miércoles, 10 de diciembre de 2014

Lesbianas, amigas y el bricolaje

Amigas 

Cuenta la leyenda que dos lesbianas no pueden ser amigas sin que nunca haya pasado nada entre ellas. A lo largo de la vida todos decidimos quiénes son las personas a las que queremos tener a nuestro lado y a las que no. En nuestro caso, a nosotras, las lesbianas, pasa que aunque cuando descubriésemos nuestra homosexualidad no conociésemos a muchas lesbianas, poco a poco y sin darnos cuenta nos hemos rodeado de ellas (o ellas nos han rodeado a nosotras), y por falta de tiempo u otros motivos no podemos tener idilios amorosos con todas ellas (o sí). Tarde o temprano nos damos cuenta de que aquella chica que conociste en Ikea y con la que tuviste un flechazo al tocar las dos a la vez la misma estantería no es tu media naranja, pero que podría ser tu compañera ideal para montar muebles.
mirales.esPor cierto, hablando de Ikea y de sus muebles, ¿qué nos pasa a algunas lesbianas en Ikea? Si por cada vez que he mirado desafiante un mueble y le he dicho a mi acompañante “Tranquila, que esto lo monto yo rápidamente” mientras inconscientemente me doblaba las mangas de la camisa y me metía por detrás de la oreja uno de esos lápices que cogemos pensando que le vamos a dar más utilidad de la que han tenido en ese preciso momento de entendida del bricolaje me regalaran una camisa de cuadros y una caja de herramientas, os aseguro que muchas tendríamos más cambios de vestuario que la mismísima Lady Gaga en un concierto y la casa llena de cuadros torcidos (o rectos, ya depende de la maña de cada una)  y muebles con nombres parecidos al apellido de esa chica tan simpática que conociste cuando estuviste de Erasmus en Suecia. A veces pienso que Ikea debería premiar esos momentos, algo así como un premio a la clienta que más se ha crecido al ver el mueble que tiene que montar y que más entusiasmo le ha puesto a la idea de ser ella quien lo monte, llamémoslo el “Taladro de oro” (si alguna lectora trabaja en Ikea sería maravilloso que dejase caer la idea y ya de paso presentase mi candidatura, que yo encantada iría a recoger mi premio). Además, tirando de tópicos, con eso de que las lesbianas nos llevamos las maletas a la segunda cita, Ikea debería ser consciente de que gran parte de su fortuna es gracias a las lesbianas que sin pensarlo dos veces, se han ido a vivir juntas, han ido a Ikea a escoger el mobiliario de su nueva vivienda, han tenido su momento de entendidas del bricolaje y han acabado comprando más de alguna cosa. Taladro de oro para ellas y revisión de la política gayfriendly de la empresa pero ya.

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Dejando a un lado el tema del bricolaje y volviendo a lo de ser amigas, creo que sólo conozco a dos chicas que aseguran que son amigas desde hace varios años y nunca ha pasado nada entre ellas y sospecho de la heterosexualidad de una de ellas.
Fuente: MiraLes


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