viernes, 18 de septiembre de 2015

¿Hay más gais que lesbianas?

mirales 
Tenía ganas de abarcar este tema. ¿Sirve de algo hacerse esta pregunta tan abstracta? Yo creo que sí. 

En esta revista se habla y se practica la visibilidad, y de eso trata este artículo, de visibilidad.


¿Somos menos las lesbianas? Si comparamos los personajes públicos de ambas poblaciones, los bares y medios de comunicación o los negocios de gais frente a los de lesbianas, parece que sí. Yo creo que no.

Voy a intentar dar respuestas posibles a esta pregunta, aunque sólo un estudio estadístico riguroso podría dar respuestas reales.

ESTUDIOS:

Hay innumerables estudios que investigan el porcentaje de gais y lesbianas de la población. No se parecen los resultados entre uno y otro estudio en ninguno de los casos, lo cual, como científica que soy, me da pistas sobre sus sesgos y su validez.

El más famoso investigador al respecto fue Alfred Kinsey, que creó, allá por los años 50, la encuesta de 6 opciones (de totalmente heterosexual a totalmente homosexual) a la que añadieron la opción “0”, de asexualidad. Lanzó un porcentaje de entre el 2-6% de mujeres que se sentían atraídas o habían tenido cualquier tipo de contacto sexual con una mujer, mientras que los hombres, en un 37% de su población, al menos habían tenido experiencias homosexuales o deseo homosexual. Sin duda, yo siempre me he cuestionado este estudio, porque la muestra fue seleccionada con innumerables sesgos, unido a que los porcentajes de los que habla se refieren a “cualquier tipo” de contacto sexual, incluyendo hasta practicar sexo o masturbación con una persona de tu mismo sexo en la sala.

Los estudios más recientes lanzan datos totalmente diferentes: en España la agencia Servimedia lanzó los resultados de un estudio que se hizo eco en todos los periódicos españoles. El 2,7% de las mujeres declaró haber mantenido relaciones homosexuales alguna vez en la vida. En el caso de la población masculina este porcentaje es del 3,9%.

A medida que nos acercamos al siglo XXI, el porcentaje de gais y lesbianas se acerca. En España, por ejemplo, 2014 ha sido el primer año en el que el número de matrimonios entre hombres y el número de matrimonios entre mujeres ha sido equiparable (antes de esa fecha, el número de matrimonios entre gais estaba muy por encima). Incluso, el siguiente estudio aparecido en la prestigiosa revista Science (2006, Vol. 15) señala un porcentaje de mujeres más elevado que de hombres homosexuales, en relación a su identidad, conducta y atracción. En él, Ritch C. Savin-Williams, de la Cornell University, muestra los siguientes resultados:

A
Los resultados para los hombres no han variado tanto, moviéndose entre el  3 y el 15% (excepto en el estudio de Kinsey que apuntaba casi al 40%) pero los de las mujeres se han incrementado significativamente en los últimos 50 años, pasando del o%-1% a moverse entre el 2-15%.

DIVAGACIONES:

¿Por qué hay muchos menos bares de chicas?

Creo que en este aspecto las mujeres lesbianas tenemos algo que ver. Muchas de mis amigas salen sólo en etapa de soltería. Cuando “pillan” se acabó la fiesta. No creo que sea una tendencia lésbica en absoluto, en cuanto a que mis amigas hetero y bisexuales hacen tres cuartos de lo mismo. Sin embargo, la mayoría de mis amigos hombres siguen saliendo aún con pareja.

He preguntado a todos ellos, para hacer mi pequeño e imperfecto estudio de campo, y las respuestas que he escuchado en esta última semana son esclarecedoras:
Ellas:
  • “Uf, para mí ya salir de fiesta es mi idea del infierno.”
  • “Qué pereza, donde esté ver una peli en casa después de un vinito que se quite ir de bares a las tantas.
Ellos:
  • “Yo salgo a bailar, a escuchar mi música favorita, a reírme y a trasnochar.”
  • “¿Salimos?”
Me aventuré incluso a salir por heterolandia para ahondar en mi pseudotesis y me encontré con muchos más chicos que chicas en la noche, incluidos los bares donde ellos pagan y ellas pasan gratis con copas. Poniéndome antropológica, aunque sólo cuento con mi pequeño sociograma personal, parece que los chicos son más amantes del arte de trasnochar (generalizando), algo que dificulta a los pobres empresarios hosteleros abrir locales para lesbianas.

