viernes, 24 de julio de 2015

Pactos en la pareja gay

Muchas veces, al comenzar una nueva relación, damos por sentadas o por definidas muchas cosas, que luego no son así, y que llegan a ser puntos de pelea, desencuentros y posibles rupturas.

pacto parejaEl pasado lunes 20 de julio, dentro del programa Diversidad Positiva, programa que tengo en marcha, de mejora y crecimiento personal, enfocado al colectivo gay, organicé un taller debate, exclusivamente para hombres gays, llamado Pareja gay: ¿fantasía o realidad?. Muy participativo y dinámico, donde vimos desde varios puntos de vista, el tema de la pareja gay, si es algo posible o imposible de llevar adelante.

Hoy quiero traeros una de las aportaciones que se hicieron, con la que estoy totalmente de acuerdo. Algo que puede ayudar a que la pareja funcione es hacer un gran pacto o acuerdo, revisable, readaptable siempre que sea necesario. Al igual que la pareja evoluciona y va pasando por distintas etapas, al igual debería pasar con este pacto.

Muchas veces, al comenzar una nueva relación, damos por sentadas o por definidas muchas cosas, que luego no son así, y que llegan a ser puntos de pelea, desencuentros y posibles rupturas. O parejas ya “establecidas” en las que parece que no hay una base o fundamento, que son como la casita de paja del cuento de los tres cerditos.

Puede sonar muy frío el hacerlo, pero puede funcionar si lo hacemos. Aquí, como siempre digo, cada uno decide qué quiere.

Este pacto invitaría a hacerlo de la forma más pormenorizada posible, tocando todos los temas y ámbitos de la relación. Coger papel y lápiz y a escribirlo.

No entrar en generalidades como, nuestra relación se basará en “respeto, amistad, complicidad, sinceridad, generosidad, bla, bla, bla.” Que suena muy bonito y puede que sí queramos ponerlo, pero la definición de estos conceptos, puede ser totalmente distinta y llena de matices para cada persona. Conviene definir, muy concretamente, qué es, por ejemplo, para cada uno, el respeto.
Para que este pacto funcione, tiene que haber, por ambas partes, total y absoluta transparencia, sinceridad y autenticidad. No decir lo que el otro quiere oír, sino lo que tú sientes, eres y quieres en realidad.

¿En qué ayuda? A dialogar y conocerse mutuamente de manera profunda; a conectar íntimamente; a descubrir al otro.

¿Qué puede evitar? Discusiones, malos entendidos, desencuentros y prejuicios.

¿Qué puede pasar? Que la pareja salga muy reforzada, o, y no me gusta decirlo, que la pareja se rompa, porque se descubre que hay poco futuro. En este último caso, aunque duela, soy de la opinión, que mejor dejarlo ahí, que seguir con algo que sabes no te va a aportar nada de lo que tú quieres.

No se trata de encorsetar la relación, ni basarla en lo que pone en un papel, ni usarlo como arma arrojadiza, se trata de conocerse íntimamente, de huir de estereotipos y creencias preconcebidas sobre lo que son las bases de una relación, y tener la relación que uno realmente quiere tener, desde la autenticidad de cada uno, que hará que la pareja sea real, y se base en el amor.
Por probar no se pierde nada, y quizás se gane esa relación que uno tanto desea. Reconozco que hay que ser valientes para hacerlo, pero los grandes triunfos son de los valientes.

Fuente: Cascaramarga.com

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