viernes, 24 de julio de 2015

Cerco a las molestias de espalda. ¡Ya no me duele!

¿Quién no lo ha sufrido, quién no lo teme? Sin embargo, bajo la expresión 'dolor de espalda' se esconden diversas dolencias con distinto tratamiento. Para acabar con el sufrimiento, los expertos aseguran que es fundamental un buen diagnóstico, no dejarse arrastrar por el dolor y recurrir a técnicas efectivas. Le contamos cuáles son.
Ocho de cada diez españoles sufren algún tipo de dolor de espalda en algún momento de su vida. Una afección que causa una de cada cinco bajas laborales en nuestro país (¡20.000 horas de trabajo perdidas al año!). Sin embargo, según los expertos, más que el dolor en sí, es sobre todo el terror a volver a padecerlo lo que instala definitivamente el malestar en nuestra espalda. Un temor que sale, además, muy caro: si bien menos del 8 por ciento de los pacientes evolucionan a crónicos, esa minoría acapara el 70 por ciento de los costes relacionados con el tratamiento de todas las dolencias de la espalda.

¿Otra razón por la que el dolor se cronifica? Tratamientos ineficaces que siguen aplicándose. «Largo reposo en cama, inmovilizar la columna con un corsé, dormir sobre una tabla, mantenerse totalmente recto... son consejos ya desacreditados», explica Mario Gestoso, director médico de la Fundación Kovacs. «De hecho, tras siglos de buscar el mejor remedio al dolor de espalda el que no es efecto de infecciones, tumores, artritis reumatoide, afecciones metabólicas..., la medicina ha concluido que la mejor forma de evitar que el dolor se cronifique es moverse en cuanto uno pueda, aun con algo de dolor». «Los problemas de espalda tienen que ver con la propia complejidad de la columna, una fascinante estructura que rodea los nervios que conectan el cerebro con el resto del cuerpo», detalla Ricardo Díaz Valle, neurocirujano de la Clínica Universidad de Navarra. «La zona lumbar soporta la mayor parte de nuestro peso en solo cinco vértebras separadas por discos que actúan como amortiguadores de impacto y ofrecen protección y flexibilidad. El problema es que, con los años, perdemos masa ósea y elasticidad, y esto favorece el deterioro de los discos y las lesiones que causan el dolor». 

Pese a que la solución final sigue sin llegar, cada vez son más los casos de éxito con tratamientos que abarcan desde enfoques conservadores ejercicios, quiropraxia, fisioterapia o masajes hasta medicamentos del paracetamol a los morfínicos, cirugía tradicional o mínimamente invasiva y nuevos dispositivos capaces de acallar las señales dolorosas. «Dicho eso, agrega Díaz Valle, lo mejor es buscar primero la solución en tratamientos conservadores. La natación, la rehabilitación, el pilates, la osteopatía o la pérdida de peso lo ideal es combinar varias de ellas permiten evitar otras soluciones más drásticas». 

IDEAS SUPERADAS Y NUEVOS ENFOQUES
Antes: cuando el dolor se instala, lo mejor es el reposo en cama.
Ahora: el reposo total y prolongado provoca una pérdida de músculo progresiva y no mitiga el dolor de forma duradera, por lo que hoy está contraindicado. Puede ser necesario en la fase aguda de un traumatismo dorsal, pero esa fase dura pocos días.
Antes: poco podemos hacer ante el dolor de espalda.
Ahora: aunque cada caso es distinto, hay muchos recursos para que una persona con dolor de espalda pueda liberarse del sufrimiento. Ejercicio moderado, fortalecimiento de la espalda y una actitud proactiva ayudan a superarlo en la mayoría de los casos. Cuanto antes desterremos la idea de que el dolor de espalda es algo con lo que estamos condenados a convivir, mejor para la salud general, tanto física como mental.
Antes: como padezco dolor lumbar, nunca podré volver a practicar deporte y tendré que limitar mis movimientos. Ahora: entre el 80 y el 90 por ciento de los casos de dolor lumbar se superan en poco tiempo. ¡Cuanto antes empiece a moverse de nuevo, antes volverá a encontrarse en forma!