Paralelamente, en torno al hombre hay un negocio del sexo (saunas, prostitución, etcétera) que mueve miles de euros y que existe en un porcentaje casi inexistente en el caso femenino.

¿Será que las organizaciones y negocios de hombres reciben más apoyo?

Hace unos años me pasé unos meses recorriendo Asia. Siempre que veía a los venerados y anaranjados monjes, que viven (bastante bien) de donaciones y dedican su tiempo a la meditación y el estudio, me preguntaba: “¿Dónde están las monjas?” Pues bien, existen. Pero ni son tan famosas ni salen en las postales ni van de naranja (van de blanco) y no reciben donaciones en su mayoría. La mayoría malvive. Es honorable tener un monje en la familia. Es indiferente tener una monja. En definitiva: no reciben apoyo ninguno de la sociedad. ¿Por qué? ¿Es un hecho aislado? ¡No! Pasa con todo.

Cuando estuve haciendo un voluntariado en España con drogadictos en tratamiento, vi un sorprendente número de mujeres alcohólicas y drogadictas que habían sido rechazadas y abandonadas totalmente por su familia debido a su adicción, y enfrentaban su enfermedad sin apoyos. Algo que no vi en ningún caso en hombres.

¿Más ejemplos? ¿Conoces marcas como Massimo Dutti o Emporio Armani? Parecen diseñadores masculinos pero en realidad son nombres inventados. La mayoría de marcas de moda (un mundo donde sobre todo trabajan mujeres) recurren a nombres masculinos y a la presencia masculina para vender más, aunque el diseñador real que esté detrás sea una mujer. Preguntando sobre esto a mis amigos diseñadores, la respuesta es rotunda: “Tienen más aceptación y apoyo si la marca es un nombre de hombre. Lo mismo ocurre con programas de cocina, (en general dirigidos por un cocinero hombre), anuncios de televisión y un eterno etcétera.

Si te fijas, yo lo hago a menudo, las mujeres y las instituciones de mujeres somos menos visibles ¡en cualquier faceta de la vida! Nuestra orientación sexual no iba a ser menos…

¿Será que nuestra sexualidad sigue siendo cuestionada?

Los prejuicios nos siguen invisibilizando y etiquetando. Casi todas las lesbianas hemos escuchado alguna vez “Pero alguna vez habrás estado con hombres, ¿no?”, “Pero si eres muy guapa, al menos serás bisexual“ y el peor “¿Y no echas de menos un pene?”; algo que no pasa en el caso de los hombres que salen del armario. Nunca he escuchado a nadie decir algo tan absurdo como “¿Y no echas de menos una vagina?” Todavía nuestra sexualidad esta relegada a un segundo puesto, y así no es fácil salir a la palestra. Si buscas lesbiana en internet, los primeros enlaces que te aparecerán serán de vídeos porno para hombres heterosexuales. Hay una inexistencia absoluta de conocimiento sobre la (¡apasionante!) sexualidad entre mujeres si no es en relación al deseo de un hombre. Ni siquiera la salvaje y castigadora Inquisición contemplaba el sexo entre mujeres, cuando condenaba duramente la sodomía (¡algo bueno que tuvo ser invisibles!). En fin, que todavía nuestra sexualidad y genitalidad habita entre el mundo de las ideas y el mundo real.

CONCLUSIONES

¿Hay menos lesbianas que gais? Yo creo que no. Creo que parecemos menos porque, como mujeres, somos menos visibles en todos los ámbitos (todavía hay mucho por hacer, chicas, hacia la equiparación real) y porque la mujer sigue teniendo un papel secundario en la sexualidad en la sociedad, lo que quita legitimidad y presencia a nuestra orientación. En consecuencia, el mundo está lleno de interesantes y sexis mujeres lesbianas invisibles, sin que la inmensa mayoría de la sociedad de a pie tenga constancia. ¡Ellos se lo pierden!

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Fuente: Revista MiraLes.com

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