viernes, 10 de abril de 2015

Un gay bear se inyecta silicona hasta conseguir tener un macropene de casi 4 kilos

Un gay bear se inyecta silicona hasta conseguir tener un macropene de casi 4 kilos
En televisión durante mucho tiempo han emitido un programa 'Mi extraña adicción' en el que alguna persona mostraba una gran obsesión por un tema determinado. Había quien comía comida de gato o incluso las cenizas de su marido, una chica que no consentía ir a la calle si no era disfraza de peluche o un chico gay, del que ya habló RAGAP, que estaba tan obsesionado con Madonna que se gastó una auténtica fortuna en operaciones, ropas y demás para parecerse a la la artista de 'Vogue'.

Por esos derroteros van la historia de un hombre llamado Micha, un osazo corpulento obsesionado por tener un gran pene. Este hombre británico ha contado su historia que ha sido recogida en Vice y donde relata cómo comenzó todo.  “Empezó hace 20 años, cuando me regalaron un alargamiento de pene mediante bombeo. Sentía demasiada curiosidad como para no probarlo. La primera vez lo hice en secreto, pero cuando me lo hicieron, me gustó la sensación”, cuenta el poseedor del macropene, cuyo gran tamaño le obliga a buscar ropa especializada ya que su paquete no entra en cualquier entrepierna de pantalón. 



Tras el bombeo comenzó a inyectarse una solución estéril isotónica de cloruro de sodio,que al ser algo natural era reabsorvido por el cuerpo, y pasado el gran volumen inicial, luego la cosa volvía a su tamaño de siempre, lo que le causaba un gran descontento. Además, no le gustaba que le pinchasen, por lo que acabó optando por algo más duradero: la silicona. 

“A lo largo de los años me he puesto inyecciones de silicona en el pene y en el escroto. Hasta ahora, me he hecho cuatro”, afirma Micha, cuyo primer aumento de falo se lo realizó un amigo médico. “Justo después me picaba o lo notaba muy tirante, pero era más placentero que doloroso. Al principio notas que la silicona es algo ajeno a tu cuerpo, pero con el tiempo te acostumbras y acaba formando parte de ti”, matiza Micha, cuyo pene pesa unos 3,5 kilos en la actualidad.


Ahora, su vida sexual es diferente. “Hay cosas que ya no puedes hacer. Al menos no con todo el mundo y sin algunos preámbulos. En cambio, puedes hacer otras. Es cuestión de desprenderse de los roles establecidos y las ideas preconcebidas y estar dispuesto a experimentar. Me han dicho que de frente mi pene parece un culo o una boca”, explica Micha, quien también cuenta que algún ligue le ha pedido penetrarle su propio pene, algo que a priori no le despierta mucho interés.
Fuente: Ragap

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