Dolencia: estrechamiento del canal lumbar o estenosis 

Tratamiento: marcapasos para el dolor
Menchu Sanz, madrileña de 59 años, llevaba 15 con dolor de espalda. Su vida discurría entre analgésicos, masajes y quiropraxia, visitas al fisio, inyecciones de cortisona, metadona... Hace diez años, le diagnosticaron estenosis (estrechamiento) del canal lumbar: con los años, los huesos y tejidos que rodean el canal crecen y lo estrechan, pinzando los nervios que pasan por él, ejerciendo así la presión que provoca el dolor en la espalda y en las piernas... Menchu se sometió entonces a dos fusiones vertebrales, que aumentaron el dolor y las molestias. «Ya no podía estar de pie y andaba con un bastón». Entonces, alguien le habló de un marcapasos para el dolor, llamado 'neuroestimulador', un pequeño dispositivo implantable que envía impulsos eléctricos por la columna y bloquea así las señales de dolor al cerebro. Menchu buscó a David Abejón, pionero en la técnica en España y actual jefe de la unidad del dolor del hospital Quirón de Madrid. Ella llevó un tiempo el neuroestimulador por fuera comprobando su eficacia -¡funcionaba!- y en enero se implantó el dispositivo bajo la piel, sobre la nalga derecha, a través de una pequeña incisión. Hoy lo confirma: «¡El dolor se ha ido!».

Dolencia: enfermedad discal con lumbago 

Tratamiento: mantener la movilidad lumbar
Ante este dolor en la zona lumbar, causado por trastornos en las vértebras de esa zona y los tejidos blandos, Ricardo Díez Valle, de la Clínica Universidad de Navarra, utiliza desde 2000 el sistema Dynesys. «¿Sus ventajas? Combina elementos rígidos y flexibles con piezas de titanio, policarbonato y cuerdas de polietileno y, al contrario que la fusión vertebral (otra práctica muy difundida y cuestionada), conserva la movilidad lumbar, algo clave. Además, se implanta con técnicas apenas invasivas y refuerza las zonas debilitadas sin perjudicar a toda la columna. La baja agresividad y corta duración de la cirugía y la movilización rápida explican su popularidad». Braulio Vázquez, de 45 años, operado en 2012 por Díez Valle, no lo duda: «Hay un antes y un después en mi vida tras la cirugía».

¿Quién no lo ha  sufrido, quién no lo teme? Sin embargo, bajo la expresión 'dolor de espalda' se esconden diversas dolencias con distinto tratamiento.  Para acabar con el sufrimiento, los expertos aseguran que es fundamental un buen diagnóstico, no dejarse arrastrar por el dolor y recurrir a técnicas efectivas. Le contamos cuáles son.


LA COLUMNA VERTEBRAL
Es el soporte del cuerpo y la protección de la médula. Está formada por 32 vértebras y se divide en tres sectores: el cervical, el dorsal y el lumbar. Estas son las afecciones más frecuentes.
Cervicalgia: Va desde un leve malestar hasta un dolor quemante e intenso debido a malas posturas, movimientos bruscos, pinzamiento nervioso o estrés, entre otros.

Dorsalgia: Dolor en la zona de las 12 vértebras dorsales con síntomas muy variados, según el origen del malestar: cambios posturales, afecciones de los órganos internos...

Los huesos y tejidos de la columna se ensanchan con los años estrechando el canal lumbar por el que pasan los nervios espinales. La presión provoca el dolor. La estenosis puede ser cervical o lumbar.

Hernia discal: La mayoría de las hernias se producen en la base de la espalda. Se trata del pinzamiento de un nervio por la compresión de un disco intervertebral desplazado

Lumbalgia: La ubicación del sector lumbar hace que soporte mayor peso y por eso es la zona más expuesta a lesione

UNA INTERVENCIÓN POLÉMICA

La fusión vertebral o artrodesis
Hasta hace poco, las lesiones discales -en las que parte del disco intervertebral (núcleo pulposo) se desplaza hacia la raíz nerviosa, la presiona y produce dolor- se trataban con terapia física (el ejercicio tiene un efecto analgésico al fortalecer los músculos) o con inyecciones de esteroides, que reducen la inflamación. Si no, la solución era la cirugía: la fusión vertebral o artrodesis, que une de modo permanente dos o más vértebras de la columna con varillas y tornillos para que un injerto de hueso las fusione causando alivio a largo plazo al estabilizarlas y evitar que haya movimiento entre ellas. Aun hoy, unos 20.000 españoles se someten a ella, pese a ser cada vez más cuestionada su eficacia, como lo han denunciado hace poco Francisco Kovacs, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (Reide), y Gerard Urrutia, del Servicio de Epidemiología y Salud Pública del hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. Citaban datos incluso más alarmantes: «La fusión vertebral con placas y tornillos -decían en su artículo- incrementa un 200 por ciento el riesgo de complicaciones; aumenta en un 400 el riesgo de reoperar, no mejora los resultados clínicos y eleva un 270 por ciento el coste». A pesar de estos datos, en España cada año se hacen 21.000 artrodesis. En Inglaterra, 1000.



