lunes, 23 de marzo de 2015

¿Existen los barrios lésbicos? Parece ser que si

Barcelona 


Por todos es conocido que gays y lesbianas nos comportamos de formas diferentes en bastantes aspectos y por lo visto el lugar en el que decidimos vivir es uno de ellos. Esto se puede afirmar así de categoricamente gracias a un análisis del censo de Estados Unidos en el que pueden verse como, aunque hay mezcla de gays y lesbianas en algunos barrios, en otros la concentración de homosexuales es dispar.
Si buscáis los barrios con más concentración de lesbianas en Estados Unidos, los encontraréis en Northampton,Massachusetts, o Atlanta en Georgia, aunque también hay muchas en barrios gays como Castro en San Francisco o Provincetown, también en Massachusetts.
Por lo visto hay más lesbianas que hombres gays viviendo en zonas rurales o en las afueras de grandes ciudades, esto se atribuye a que un 27% de las parejas de lesbianas tienen hijos menores -y sólo un 11% de parejas gays- y la gente con hijos tiende a buscar barrios más tranquilos lejos del centro de las grandes ciudades.
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Pero lo más curioso de este estudio es el efecto que tienen las lesbianas en los barrios que habitan. Las lesbianas tienen mucha influencia en los ciclos de gentrificación, llegando antes que los hombres gays.
Ya lo avanzaba el New York Observer en 2010:
“Las lesbianas son hábiles pioneras urbanas, abriendo tiendas orgánicas o yoga prenatal en las fronteras de barrios, haciéndolos habitables para todos los demás en un periodo de tres a cinco años.”
De estas líneas me quedo con que a las lesbianas nos gusta abrir negocios curiosos -¿Alguien ha hecho clases de yoga prenatal?-.
Al parecer nosotras llegamos primero e intentamos hacernos un hueco, luego llegan los hombres gays desde otros barrios anteriormente llenos de homosexuales donde el precio de la vivienda ha subido demasiado.

Otro dato interesante es que los barrios en los que la cantidad de parejas de hombres gays supera el 1% -que es mucho más de la media- el precio de la vivienda sube, de media , un 13,8%, en el caso de que las parejas de lesbianas superen el 1% los precios se incrementan un 16,5%.

Y lo más curioso de todo es que con la llegada de los hombres gays, las lesbianas dejan el barrio y se van a colonizar otro, y cuando los hombres gays dejan un barrio llegan los heterosexuales.
Si pienso en Barcelona, y más concretamente en el barrio en el que vivo, debo reconocer que hay bastantes lesbianas ¿lo estaremos gentrificando?
Fuente: AmbienteG

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