viernes, 12 de diciembre de 2014

Ya no me quiere. ¿Qué hago? 5 pasos para superar la ruptura

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Ella te ha confesado que no te ama.
Así es.
No hay nada que resolver. Nadie a quien culpar: La relación ha terminado.
Saber las fases por las que pasamos ante una ruptura sentimental nos ayudará a enfrentarla. Estas son, genéricamente, las fases que nos toca pasar:

Fase 0: La negación
La llamamos Fase 0 porque es la fase en la que intentamos negar lo que nos está pasando y por lo tanto, no estamos dispuestos a superar nada. Sólo queremos que el problema desaparezca.
No te crees lo que te dice. Sientes dentro de ti que mañana todo estará como siempre. Que volverá y te pedirá mil perdones. Entras en la súplica. O tal vez en intentar razonarle de mil maneras por qué sois una para la otra. Luego posiblemente te enfadas con ella. Gritas. Tu cara de incredulidad se queda estampada en tu rostro como un sello.

De repente empiezas a sentirte desorientada. Física y psicológicamente. ¿Tu estómago se cierra. Te pesa el pecho. Tu respiración parece haberse paralizado? Algo en ti esta haciendo un acto de consciencia. De realismo. Estas preparándote para empezar el duelo y su superación. Lo que mas te destroza es lo inesperado de su mensaje.  Ese “ya no te quiero” te ha descubierto que tu firme y realísimo proyecto de pasar toda la vida juntas, es poco mas que un castillo de arena. Una fantasía. Un oasis ilusorio que se desvanece dejando el vacío desierto…

Fase 1: …y eso es lo primero que sentimos: Vacío.
Cuando sentimos que la vida tiene un sólo camino posible hacia la felicidad, y ese camino se desvanece, no nos queda nada. Y es cierto, no es un mal sueño. No hay ningún camino nuevo marcado, por lo que todo es selva e incertidumbre. Cualquier otra opción vital es ajena y amenazante.

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La mala noticia es que esta fase es la más dolorosa. Pero es inevitable.

La buena es que tenemos el mejor aliado para superarla: El tiempo. Por muy destrozadas y vacías que nos deje la ruptura, los meses van a amainar el vacío. Lo van a llenar de novedades que pasen de ser desconocidas a ser familiares.

Fase 2: La desesperación.
Esta fase se entremezcla con la primera. Ante el vacío estamos rendidos, pero en la desesperación tratamos de agarrarnos a cualquier clavo ardiendo que encontremos. La desesperación es el intento de huir del vacío. En esta fase debemos tener cuidado: Es cuando somos proclives a perder la vergüenza y escribirle a media noche, o ir a su casa, y muy posiblemente verbalizar nuestro odio máximo y eterno hacia ella, a la vez que damos la vida por un mensaje, aunque sea de enfado y desprecio.

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¿Lo malo? Que es inmensamente difícil controlar la rabia y no mandar ni un simple mensajito, aun sabiendo que no cambiará una sentencia tan rotunda como la que ella nos dio. Eso suele meternos en una guerra de mensajes que alargan esta fase y nos dificultan avanzar.

Lo bueno es que tienes un arma maravillosa para luchar contra esta fase: Tus amistades, familiares, tu mascota o cualquier ser vivo que te quiera bien. Esta fase requiere apoyos, frases de ánimo, brazos dispuestos a abrazarte y oídos dispuestos a escuchar cien veces lo mismo. Alguien que nos diga: “¡No mandes ese mensaje!!!” Busca apoyos.

Fase 3: La tristeza
Lo malo: Esta fase es menos agresiva que las anteriores pero seguimos sintiendo que el mundo se ha acabado después de esta relación. La desidia generalizada es lo que caracteriza esta fase. Es normal que no te apetezca nada ni nada te ilusione lo mas mínimo. No te fuerces. Mientras no te estanques en esta fase (Es normal pasar un tiempo largo en ella), no es grave, pero trata de apuntarte a algún plan, aunque sea solo por mover el cuerpo del sofá.

Lo bueno: Ten en cuenta que la tristeza es un recurso muy inteligente del cerebro para hacer el duelo de algo pasado y preparar el terreno para una nueva vida. La tristeza sirve para que no hagas locuras: Para que pares, medites, puedes llorar el dolor y recargues energías. Sin la tristeza seríamos unos inconscientes maníacos, estancados en la negación o la desesperación, así que no huyas de ella. Estarás el tiempo necesario y pasarás a un estado nuevo.

Fase 4: La indiferencia.
Lo bueno: Sin darte cuenta un día entero has estado sin pensar en ella. Llega la noche y no te lo crees ni tu. Otras cosas han cogido protagonismo en tu cabeza. Inesperadamente puedes vivir sin su presencia y sin saber de ella durante periodos largos antes jamás imaginados.

Lo malo: Esta fase convive con periodos de recaídas.

(Fase de recaída)
Lo bueno: Esta fase no significa que hayas vuelto al principio del duelo. No temas si ocurre.

Lo malo: Las recaídas son parte del final del proceso y acontecen cuando te encuentras a la persona o recibes noticias importantes de ella. Entonces todas las fases se reproducen dentro de ti a pequeña escala en un plazo de horas o días. Vuelves a sentir un vacío inmenso, acompañado de desesperación y rabia, sólo superado por una tristeza que desembocará en la misma indiferencia de antes del encuentro. Tranquila: Es normal. Sólo tienes que seguir haciéndolo como hasta ahora.

Fase 5: ¡La superación!
Lo bueno: Sabemos que hemos llegado a esta fase porque de repente entra un gran amigo en juego: La perspectiva. Ni nuestra ex era la perfecta para nosotras, ni la historia era tan insuperable. Es mas, empezamos a creer que nos podríamos volver a enamorar y nuestro atractivo y nuestro deseo por otras féminas aparece con energías renovadas. Tal vez te sorprenda que en esta fase tus amigos coincidan contigo en que ni era la mujer perfecta, ni siquiera te pegaba lo mas mínimo.

Y sorpresa: De repente reinterpretas la realidad. Le ves el lado positivo a la ruptura y hasta puede ser que entre idas y venidas, tu ex se haya convertido en una amiga mas.

Es entonces cuando empiezas una nueva vida, disfrútala. Y si vuelves a caer, esta vez contarás con una lección importante aprendida: Te volverás a levantar.
 Rocío Carballo
Psicóloga psicoterapeuta
www.rociocarballo.com
Fuente: Mirales


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