martes, 22 de septiembre de 2015

Cuando descubro que soy lesbiana

descubri que soy lesbiana 


“Lesbianas”, nombre con el que se llama a las mujeres que se sienten atraídas emocional y sexualmente por otras mujeres. Lesbiana. ¿Cuándo te identificaste como tal?

Yo tenía 16 años la primera vez que escuché la palabra. “¿Sabes qué es una lesbiana?”, me preguntó una chica por la que yo me sentía atraída sin entender que ese nerviosismo, esa alegría, esas ganas de estar siempre con ella, esa admiración hacia su belleza era atracción sexual. En el mundo que yo conocía y tal como lo conocía, esos sentimientos sólo podían considerarse amorosos cuando eran entre un hombre y una mujer. Lo mío se explicaba como una amistad diferente, una amistad muy intensa.

“No, ¿qué es?”, le respondí. “Es una mujer que se sube arriba de otra y se frota”, me dijo.

¿Ein? Eso tan raro no tenía sentido para mi.

Pasaron los años, los novios, el colegio de monjas, el ambiente conservador, las experiencias con chicos. Llegó la universidad y las fronteras se ampliaron. En el campus había una pareja de lesbianas que siempre iba cogida de la mano. Todos mirábamos.

No fue hasta los 23 cuando todo cobró sentido. Cuando besando a otra mujer la palabra “lesbiana” encajó en mi realidad, encajó en mis sentimientos. Me descubrí lesbiana.

Fue un momento especial, maravilloso, pero también profundamente triste. ¿Descubrirse lesbiana? ¿Los heterosexuales acaso descubren que lo son?

He hablado con muchas mujeres homosexuales de esto. De “su momento”. Son bastantes las que no pasaron por el descubrimiento, simplemente lo sabían, desde niñas, lo experiementaban como algo natural aunque no muy común, algo tan de ellas como el color de su pelo o la forma de su nariz. Algo que vivían con alegría, miedo, inseguridad, normalidad, y que siempre estuvo ahí.

Pero también son muchas las que tuvieron que descubrirlo con el paso del tiempo, las que ni siquiera se planteaban que existiera o fuera posible que las parejas del mismo sexo pudieran tener un espacio en la sociedad, en la literatura, el cine, la televisión.

Muchas veces he escuchado el “Yo me di cuenta que era lesbiana cuando…” frase que se completa con múltiples historias de vida: “…cuando besé a una mujer”, “…cuando me enamoré de mi compañera de trabajo”, “…cuando empecé a tener fantasías sexuales con mi profesora”, “…cuando me divorcié de mi marido”, “…cuando sentí con una amiga lo que jamás había sentido por ningún chico”, etcétera.

Semejante es la realidad de las mujeres bisexuales. Así como muchas han entendido desde muy jóvenes que pueden enamorarse de una persona independientemente de su género, otras lo han descubierto con el tiempo. Después de muchos años relacionándose con mujeres y encontrando el deseo y el amor en un hombre, o al revés.

Me descubrí lesbiana a los 23. Me sentí feliz, pero también estafada. Como si me hubieran robado algo. Y lo habían hecho. Me habían robado mi derecho a saber que el amor y el deseo no terminan en la heterosexualidad, a comprender esas emociones infantiles y adolescentes que sentía erradas, fuera de lugar, anormales.

Necesitamos visibilidad, necesitamos etiquetas, llamar a las cosas por su nombre. Sólo así podemos fluir, mirarnos, encontrarnos, reconocernos a nosotras mismas y ser libres de verdad.
Fuente: Revista MiraLes.com

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