lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Qué soñaste anoche? 7 Claves para interpretarlo

sueno 

Entre ellas, probablemente haya cantidad de publicidad y correo basura, pero también podemos estar tontamente rechazando el mensaje clave para el momento en el que nos encontramos. No deja de ser una información remitida desde lo más profundo de nosotros (lo que en realidad somos) a la parte que durante la vigilia lleva el timón del barco, nuestro yo social. Hasta tal punto consideramos propios nuestros los sueños, aunque en su elaboración la conciencia pinta poco, que muchas veces nos da vergüenza contarlos porque sabemos que algo de nosotros se revela en ellos.

Siempre ha habido preocupación e interés por entender e interpretar el lenguaje de los sueños. Se cuenta que Alejandro Magno tenía un consultor personal al que siempre se dirigía antes de emprender una batalla importante. En una ocasión le contó a su intérprete que había sido visitado en sueños por un sátiro. Su augur celebró que hubiera tenido este sueño: al día siguiente se iniciaba una ofensiva contra la ciudad de Tiro, y en griego Sa-tyro en una especie de juego de palabras que quiere decir “Tiro es mía”. Con lo que descubrió que su propio inconsciente le estaba apoyando en su empresa de conquista. Efectivamente, ganó. No quiere decir esto que todos los sueños han de ser proféticos, si no que en muchos casos merece la pena interpretarlos para saber si la fuerza oscura y a la vez luminosa que nos acompaña, nuestro inconsciente, nos está dando la palmada en la espalda apoyándonos en lo que hacemos o si, por el contrario, conviene detenernos.

Los griegos siempre se preocuparon por interpretar el lenguaje onírico, y de hecho, el primer lector oficial de sueños fue Artemidoro, que durante el siglo II d.C. llegó a recopilar el significado de más de tres mil sueños en un tratado publicado entonces. Llegó a establecer cinco categorías: los verdaderos sueños, oráculos, visiones, fantasías y apariciones. Siglos después, y justo a la vez que desarrollábamos la razón y la ensalzábamos como diosa suprema que lo explica todo, este necesario arte cayó en el olvido. No sería hasta comienzos del siglo XX cuando Freud recuperó la relación con el inconsciente volviendo a darle la importancia que tiene a la interpretación de los sueños. Lo consideraba la via regia, el camino directo, a la hora de entablar relación con lo más profundo de nosotros. Según el neurólogo vienés, los sueños son la representación de deseos que se quieren cumplir pero que durante la vigilia reprimimos. La censura puede ser tan fuerte que incluso en sueños se enmascara el auténtico deseo, de tal manera que soñar que damos un golpe con un bastón a alguien, en realidad pueda estar querer diciendo que deseamos someter o poseer sexualmente (bastón/falo) a esa persona. Jung, su discípulo, mantuvo un punto de vista distinto: en realidad los sueños vienen a compensar una situación que durante la vigilia nos preocupa (entonces en sueños veremos que despreciamos o rechazamos a quien nos causa desvelos por el motivo que sea) o todo lo contrario (alguien durante el sueño nos causa desdicha cuando en realidad nos importa bastante poco durante el día). En cualquier caso, el inconsciente siempre nos dice: "Atentos".

Existen docenas de manuales que prometen interpretar, e incluso se atreven a vaticinar, lo que nos sucederá a partir del material onírico elaborado esa noche. Aunque haya algunos más acertados que otros, no pensamos que sean definitivos. Quien ame los gatos, porque sea su animal fetiche o de poder, y en sueños se vea acariciando este animal, quizá pueda significar que esa persona va por buen camino: su inconsciente, representado por el animal, se siente correspondido. Y estúpidamente el libro sostenga que alguien cercano a ti, que muestra buena cara, te traicionará (naturaleza que absurdamente se le otorga a los felinos).
Nadie como uno mismo para interpretar sus propios sueños. A continuación te damos unas pautas para que puedas entender el mensaje que cada noche te envías a ti mismo:
  • Anota los sueños en cuanto te despiertes, antes de que los olvides. Lleva un diario donde los escribas. Cuanto más los anotes, más los recordarás. Será como una especie de ancla que conecte ambos mundos. Todos soñamos todas las noches, es una necesaria puesta a punto de nuestra psique. Quienes digan no soñar nunca en realidad no lo están recordando: quizá sean personas muy racionales durante la vigilia o, en el peor de los casos, gente que viva escindida de su inconsciente y piensen que la razón se solucione todo. Error. La parte sumergida del iceberg es siempre mucho mayor que la parte visible.
  • Trata de entender el significado del sueño dentro del contexto actual en el que te encuentras: ese mismo sueño hace un año tendría un significado completamente distinto. Analiza personas, situación y estado de ánimo durante el sueño y trata de traerlo a la vigilia como si fuera una situación real, como si fuera una obra de teatro que ahora tú diriges: ¿Cómo actuarían los personajes? ¿Qué harían si pudieran?
  • Existen algunos símbolos universales: el mar representa el inconsciente, pero también la madre; los animales son una representación clara de nuestro ser más profundo; las estaciones de tren y aeropuertos puedan representar la necesidad de cambiar de vida en el aspecto que sea; soñar que tenemos un gemelo o verlos en sueños puede advertirnos de que algo que estaba oculto en nosotros está listo para ser manifestado etc…Aún así, trata de ver qué significa todo eso para ti, porque fue un sustrato muy profundo de ti mismo quien lo elaboró.
  • Todo sueño es un proceso de reparación. Conviene tenerlos en cuenta sobre todo en momentos de grandes cambios en nuestras vidas, es justo en esos momentos donde debemos prestarle más atención. Las pistas que nos den pueden ser decisivas, sobre todo si no sabemos qué rumbo tomar.
  • Relaciona tu estado emocional durante el día con el que vives en tus sueños. Si eres demasiado afectuoso y tienes un ciclo de sueños donde te ves de manera completamente distinta, quizá se te pueda estar revelando que tu afecto es pura impostura, o que guardas en exceso las apariencias. Está claro que hay una naturaleza ambivalente que te puede llevar a la neurosis.
  • Una vez se lleves un tiempo siguiendo estas pautas tal y como te proponemos, antes de dormirte, puedes dejar en la parte del cabezal de tu cama la pregunta que quieras que tu inconsciente resuelva: ¿me conviene este empleo? o ¿cuál es la naturaleza esta relación? Tú mismo en sueños te vas a responder. Por la mañana, nuevamente, te tocará interpretar tus propios símbolos que te hablarán de manera clara.
  • Vive la realidad como un sueño: muchas veces lo que no entendemos y quisiéramos poder interpretar es lo que nos sucede durante la vigilia, de tan caótica como se nos presenta. Trata de vivir como si estuvieras en un sueño lúcido (aquellos en los que eres consciente de que estas soñando). Entonces pregúntate: ¿Qué sentido tiene que me suceda todo esto? Reelabora tu día a día como si fuera un sueño, quizá la clave empiece por entender por qué nos sucede lo que nos sucede.
En definitiva, la clave está en tomarnos a nosotros mismos como aliados, utilizar la fuerza de nuestro inconsciente para que nos empuje a actuar mientras estamos despiertos, no descuidando la energía que nos aporta una tercera parte de nuestra vida, aquella que sucede debajo de nuestros párpados. Es ahí donde somos más verdaderos, donde se revela nuestra verdadera naturaleza. A veces estamos tan alejados de ella que necesitamos interpretarlos. Que tengas buen viaje esta noche.
Luis Miguel Andrés es profesor de filosofía y consultor personal
Fuente: cascaramarga.com



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