martes, 28 de julio de 2015

Por qué se registran más consultas al ginecólogo por síntomas vaginales en verano

Llevar el bañador húmedo durante horas o usar productos inadecuados para la higiene íntima pueden alterar el equilibrio de la flora vaginal.

bikini ginecologo Picor, escozor o sensación de quemazón, enrojecimiento local, aumento de la cantidad de flujo con cambios en el olor y en el color.
Todas estas son molestias asociadas a una alteración del equilibrio de la flora vaginal de la mujer que, a veces, pueden acompañarse de infección. A estas afecciones de la vulva y de la vagina se las denomina vulvovaginitis y, desde mayo a octubre, son unos de los motivos más frecuentes de visita al especialista.

Como explica Consumer/Eroski, en verano, las condiciones de humedad y calor provocan un incremento de las vulvovaginitis. Muchas mujeres son propensas a desarrollarlas con facilidad. En condiciones normales, el pH de la vagina permite que los microorganismos vivos –la flora bacteriana vaginal– que la habitan protejan contra las agresiones de agentes infecciosos externos.

Sin embargo, cuando este equilibrio se altera, se da el ambiente óptimo para que se desarrollen infecciones externas y hay más posibilidades de que la propia flora bacteriana provoque síntomas vaginales muy molestos. Este aumento de las vulvovaginitis está provocado, en parte, por las alteraciones del pH vaginal por cosas tan simples como llevar el bañador húmedo durante horas o el cambio en la pauta de alimentación.

Pero el pH también puede verse alterado por otras causas bien distintas y alejadas del escenario de las vacaciones, como el uso de compresas o salva-slips, por una higiene inadecuada (por exceso o defecto), por trastornos metabólicos como la diabetes, el estrés, los cambios hormonales inherentes al embarazo o a la menopausia e, incluso, por seguir una pauta de tratamiento con antibióticos.
Cómo prevenir las vulvovaginitis
  • No emplear salva-slips, ya que obstaculizan la transpiración de la zona, retienen las secreciones y pueden provocar maceración de la vulva. Una opción más saludable es cambiar con mayor frecuencia la ropa interior y mejor que sea de 100% algodón. De la misma manera, usar prendas ajustadas impide una correcta transpiración, favorece la sudoración y la humedad.
  • No utilizar nunca las duchas vaginales y ser precavido con los productos comercializados para la higiene íntima, pues algunos pueden alterar el equilibrio de la flora vaginal. Es mejor limpiarse solo con el jabón sobrante de la ducha diaria.
  • No manipular la vagina con las manos o instrumentos sucios.
  • Si se tiene especial sensibilidad a sufrir vulvovaginitis después de realizar un tratamiento con antibióticos, hay que avisar al médico o consultar al ginecólogo. Muchas veces las molestias vaginales empeoran tras periodos de estrés. El uso de probióticos vaginales (en tampones o cápsulas vaginales) ayuda a mantener la flora equilibrada.
Fuente: Cascaramarga.com

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