miércoles, 1 de abril de 2015

Preguntas impertinentes que hacen los heteros (II)

Estas son solo algunas de las incómodas preguntas o afirmaciones de las que hemos sido 'víctimas', como gays, en algún momento de nuestra vida. Seguro que te suena más de una.

11. ¡Tengo un amigo que es gay!, te lo voy a presentar. ¡Eres perfecto para él!

Que tu amigo y yo seamos gays será probablemente lo único que tendremos en común. Es absurdo pensar que dos personas van a congeniar bajo la premisa de que comparten orientación sexual, como si fuera tan fácil encontrar pareja.

12. ¿Tú crees que el primo de Juan es gay?
No somos radares de ondas homosexuales. Es cierto que tenemos más juicio para discernir si una persona es gay o no ante las evidencias, pero no es una capacidad innata, más bien es algo que aprendemos con el tiempo, y que por supuesto, no nos da la facultad de sentenciar quién lo es y quién no.

13. Siempre quise tener un amigo gay.
Ah, sí, ¿y por qué? No, no, déjame que lo adivine: para ir de compras, hablar de chicos y que te asesore sobre interiorismo en tu nueva casa. ¡Basta de tópicos absurdos! Repito de nuevo: hay gays que son pésimos decoradores, que odian ir de compras y que adoran el fútbol. Y por cierto, dudo de que mi experiencia con los chicos y la tuya tengan algún punto en común.

14. Cuando un amigo te dice "¡hey tío, a ver si te vas empalmar conmigo!".



Presta atención: que sea homosexual no quiere decir que me gusten todos los hombres, de hecho tú distas mucho de ser mi prototipo. Va, en serio, ¿te has visto a ti y me has visto a mí? ¿De qué vas?

15. ¿Es verdad que tienes el punto G en el culo? ¿De verdad da placer?
Corregimos, “tenemos”, pues no es una característica fisiológica de los hombres gays sino de todos los hombres. Si tienes tanta curiosidad no es necesario ser gay, basta con un dildo o el dedo de tu chica, y ya me cuentas luego si te ha dado placer.

16. Cuando tienes pareja y te preguntan: ¿Os intercambiáis los calzoncillos?
Claro que sí, y cuando cagamos nos limpiamos mutuamente. ¡No sean absurdos! Sí, quizá nos pillamos una camiseta, un pantalón, o si no te quedan calzoncillos coges uno de los suyos. Pero ni es una superventaja ni andamos todo el día con la ropa del otro puesta.

17. A mí no me importa que seas gay, pero adoptar no me parece bien. Una cosa es lo que tú hagas con tu vida y otra que lo sufran los demás.

Primero, y sin entrar en juicios sobre quién sería mejor padre, el derecho del niño huérfano a tener unos padres que lo quieran está por encima de los prejuicios que tengan las que se hacen llamar "familias tradicionales". Segundo, la orientación sexual que yo tenga no tiene absolutamente nada que ver con la educación y amor que yo le pueda dar a ese niño. Tercero, ¿qué se supone que van a sufrir estos niños que no lo puedan sufrir los tuyos?

18. ¡Ojalá fuese gay, lo tenéis tan fácil para pillar! 


En serio, chicos heteros, si eres feo y no pillas en el mundo heterosexual, olvídate del mundo gay. Los hombres homosexuales somos mucho más exigentes que las mujeres, si allí te va mal, seguramente aquí te ira peor.

19. Si fuese gay me acostaría con todo el mundo.
Eso es tan absurdo como decir que si fueras mujer te acostarías cada día con un hombre diferente. Es cierto que somos más promiscuos, pero esto no siempre es una ventaja.

20. ¿Estoy bueno? ¿Tú te acostarías conmigo?
Bueno, te puedo dar mi opinión sobre si estás bueno o no, e incluso te puedo declarar mis intenciones sobre montármelo contigo en la cama. Ninguna de las dos preguntas viene a cuento, a no ser que estés interesado en probarlo conmigo, si no es así, ¡deja de preguntármelo! Me estás incomodando.

Este es solo un pequeño resumen de lo que tenemos que soportar cada día en una sociedad donde hay gays y "normales" (como se definen ellos). Lo increíble es que en la mayoría de las circunstancias piensan que están siendo muy gayfriendly con nosotros. Esto explicaría por qué la comunidad LGTB tiende al gueto y por qué a veces resulta más fácil no tratar abiertamente nuestra homosexualidad frente a los compañeros de trabajo.

Por descontado, se nos han quedado muchas frases en el tintero, por eso invitamos a nuestros lectores a compartir sus aportaciones, y así hacer de este artículo una apelación a la reflexión antes de abrir la bocaza.
Fuente: Shangay.com

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