domingo, 26 de abril de 2015

No te metas en otro armario

 armario
  El hecho de salir del armario y vean y veamos que nuestra vida sigue siendo la misma, en cuanto a trabajar, salir, entrar, hacer, etc., ayuda y nos ayuda en la aceptación e integración, como otra persona cualquiera.

 En varias ocasiones ya he hablado de la “salida del armario”, la interior, la exterior, posibles relaciones familiares, la soledad, etc. Y hoy quería hablaros de algo que he visto, y que amigos heteros y gais me han comentado que han vivido en alguna persona cercana que se ha declarado gay. Han salido del armario y se han metido en otro, en el del mundo gay, abandonando lo que hasta ahora tenían en su vida.
 
Muchas veces acusamos a la sociedad, nuestra familia, amigos, entorno más cercano, de que no nos aceptan por nuestra sexualidad, y en muchas ocasiones, por desgracia, es cierto; y al salir del armario tenemos que tomar distancia para poder ser libres y vivir nuestra vida, identificados con lo que somos.
Sin embargo, otras veces, que me las he encontrado, somos nosotros, sin motivo aparente los que nos alejamos, sin dar la oportunidad a nuestro entorno a acompañarnos en el proceso o en esa nueva vida que comenzamos.
Hay una creencia interiorizada, que podría ser un aspecto de “homofobia interiorizada”, en la que estamos convencidos, sin saberlo a ciencia cierta que para vivir nuestra nueva vida tenemos que borrar toda la anterior; o que para vivir esa vida fuera del armario, hay que meterse de lleno en otro, en el del mundo gay, en cuanto a nuevas amistades, nuevos ambientes a frecuentar, etc.
desaparecerSi lo que queremos es integración, y llevar una vida “normal” con independencia de nuestra condición sexual, que la sociedad nos acepte, nuestra familia nos respete, no creo que la mejor opción sea recluirse en ese armario. El hecho de ser gay no conlleva la obligación de romper con toda nuestra vida anterior.
Está muy bien moverse por el ambiente gay, ya que si vas a otros sitios puede que mostrar ciertos sentimientos o gestos sea motivo de reproches o insultos, y yo al menos, en algunos aspectos no me apetece ser un mártir, pero hay otros muchos ámbitos de nuestra vida en los que podemos, pueden y les gustaría, acompañarnos y vivir una vida “normal” con nosotros.
El hecho de salir del armario y vean y veamos que nuestra vida sigue siendo la misma, en cuanto a trabajar, salir, entrar, hacer, etc., ayuda y nos ayuda en la aceptación e integración, como otra persona cualquiera. Hacer lo contrario, muchas veces produce rechazo porque no entienden nuestro cambio de comportamiento sin motivo ninguno, cumpliendo los estereotipos que nos cuelgan, que no nos gustan, pero que al final acabamos cumpliendo.
Otras veces lo hacemos, no porque los otros no nos acepten, sino porque nos avergonzamos de ser lo que somos, en el fondo seguimos sin aceptarnos, y mejor que mi entorno siga sin saberlo, y al final acabamos llevando una doble vida. En este caso lo único que hacemos es cambiar de armario, y como digo siempre, los armarios son para guardar ropa y zapatos, no personas.
Respetando las decisiones de cada uno, espero esta reflexión, si estás viviendo algo así, te lleve al menos a pensar y reflexionar, y desde la libertad, que supone aceptación, integración y respeto, lleves la vida que realmente te haga feliz y con quien te haga feliz.
Fuente: Cascaraamarga.com

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