sábado, 2 de mayo de 2015

Hitler, un fetichista bizarro avergonzado de su propia orientación sexual

Hitler, un fetichista bizarro avergonzado de su propia orientación sexual 
 ¿Era Adolf Hitler un gay reprimido?. En Ragap hemos puesto al descubierto las cartas de Ernst Röhm, fundador de las SA del III Reich, en las que reconocía su homosexualidad e incluso hemos desbaratado la teoría de Bryan Fischer, portavoz de la versión estadounidense del Foro de la Familia, la American Family Association, en la que dispuesto a culpar a los gays de todos los males del mundo aseguraba que el germen del partido Nazi nació en un bar gay de Munich a principios del siglo XX. Lo cierto es que el nazismo se ensañó con el colectivo homosexual con salvajes prácticas en los campos de concentración que ponen los vellos de punta para ‘corregir la desviación sexual’ a través de hormonas por el recto y castración química.

Jack Nusan Porter, de la Universidad de Massachusetts, escribió: ‘Que si a Hitler le cabreaba los homosexuales y que si se avergonzaba de su propia orientación sexual. Estas temáticas de la psicohistoria van más allá del conocimiento. Mis planteamientos sobre la sexualidad de Hitler es que era asexual en el sentido tradicional de la palabra con un fetichismo sexual bastante bizarro.
La sexualidad de Adolf Hitler ha sido objeto de debate histórico y educativo. Historiadores como Lothar Machtan han llegado a argumentar que el dictador podía haber sido homosexual o bisexual, y que la oposición y persecución de la comunidad LGBT por parte del partido NSDAP pudo deberse a un mecanismo de defensa reactiva para expandir su campaña de homofobia. Varios estudiantes rechazan tales planteamientos y consideran al Führer de orientación heterosexual puesto que se cree que tuvo seis amantes a lo largo de su vida; dos de ellas se suicidaron, otra falleció ocho años después a consecuencia de un intento fallido, y otra más falló en su intento. También se cree que pudo tener un hijo ilegítimo, aunque esto último ha sido descartado por varios historiadores. En 1929 conoció a Eva Braun, con quien contrajo matrimonio el 29 de abril de 1945, un día antes de suicidarse.

Un ejemplo significativo fue cuando desautorizó a su confidente y amigo más cercano: Ernst Röhm por su "comportamiento sexual inmoral", no obstante, el dictador jamás objetó el pasado homosexual de éste. Durante el holocausto, envió a cerca de 100.000 hombres a campos de concentración acusados de ser homosexuales. La mayoría fueron enviados a prisión, entre 5 y 15 mil internados en campamentos donde fueron obligados a portar vestimenta de prisionero con un triangulo rosa como símbolo de identificación por sus "crímenes". Los prisioneros fueron utilizados como cobayas por parte de personal médico de los respectivos campos donde intentaban dar con un "remedio para "curar" a los futuros niños arios con riesgo de que puedan ser gays. En un estudio realizado por Rüdiger Lautmann, un 60% de los presos gay fallecieron en comparación con un 41% de los presos políticos y 35% testigos de Jehová. El estudió también revela que el ratio de supervivencia de los gais de los campos de concentración era ligeramente más alta que los ciudadanos de clase alta y los matrimonios bisexuales.

Con la idea de demonizar la imagen del III Reich, antes de que diese comienzo la II Guerra Mundial, tanto los opositores al régimen como los aliados llegaron a lanzar acusaciones infundadas de que Hitler era gay. Sin embargo, solo su vida privada era conocida entre sus allegados como Albert Speer, sus secretarias y otros. De joven tuvo algún romance e incluso llegó a sentir cierta atracción por su sobrina segunda: Geli Raubal.

Durante varios años mantuvo una relación en secreto, solo a sabiendas de su círculo interno, con Eva Braun. La mayoría de sus hombres de confianza sobrevivieron a la guerra y Hitler se trasladó con Braun a Berchtesgaden. El mayordomo de la pareja escribió en sus memorias que: "Hitler y Braun compartían dos habitaciones y baños, y que este prefería acabar las veladas a solas con su compañía en su sala de estudios antes de acostarse". Las cartas del Führer evidenciaban que estuvo preocupado cuando Braun participaba en deportes o llegaba tarde para tomar el té.

Ernst Hanfstaengl, uno de los miembros del círculo interno de Hitler en los primeros años antes de que se hiciera con el poder escribió sobre su sexualidad: "tuve la sensación de que Hitler era uno de esos que no era ni de carne ni de pescado, así como tampoco gay o hetero, llegué a la conclusión de que era impotente o de los que preferían masturbarse". Aún así el Führer trató de convencerle de lo contrario al intentar filtrear con Martha Dodd, hija del embajador estadounidense (sin éxito).

Varios libros muestran listas alternativas sobre la supuesta sexualidad del máximo dirigente nazi como The Pink Swastika de Scott Lively y Kevin Abrams, los cuales fueron criticados por los historiadores por sus incongruencias y manipulaciones de los hechos. Bob Moser, quien entonces trabajaba en Southern Poverty Law Center que el libro era un manual propagandístico creado por gente contraria a los derechos LGBT y que buscaban presentar a los gays como "violentos y peligrosos".
Fuente: Ragap

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