Dolencia: Molestias de cuello y espalda 

Tratamiento: grapar el dolor sin cirugía y con i+D española 

Afortunadamente, no todo es cirugía. Hay otras importantes soluciones. ¡Y en España! «Da que pensar el desconocimiento que hay sobre una tecnología española como la intervención neurorre-flejoterápica o NRT, la única específica para los dolores de espalda cuya eficacia y seguridad ha sido evaluada con sistemas objetivos de control», dice Mario Gestoso, director médico de la Fundación Kovacs, especializada en el cuidado de la espalda. «La elegancia de la NRT radica en su sencillez: consiste en la implantación temporal y superficial de grapas quirúrgicas en la espalda, sobre ciertas terminaciones nerviosas de la piel, que bloquean los mecanismos implicados en el mantenimiento del dolor, la inflamación y la contractura muscular». La NRT se realiza de forma ambulatoria y sin anestesia. El material quirúrgico permanece implantado 90 días; después se retira. «La comunidad científica internacional la recomienda para dolencias que duren 14 o más días, no respondan a los fármacos y estén motivadas por causas mecánicas y no orgánicas subyacentes», explica el experto.

La técnica empezó a aplicarse en 2003 por el Sistema Balear de Salud. La Fundación Kovacs ha tratado hasta hoy con este método a 174.618 pacientes con dolencias del cuello y la espalda. El 87 por ciento se sintió curado o notablemente mejorado con la terapia. «La mejoría permitió abandonar la medicación y otros tratamientos a un gran porcentaje de pacientes e hizo innecesarias cirugías y otros procedimientos, ahorrando así mucho dinero al erario público», agrega Gestoso. La Consejería de Salud de Asturias propuso en 2010 la inclusión de la NRT en el Sistema Nacional de Salud. «Tras más de dos años, sigue tramitándose, y eso que se ha calculado que la generalización de esta tecnología supondría un ahorro anual neto de 135 millones de euros para el sistema de salud».

Dolencia: hernias cervicales y lumbares en deportistas 
Tratamiento: vaporizar la lesión
Se estima que más de un millón de casos de dolor de espalda en España son consecuencia de tensiones y lesiones en los discos vertebrales, a menudo en personas que se 'dejan la piel' en deportes de fin de semana o realizan grandes esfuerzos para los cuales los músculos dorsales están poco o nada preparados. «Si bien en casos concretos de hernia discal puede estar indicada la cirugía -que cada vez más se realiza con ayuda de microscopio y métodos poco invasivos-, hoy existen nuevas técnicas aún menos cruentas que reducen la presión del disco en las terminaciones nerviosas adyacentes», afirma Fernando Marín Zarza, neurocirujano de la Clínica del Rosario de Madrid. «Una de ellas: la nucleoplastia por radiofrecuencia. Se realiza con sedación y anestesia local y en régimen ambulatorio -explica-.

Es una técnica indolora que utilizamos tanto en hernias cervicales como lumbares, pero siempre que la hernia esté contenida y no haya sobrepasado el anillo del disco; si no, no está indicada. Con ayuda de rayos X introducimos una aguja muy fina en el disco y pasamos un electrodo a través de esa aguja, que llega hasta el disco y permite aplicar radiofrecuencia. La radiofrecuencia provoca una vaporización de la zona irradiada que hace que la hernia se contraiga, disminuya la presión sobre las raíces nerviosas y desaparezca o disminuya significativamente el dolor». La intervención dura unos quince minutos y luego el paciente queda otra media hora en observación. Después se va a casa. «La técnica tiene una tasa de éxito del 80 al 85 por ciento, pero los resultados no se ven hasta las tres o cuatro semanas. Que la mejoría se mantenga a largo plazo depende mucho de lo que el paciente haga nuevamente con su columna. Si no se cuida y mantiene una buena forma física pero se pone a descargar peso, el riesgo de recaída es sin duda mayor».

