viernes, 13 de marzo de 2015

'Gay-deseos' vs. 'gay-necesidades'

hombre espejo

 Hoy quería hablaros de algo que a veces tiene una frontera muy fina, que podemos cruzar, y que se puede convertir en un “dolor de cabeza”, sin que nos demos cuenta que la tristeza, la angustia, la ansiedad nos puede venir por eso: de cuando los deseos, o los “me gustaría”, los convertimos en necesidades. Por suerte o por desgracia, yo creo más lo segundo, sigue habiendo mucho mito o estereotipos entorno al mundo gay: imagen, buen cuerpo, vestuario de firma y a la última siempre, ingresos económicos, viajes desorbitantes… 
Muchos ya sabéis lo que opino de esto, aparte de ser irreal, de que se crea una imagen falsa de nosotros, a la vez, para los más inseguros de sí mismos, y cuando daba mis primeros pasos, yo era de esos inseguros, se puede crear un trauma por no ser así o tener ese tipo de vida. Llegar a creer que si no cumples esos cánones, si no todos, la mayoría, no vas a triunfar en este mundo, no vas a tener pareja, y pasarás sin pena ni gloria… 

Y entonces cruzamos la línea y los convertimos en necesidades con las que nos podemos llegar a obsesionar.

Un caso triste, pero real que conocí hace unos años, un chico que estaba fatal de pasta, endeudado hasta las cejas, porque lo gastaba todo en ropa de firma y en salidas de altos vuelos. Estaba convencido de que si no, en el círculo que se movía, no lo aceptarían.

Es un claro síntoma de falta de seguridad y autoestima, pero no cuento esto para juzgarlo, sino para ver hasta qué punto, un deseo de encajar en determinado círculo se convierte en necesidad y las consecuencias que puede traer, había entrado en un círculo que sabía lo estaba destruyendo pero que no sabía cómo salir.

Está muy bien aspirar siempre a más y mejor, a tener un mejor cuerpo, no sólo por el físico, también por salud; más dinero, mejor vestuario... pero mejor dejarlo en deseos, a los que no hay por qué renunciar, pero que no se conviertan en necesidades.

Estos deseos convertidos en necesidades, aparte de ser un reflejo de baja autoestima y seguridad en uno mismo, se pueden convertir en obsesión, y hacer de nuestra vida un infierno porque:
  • Nos desnaturalizamos, dejamos de ser quien somos para convertirnos, en apariencia perfecto, pero en el fondo vacío. La mirada de este chico que os contaba era muy muy triste, solo era un reflejo de su gran vacío interior. Cuando hablé con él, me quedo muy claro hasta dónde no quería llegar, y estar atento, porque es muy fácil entrar en esa rueda.
  • Esas necesidades que nos crean y nosotros dejamos que nos creen, se convierten rápidamente en obsesiones, y solo vivimos por y para eso, y puede suceder que lo consigamos, y entonces aparezca el miedo a perderlo, y no lo disfrutamos, con la libertad que hay que disfrutar las cosas de esta vida, que son para eso. O puede suceder que no lo consigamos, con la consiguiente frustración que puede conllevar.
Alguno puede que me diga que soy un exagerado, bueno, yo aquí lo dejo, y casos de estos he conocido unos cuantos. Y a veces no es necesario llegar a extremos, basta con cruzar un poco esa línea, una necesidad da igual si es grande o pequeña en cuanto pasa a ser necesidad.

Dejo para otro día cuando el deseo de pareja se convierte en necesidad. Espero que si has leído hasta aquí y de alguna forma has sentido un toque de atención, despiertes y pongas solución, nunca es tarde para ser uno mismo, auténtico y real, y así es como las personas te querrán de verdad.

Todo, todo lo que tenemos en esta vida es para uso y disfrute, nada merece la pena tanto como tu vida, tu felicidad, y para eso, no necesitas casi nada: comer, beber y como dice Rafael Santandreu en El arte de no amargarse la vida, un lugar para resguardarse frente al tiempo; el resto, no es necesario para vivir.
Valora y disfruta lo que ya tienes y eres, si puedes conseguir más, disfrútalo también, sino no pasa nada.
Fuente: Cascaraamarga.com


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