancia, de los lazos emocionales y además un mensajero químico del deseo sexual. Y así comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales. La actividad perdura de 3 a 4 años según algunos autores, según otros 18 meses, pues las hormonas que intervienen en este proceso tardan ese tiempo en llegar a una meseta, y luego, si no se fomentan con gran regularidad, sus niveles empiezan a bajar y se va perdiendo la sensación.
¿Les ha pasado sorprenderse inventando a otra persona? ¿Incluso, verlos decirles cosas, tener de detalles que no han sucedido? ¿Y qué tal el porrazo posterior? Maravilloso enamorarse, pero hay que enfriar la cabeza y darle objetividad.
Fuente: Lo que un gay quiere ver

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