martes, 21 de abril de 2015

Cómo ser un "oso" sin caer en la obesidad

Cómo ser un  
 La obesidad es, independientemente de los hábitos costumbristas de la sociedad, una enfermedad crónica, y afecta a un 25 por ciento de la población (en el caso de los niños se aproxima al 3 por ciento).

Conviene, dentro del colectivo gay de “osos” que defiende con sentido su condición, vigilar con tiento su peso, ya que un desproporcionado desequilibrio energético puede ocasionar graves problemas físicos y mentales. Reivindicar la redondez de la figura es natural e incluso saludable para una sociedad puramente materialista como la nuestra, pero eso no quita que seamos consecuentes con nuestro estado de salud.

¿Dónde está ese límite? En saber diferenciar sobrepeso (salirse un poco del "ideal") de obesidad (representa riesgo para la salud). Para su control hay que medir el Índice de Masa Corporal (IMC), que en cualquier báscula de farmacia se puede comprobar. El intervalo que señala al sobrepeso es de 25-30, mientras que entre 30-25 entramos en la obesidad moderada. Más allá, entramos en un terreno que sí puede ocasionar problemas de salud, especialmente cardiovasculares.

Si estás en la frontera de riesgo, mejor que tomes medidas. En el directorio de Ragap podrás encontrar múltiples soluciones que se acomoden a tus necesidades.

Detrás de esta enfermedad hay hechos que se han asociado a la cultura de consumo que preocupa y a los expertos, quienes alertan de una campaña mundial alimentaria (en los países del primer mundo, claro) que bien podría considerarse como conspiratoria.

Los actuales patrones de consumo son tendentes al exceso. Si a esos alimentos les añadimos alicientes que generan adición, el cóctel resulta explosivo para el organismo. Consumo en grandes cantidades y de mala calidad, tales como la bollería industrial o la comida rápida.

Según la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad Mórbida y de las Enfermedades Metabólicas, el tratamiento de la obesidad es complejo y requiere de múltiples especialistas. El primer paso en el tratamiento consiste en un ajuste y reeducación de los hábitos dietéticos y estilo de vida para adecuarse a unos parámetros saludables. La dieta y el cambio en el estilo de vida son los pilares para una vez conseguida la pérdida de peso se mantenga dentro de unos parámetros de normalidad.

Como alternativas, añaden, para los casos más graves existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos que permiten conseguir reducciones de peso más importantes y mantenidas en el tiempo. Estos tratamientos siempre tienen que ir acompañados de cambios en el estilo de vida y de ajustes dietéticos de por vida. Los tratamientos quirúrgicos y farmacológicos sólo pueden ser prescritos por médicos y especialistas en dietética y nutrición.
Fuente: Ragap

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