martes, 24 de febrero de 2015

Doctor, ¿estoy loco?

Doctor, ¿estoy loco? 
 ¿Recuerdas algún momento durante el día en el que no hayas sufrido por algo? Probablemente no repares en ello, pero el 95 por ciento los casos lo hacemos de forma inútil, tal y como se afirma en el libro de psicología más vendido de España, “La inutilidad del sufrimiento”. Y todo por no saber cómo gobernar una mente que nos juega malas pasadas. Capaces de lo mejor y de lo peor, nuestro peor enemigo a veces somos nosotros mismos.

Y es que, por desgracia, en España hay una tendencia equivocada de creer que ir al psicólogo demuestra que no estamos cuerdos, cuando no es así. Acudir a un especialista es la mejor forma no sólo para saber relativizar lo que consideramos como problemas, sino también malos hábitos de conducta que nos empujan a ser autodestructivos. Y no siendo bueno con nosotros, tampoco lo seremos con los demás.

La presión social tampoco ayuda, y más cuando tenemos que enfrentarnos ante la decisión de hacer pública una parte de nuestra identidad que sabemos es rechazada. En España, por ejemplo, hasta no hace mucho tiempo ser homosexual era una deshonra, lo que implicaba tener que ocultarlo. Esa conducta ha provocado sensación de culpabilidad y graves casos de depresión, empujando a algunos al suicidio. Por si fuera poco, ir al psicólogo, por entonces, era como reconocer que se padecía locura.

Cabeza insana, corpore insano

¿Sabías que en función de su estado anímico puede desarrollar dolencias física? Está demostrado. Los ataques de ansiedad (presión en el pecho, aceleración del ritmo cardíaco, hiperventilación o respiración muy superficial y acelerada, sudoración...) son el más claro ejemplo. El no tener control de uno mismo, creer estar al borde de una situación límite, no ser objetivo, tener pensamientos negativos, deseos de morir, agresividad, manías persecutorias, tener dificultades para descansar..., arrastran nuestro estado físico hacia extremos.

Está demostrado que la falta de equilibrio mental y emocional conlleva un mal funcionamiento renal y cardiovascular. El oxígeno no acude a los órganos con regularidad y éstos se resienten. Además, la piel envejece mucho antes.

Y no, no es un síntoma de debilidad ni sinónimo de estar loco solicitar ayuda a un experto. Ellos le ayudarán a reconducirse; aprender a manejar sus emociones y mantener los miedos a raya; saber por qué se producen y conocer la raíz del problema (qué episodios pasados o presentes le hacen llevar esa conducta). 
Fuente: Ragap

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