viernes, 13 de marzo de 2015

¿Es mi novia menos lesbiana?

Estereotipos 


Camisas de cuadros, pelo corto, deportistas, descuidadas, masculinas, acomplejadas, odio a los hombres… son muchas las etiquetas con las que se nos clasifica diariamente desde la ignorancia y cientos los estereotipos que “una lesbiana de verdad” tiene que cumplir. Aunque en gran parte de las ocasiones estos comentarios están lanzados desde la homofobia, no todas las personas que tienen alguna de estas ideas prefijadas en su mente son homófobas conscientemente, es decir, independientemente de que aprueben o no las relaciones homosexuales consideran que las lesbianas son así y no hay vuelta de hoja, es entonces cuando medio en broma medio en serio te preguntan que quién es el hombre de la relación. Cómo explicar que en una relación entre dos mujeres de lo que se carece es precisamente de un hombre y que nadie hace de hombre porque no es necesario en la relación para que funcione correctamente. Pero sobre todo porque somos MUJERES, con el pelo corto o largo, falda o pantalón, nada de esto define nuestra sexualidad.  Sin embargo no todo el mundo parece tenerlo tan claro.

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Investigando sobre estereotipos y generalizaciones sobre cómo nos ven las lesbianas, me encontré con algo muy curioso, los denominados “test para saber si eres lesbiana” y desgraciadamente también me encontré con que son un recurso para muchas chicas, especialmente jóvenes que tienen dudas sobre su sexualidad y dichos test más que ayudarlas lo que pueden es confundirlas o presentarles el mundo del lesbianismo como algo que no puede ser para ellas por no cumplir por los patrones sentenciados.

Tras salir de mi asombro, decidí probar a hacer el test con mi novia, y allí estábamos las dos, respondiendo a preguntas que carecían de sentido alguno y no representaban nuestra sexualidad de ninguna manera. Para que os pongáis en situación, algunas de las preguntas eran: ¿Usas tacones? ¿Te gusta conducir? (Ojo a las que no les guste conducir, seis puntos menos en vuestro carnet de lesbiana oficial) ¿Bolso o mochila? ¿Te gusta el deporte? ¿Te gusta ir desnuda? ¿Te gustan los gatos? ¿Te hubiese gustado hacer la comunión vestida de marinero? ¿Te apodaban “la marimacho”? ¿Usas lencería delicada? (Atención chicas, cuidado con la ropa interior, la lencería delicada heterosexualiza, por mucho que nos guste a nosotras y a nuestras parejas es conveniente no utilizarla con frecuencia) ¿Te gusta escuchar a Rosana o  Mónica Naranjo? ¿Tienes más zapatillas que zapatos? ¿Te interesa la moda femenina?… Tras hacer más de uno de estos test siempre obteníamos resultados parecidos, mi novia siempre obtenía como resultado que era heterosexual y yo con las puntuaciones más altas conseguía ser etiquetada de bisexual (al parecer no cumplimos con los estereotipos necesarios para ser lesbianas sin más).

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Analizando, descubrí que la forma de dar solución en estos test es muy sencilla, ¿Cumples con todos los estereotipos con los que se suele caracterizar a una mujer heterosexual? Enhorabuena, eres heterosexual. ¿Te gustan los vestidos, los tacones, la bisutería pero tienes una camisa de cuadros en tu armario? Bisexual. ¿Eres una mujer (no necesariamente lesbiana) que cumple mayoritariamente con los estereotipos con los que se etiqueta a las lesbianas? Amiga, olvídate de tu novio porque eres lesbiana.

Una de las cosas que más me sorprendió fue que se basaran completamente en la apariencia de cada mujer, sin tener en cuenta los sentimientos, cuando a mí lo que me hace ser realmente lesbiana es todo lo que me hacen sentir las mujeres. Es cierto que aunque estaban muy en segundo plano sí que había alguna pregunta sobre atracción sexual: ¿Te gusta mirar escotes? ¿Ves programas de televisión porque salen chicas guapas? ¿Te gusta tocarle los pechos a otra mujer aunque sea por casualidad?… Si bien es verdad que hablar sobre el deseo que se puede sentir hacia otra mujer sí que puede determinar nuestra orientación sexual, considero que algunas preguntas estaban fuera de lugar: una cosa es sentir atracción a otra mujer y otra muy distinta es perder el control de tu cuerpo mirando escotes a diestro y siniestro y fingiendo casualidades para tocar a otras mujeres.

Lo que realmente me preocupó fue la invisibilidad ante la sociedad de todas esas lesbianas que no obtenemos puntuación suficiente en los test y no llevamos en la frente un cartel que indica nuestra sexualidad. Entonces, ¿qué pasa cuando no estamos hechas según el patrón que tiene parte de la sociedad en mente? ¿Somos menos lesbianas? La solución claramente está en educar, visibilizarnos, romper esquemas, estereotipos y lo más importante: ser nosotras mismas.
Fuente: Revista MiraLes

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