miércoles, 18 de marzo de 2015

Infecciones de transmisión sexual: Todo lo que tienes que saber para prevenir

sexo seguro mujeres 


¿Infecciones de transmisión sexual?

 

En primer lugar, me gustaría reflexionar sobre el nombre que les hemos dado, porque tal y como suena podría parecer que la sexualidad fuera un foco de infecciones… y evidentemente no es así, o al menos no tiene por qué serlo. Por una parte, admitir que tenemos una infección de transmisión sexual (hongos, gonorrea, VIH, clamidia, sífilis…) causa a muchas personas vergüenza o culpa: la sociedad ha castigado (y aún lo hace) a las personas que adquieren estas infecciones, en gran parte por ignorancia. Y esto tenemos que cortarlo de raíz: igual que adquirimos infecciones de garganta, de orina o de oído, podemos adquirir una de estas infecciones, lo que nos convierte en seres sociales que conviven y comparten, nada más. Por otro lado, muchas de las llamadas infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden transmitirse con contactos genitales no sexuales: toallas usadas previamente, aseos con falta de higiene, lugares húmedos… Y, además, muchas prácticas sexuales no dan como resultado la transmisión de estas infecciones (besos, caricias, masturbación, masajes eróticos…). 

Algunas infecciones, incluso, pueden surgir sin contacto alguno, simplemente por un descenso en nuestras defensas, como la candidiasis, ya que son organismos que están siempre en nuestra vagina y sólo dan lugar a molestias cuando la cantidad de bacterias es excesiva. Por eso os propongo que hablemos mejor de infecciones de transmisión genital, para tener más claro de qué estamos hablando y rompamos el estigma asociado a las ITS.

En segundo lugar, ¿son las infecciones de transmisión genital contagiosas? La respuesta a esta pregunta depende de la infección a la que nos refiramos. Cuando hablamos de enfermedades contagiosas nos referimos aquellas que pueden adquirirse con facilidad, sin poder tener nunca la seguridad de no adquirirlas por mucho que nos cuidemos, como por ejemplo la tuberculosis, los hongos o la gripe. El resto de infecciones, que sí podemos controlar, son las que llamamos transmisibles, como la hepatitis B o el VIH. Tendremos absoluta certeza de no adquirir estas infecciones si no entablamos unos contactos muy concretos. En definitiva, son infecciones que no hay que temer si seguimos unas pautas básicas de autocuidado y prevención.

¿Qué debo saber para mantenerme a salvo?
Seguramente, si fuéramos a la calle a preguntar a los y las viandantes por las infecciones coronarias o pulmonares que conocen apenas lograríamos cuatro o cinco nombres, sin mucha exactitud sobre sus síntomas, su forma de transmisión o su prevención. Normalmente, cuando una persona nota algún síntoma extraño (taquicardia repetida, problemas al respirar…), acude a su servicio médico y deja que sean los y las especialistas quienes lo estudien y solucionen. Sin embargo, solemos exigir a jóvenes y mayores una gran información sobre las ITG: nombres, formas de transmisión, organismo que las produce, fases de las mismas, etc. ¿Es necesario todo esto para evitar la transmisión de estas infecciones? Quizás sea suficiente aprender a detectar síntomas, conocer servicios sanitarios de calidad especializados en ITG y centrar el grueso de nuestros esfuerzos en trabajar actitudes de vergüenza, culpa, baja percepción de riesgo o miedo ante estas infecciones.


Los métodos de prevención son muy variados; algunos de ellos también son anticonceptivos, en el caso de que mantengas relaciones heterosexuales. A la hora de decidir qué métodos de prevención utilizar no se trata tanto de si tienes relaciones eróticas con hombres, con mujeres o con ambos, sino más bien de las prácticas que mantienes con unos u otras. Las prácticas con mayor riesgo de infección son las que tienen que ver con el contacto entre genitales o de genitales con mucosas. Las mucosas son las partes del cuerpo que se mantienen húmedas (ano, vagina, glande del pene, interior de la boca y ojos). Mantener una buena higiene en toallas, esponjas, baños y otros espacios húmedos es importante también para la prevención. Respecto a la higiene íntima, aunque es importante mantener una higiene diaria, utilizar demasiado a menudo jabones o geles no específicos puede dañar la flora vaginal por su PH.

En vuestras relaciones eróticas podéis prevenir la transmisión de infecciones utilizando preservativo en las penetraciones anales, vaginales o bucales. Tanto si hablamos de penes como de juguetes eróticos, podéis colocar en el dildo un preservativo masculino o poneros vosotras mismas un preservativo femenino. En el caso del sexo oral a una mujer puede ser útil cortar la punta de un preservativo y colocarla en la lengua o utilizar una toallita de látex como la de la imagen; aunque no están muy publicitadas, muchos centros de planificación familiar, atención a la sexualidad o farmacias las tienen. Para el resto de prácticas eróticas (besos, caricias, masturbación, masajes eróticos, juegos, fantasías, etc.) no es necesario que toméis precauciones específicas.

Os propongo alguna información importante que podéis manejar para sentiros seguras y confiadas en vuestras relaciones eróticas:
  • Las infecciones de transmisión genital pueden estar producidas por hongos, bacterias o virus.
  • Los síntomas más comunes de estas infecciones son picor, escozor o rojez en la zona genital, dolor al orinar, flujos oscuros y con fuerte olor y erupciones, granitos o verrugas. Si notáis alguno o varios de estos síntomas no dudéis en consultarlo con vuestro médico o médica; no esperéis a que desaparezcan, a veces vuelven con mayor fuerza y gravedad.
  • El tratamiento de la mayoría de las ITG es más efectivo y corto cuando menos extendida esté la infección.
  • Realizarse revisiones anuales (analíticas sanguíneas, citologías y revisiones ginecológicas) puede ayudar a la prevención y la detección precoz de infecciones.
 Fuente: MiraLes.com

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