sábado, 9 de mayo de 2015

El amor ¿tiene edad? Like? Share

El amor ¿tiene edad? 
 La pasada semana leíamos unas declaraciones de Fernando Tejero en las que afirmaba haber “sentido el dedo acusador de la sociedad al estar con un chico joven”. Llama la atención que el actor se hubiera sentido señalado no por relacionarse con otro hombre si no por la diferencia de edad.

Gerontophilia Gayles.tv

Los estereotipos se alimentan de convencionalismos y éstos, normalmente, responden a intereses sociales o económicos. La diferencia de edad en una relación no siempre ha sido mal vista, de hecho los matrimonios de conveniencia acostumbraban a acordarse entre un hombre maduro y una adolescente, lo que a la práctica suponía una venta. Al final se trataría de una cuestión puramente reproductiva, la mujer joven puede garantizar unos herederos sea cual sea la edad de su pareja, en el caso contrario ni la especie ni el patrimonio se perpetúan.  Mientras que la mujer madura que sale con un hombre más joven es una viciosa, al cincuentón con pareja más joven se le califica de “pillín” y se le da una complaciente palmadita en la espalda.

gerontophilia Gayles.tv

Pero ¿qué sucede en el ámbito LGTBI con la diferencia de edad?  En el periodo clásico la relación entre el hombre maduro y el efebo no sólo estaba aceptada sino que cumplía una función social, la de la transmisión de la cultura. Es evidente que no sería lo mismo hablar de atracción sexual que de relación amorosa, pero en cualquiera de los dos casos existe cierto prejuicio social, especialmente cuando la diferencia de edad es abismal.

A ese prejuicio nos enfrenta Bruce LaBruce en su película “Gerontophilia”, un film que hace añicos el tabú del sexo entre generaciones.  Amor y humor avalan la fetichista relación entre el joven Lake y el octogenario señor Peabody, en una historia que rompe una lanza a favor de otras formas de deseo alejadas del discurso dominante.  El director, conocido por un cine fronterizo entre el erotismo gay y el discurso intimista, opta en esta ocasión por un tono más suave pero con una clara intención reivindicativa, la de la legitimidad del amor y el deseo más allá de la edad o del sexo.
Fuente: Editorial Gayles.tv

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