jueves, 27 de noviembre de 2014

Los peligros del fisting anal en el sexo gay

fisting gay 

El fist fucking anal o fisting anal es una práctica cada vez más común en el sexo gay.
Donde antes entraba un dedo, ahora entra un puño entero (y hasta un pie dependiendo de la producción erótica de turno) y parece uno de los campos de moda dentro del porno gay, haciendo que cada vez más gente se anime a hacerlo en casa, a ver qué pasa y a ver hasta qué punto entra.

¿Y cuales son estos mayores peligros del fisting anal en hombres? 
Los peligros del fist fucking son amplios y bastante delicados. Pongamos, por ejemplo, los desgarros anales.

Comienzan con una hemorragia abundante e inmediata, por lo que el afectado debe ser llevado a urgencias de manera inmediata, necesitando, en la amplia mayoría de los casos, una intervención quirúrgica inmediata para intentar evitar la aparición de infecciones incontroladas.

Y la cosa no queda ahí, a los desgarros anales debemos sumar otras posibles afecciones como incontinencia fecal, fístulas, laceraciones en las mucosas y lesiones internas tanto en el recto como en los órganos colindantes.

¿Y cómo debe realizarse el fist fucking anal de forma correcta en sexo gay?
Pues, a ver a nivel personal, igual que habitualmente somos bastante abiertos, si algo parece una bestialidad y se siente como una bestialidad, pues a lo mejor va a ser una bestialidad y quizás sea mejor pasar y aceptarlo como una de esas ideas no tan brillantes.

Pero vamos, que si estás obsesionado con el tema, ahí van nuestros consejos para un buen fisting anal gay:
1. Dale toda la importancia del mundo a la higiene, es primordial sobre casi todo lo demás. A menos restos de heces, menos posibilidades de infecciones en las heridas que más que probablemente surjan.
2. Asegúrate de que no hay por medio anillos, pulseras, ni uñas largas (que suelen ser uno de los principales focos de transmisión de enfermedades).
3. No te cortes con el uso de lubricantes compuestos por agua y silicona (nunca aceite) y convenientemente, utiliza guantes de látex.
4. Estudia la postura con el uso de almohadas y cojines que puedan conseguir un efecto similar al de una hamaca colgante que facilite la correcta penetración con el menor daño posible.
5. Trata de evitar relajantes musculares y poppers, ya que estarás usando algo contundente sin conocer la correcta dosificación que requiere. Lo que a menudo suele dar tantos o más problemas médicos que la penetración en sí misma.

Nosotros, por nuestra parte, lo dicho, no te obsesiones con hacer cosas que, quizás, estén fuera lo que tu cuerpo pueda asimilar y jugársela puede ser un poco estúpido. Meses de recuperación y secuelas te aguardan para susurrarte un bonito 'te lo dije' al oído.
Fuente:CromosomaX


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