¿Qué tipo de colchón me conviene?
¿Duro o blando? No hay paciente con dolor de espalda que no haga esta pregunta en la consulta. En busca de una respuesta «científicamente comprobada», el doctor Kovacs y su equipo realizaron un estudio (publicado en The Lancet) con más de 330 pacientes aquejados de lumbalgia. Un grupo recibió un colchón muy firme (2,3 puntos de la Escala del Comité Europeo de Estandarización, que va de 1 a 10) y el otro, un colchón de firmeza media (5,6 puntos de la escala). En ambos casos, los colchones eran de muelles (no de silicona, látex u otro material). ¿Conclusión? 
Los resultados demostraron que es falsa la creencia de que, en los casos de dolencias de espalda, el colchón deba ser muy duro. Uno de firmeza media (5,6 puntos) reduce más la intensidad del dolor y el grado de incapacidad física tras tres meses de uso. 

Dolencia: lumbalgia crónica
Tratamiento: terapia conductual
Pocos lo adivinan, pero la lumbalgia crónica se trata también con terapia conductual. Objetivo: aprender a convivir con el dolor. Se aplica a esos pacientes con demasiado miedo a moverse, que dicen que nadie los comprende y que se 'aferran' a su dolor sin poder librarse de él. En su historial, una larga lista de médicos, osteópatas, curanderos... y un arsenal de analgésicos, suficiente como para llenar una farmacia. Terapias cognitivas y del comportamiento (TCC), las mismas que se emplean en las fobias y adicciones, se utilizan ya desde hace una década en este tipo de dolor. Un reciente estudio publicado en The Lancet confirma sus beneficios en los dolores lumbares, cuando se asocia al tratamiento habitual. Limitar la kinesiofobia (miedo al movimiento), iniciarse en la relajación y enfrentarse progresivamente a situaciones temidas (subir escaleras o salir de compras...) son etapas necesarias para desbloquear al paciente. El terapeuta los anima a escribir la lista de actividades abandonadas por el dolor y a seleccionar las tres o cuatro que les gustaría retomar. «Hay que volver a introducir la idea de placer e ir fraccionando el esfuerzo -explican los expertos-. Si un paciente dice que siente dolor después de haber nadado solo diez minutos, se le dice que nade cinco. Seguro que a la siguiente semana podrá nadar seis y al cabo de un mes podrá resistir diez o quince». 

Dolencia: dolor lumbar leve
Tratamiento: acupuntura.
El dolor de espalda es, de lejos, la primera razón que lleva a los españoles al acupuntor. Si bien hace unos años la mayoría de los médicos discutían su eficacia, un análisis de decenas de estudios realizados en todo el mundo y publicado en abril pasado en Annals of Internal Medicine concluye que «la acupuntura es claramente eficaz y proporciona alivio considerable en el dolor lumbar». Los investigadores añaden que «alivia realmente el dolor, y no es solo un efecto placebo». Otros trabajos señalan que si se combina la acupuntura con unos minutos de estiramiento cotidianos, los resultados mejoran aún más. «La acupuntura favorece la liberación de sustancias químicas que afectan a las percepciones de dolor de espalda y de cuello, tanto a nivel físico como psicológico», añaden desde Spine-health. «Se cree que la acupuntura actúa liberando péptidos opioides, que tienen efecto analgésico; alterando la secreción de neurotransmisores y neurohormonas que reducen la sensación de dolor y estimulando zonas del organismo que activan la producción de endorfinas, calmantes naturales de nuestro cuerpo». 

Dolencia: lumbalgia y dolor de espalda leve
Tratamiento: Balnearios y fisioterapia
Más de medio millón de españoles -muchos, en busca de alivio a los dolores de espalda- acuden cada año a balnearios o centros de talasoterapia. La mayoría de los balnearios españoles disponen de programas específicos a base de lodos termales (arcilla mezclada con agua sulfurosa a 45 grados), con aguas mineromedicinales, o a base de fisio-terapia, corrientes analgésicas, masajes descontracturantes, técnicas con calor superficial, tonificación muscular, ejercicios aeróbicos y estiramientos. En la mayor parte de los pacientes, las molestias leves remiten tras unas sesiones, pero lo recomendable es recibir tratamiento termal y fisioterápico al menos una vez al año para evitar recaídas. «Nosotros insistimos mucho en la importancia de la prevención -explica Luis Ovejero, director médico del balneario de Archena, en Murcia-. Hablamos al paciente de la necesidad de mantener alejados la lumbalgia y el resto de los dolores de espalda. Antes de marcharse, muchos nos confiesan tanto la mejora de su estado mental como del físico, un efecto dual que es mano de santo en la prevención de los dolores de espalda». 
Fuente: XL Semanal

No hay comentarios:

Publicar un comentario