martes, 17 de marzo de 2015

¿Me gustan las chicas? Guía para una lesbiana primeriza

me gustan las mujeres 
 Ahí te veo, al otro lado de la pantalla, siendo devorada por el pánico que ha seguido a la curiosidad inicial. Acabas de darte cuenta de que eres lesbiana.

Te estarán asaltando preguntas clásicas como:
  • ¿Son todas las lesbianas “marimachos”?
  • ¿Cómo se lo van a tomar mis amigos? Se van a creer que las estoy tomando el pelo.
  • ¿Cómo voy a conocer gente si en taitantos años nunca conocí una sola lesbiana? ¿Realmente existen?
  • ¿Qué se hace en el sexo con una chica?
Vamos a hacerte la vida un poquito más fácil respondiéndote a esas y otras preguntas.
¿Marimachos?
No. No todas las lesbianas son eso que tú llamas “marimachos”. Existe un prejuicio, una serie de estigmas sobre las lesbianas que afirma que tienen pelo corto, visten de forma masculina y andan como un camionero. Pues bien, en este mundo hay de todo. Viva la diversidad. Muchas parejas de chicas que serían de sobra de tu gusto pasan por tu lado y no te das ni cuenta. ¿Por qué no te das cuenta? Porque no cumplen el estereotipo, así que las presupones “hetero”. Otras pasan a solas, sin su pareja. Ahí menos cuenta te vas a dar a no ser que le preguntes. Como iniciada en el arte de las mujeres, tu gaydar estará atrofiado, así que vas a tener que apuntar esta primera lección: No sólo las que reconoces lo son. E incluso en esas que reconoces como lesbianas, es posible que se cuele alguna hetero.
Los amigos
mirales.es
¿Decirle esto a tus amigos? ¡Cuando toda la vida has sido la rompecorazones de la noche heterosexual! Decirles que por fin has descubierto por qué las relaciones con chicos no te acababan de llenar. Ahora mismo te sientes diferente a todo el mundo. Te sientes un bicho raro. Estás segura de que tus amigos creerán que te ha dado un aire.
Te tranquilizará saber que no eres tan bicho raro: en un extenso estudio realizado en Australia sobre homosexualidad (2003) con 19.000 personas, un 15,1% de las mujeres indicaron que sentían atracción y/o sentimientos hacia otras mujeres.  Un estudio realizado en Francia años atrás (1992) sobre más de 20.000 personas, afirma que el 12.6% de las mujeres había tenido al menos una experiencia sexual con otra mujer a lo largo de su vida. Deja la calculadora, yo te hago los cálculos: en nuestro hermoso planeta existen al menos 450 millones de mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres, y 360 millones de mujeres que al menos una vez en la vida tendrán experiencias sexuales con mujeres. Teniendo en cuenta que, como irás descubriendo, muchos millares se juntan en los mismos bares, conocer mujeres no va a ser un problema. ¡Tal vez el problema llegue a ser que conozcas a demasiadas!
Respecto a tus amigos sólo te podemos decir: cuanto más lo pienses, más bola se te va a hacer en la cabeza. Díselo sin más. Tus dudas. Tus conclusiones. Tu universo personal, en definitiva. ¿Para qué están los amigos sino para compartir ese universo? No sólo te recomendamos que se lo digas, también que exijas su apoyo y te muestres disconforme si, aunque no es común, algún amigo se muestra reticente a tu descubrimiento. En la definición de amigo entra el escuchar, aceptar y querer al otro aunque no sintamos lo mismo que él.
Y luego dales tiempo.
A la larga, a tus amigos les dará igual si la historia que les cuentes tiene nombre de mujer u hombre. ¿Que se pueden llevar una buena sorpresa? Seguro. Pero qué sería la vida sin sorpresas…
También es muy posible que se lo tomen a broma. La evidencia les irá demostrando lo contrario.
Otros muchos se convertirán en tus fans y querrán salir siempre contigo. Es más, es común, cuando se sale del armario, que alguna amiga lejana se empiece a interesar por tu vida y que… ¡Sorpresa! Descubras que ella peca de lo mismo. Como te decimos, las lesbianas son como los Donettes, sacas uno, y empiezan a llegar por todas partes.

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El sexo, el sexo. ¡Ay, el sexo!
Te recomendamos que, una vez más, no pienses. Que escuches a tus sentidos. Que te dejes llevar por lo que, llegado el caso, te pida la piel, te pidan tus ojos, tus orejas… Cómo siempre has interactuado con un pene, supongo, adentrarte ahí abajo te da pánico. Con chicos es más fácil, supuestamente. “Si hay penetración todo está correcto”.
Todas estas creencias no son tan ciertas como infundadas.
La fisiología de los genitales femeninos es compleja. Muchas mujeres heterosexuales afirman que no tienen orgasmos con la penetración, o que su vagina y el pene de su pareja tienen dimensiones diferentes y en ocasiones hay que buscarse las castañas para encajar. Así que no pienses en el pene como “el complemento” de los genitales femeninos. El complemento está en tu cerebro. Tienes todo en tu cuerpo y en tu mente para llegar a cada rincón del deseo femenino de otra mujer, sólo tienes que escuchar el cuerpo de la que tengas delante. Porque, eso sí, cada una es un mundo, lo que aprendas con una, poco te servirá para la siguiente.
Si no sabes si ciertas cosas te van a gustar, tómate tu tiempo, no te fuerces, explora a tu ritmo. Si aparece la mujer que te encienda lo suficiente, es 99% posible que todas esas reservas desaparezcan.

¿Cómo conozco lesbianas?
Esos amigos a los que les has contado cómo te sientes. Tu mejor amigo o amiga. Ese. Estaría bien que te acompañara algún día por el ambiente, para que vayas constatando que hay muchas como tú y de todos los colores. Eso irá rebajando el susto que tienes ahora.
También existe internet. Es una buena arma para conocer chicas. Se suele hacer a través de chats o perfiles. Como en ocasiones es un medio que puede resultar frío y superficial, te recomendamos que comiences buscando, no tanto pareja o sexo, sino conocer gente. Un grupo de amigas con la que puedas tanto salir como echar la tarde en una buena conversación. Eso será una buena plataforma para, de una forma menos violenta, encontrar a la mujer que te dará tus primeros recuerdos y experiencias.

¿Qué hago con mi familia?

Y antes de empezar tu andadura por el mundo erótico-sexual-emocional de las mujeres, recuerda: la sociedad invisibiliza todo aquello que se sale de la norma. Esto es debido a una necesidad de conservación inherente a toda agrupación humana, fruto del miedo al cambio. Es por ello por lo que no te llega la información si no la buscas, pero el mundo está lleno de lesbianas satisfechas con madres y padres orgullosos, hijos felices y copiosas cenas navideñas.
Fuente: MiraLes.com

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