sábado, 1 de noviembre de 2014

Homosexualidad infantil: 'Mamá me gustan los niños y vestirme de rosa'

Homosexualidad infantil: 'Mamá me gustan los niños y vestirme de rosa'
El caso de Gabriel, el niño norteamericano torturado y asesinado a manos de su madre y la pareja de ella porque pensaban que era gay, nos hace replantearnos muchas cuestiones sobre cómo afrontan los padres que sus hijos muestren conductas con tendencias hacia la homosexualidad. Desde ese momento se empieza una lucha por parte de los padres hacia esoshijos o hijas que ven 'desviado su camino' desde la perspesctiva de la 'heteronormativa' y se les imponen tareas o actividades que ayuden al niño “maricón” a ser un verdadero varón y a la niña “marimacho” a ser toda una mujercita.

El niño será sometido de seguro a jugar obligatoriamente al fútbol, a tomar clase de karate o a jugar con coches, y a la niña se le escribirá en clase de ballet, danza, cocina y se le vestirá aún más como a una Shirley Temple tratando de borrar cualquier rasgo o apariencia de varón. Otros padres más severos tomaran acciones más radicales llegando, en la mayoría de las veces, adestruir la autoestima y el espíritu del niño o la niña.

¿Existe realmente el niño gay?, ¿podemos hablar de homosexualidad infantil?. Si bien gran parte de estos niños a una muy temprana edad tienen un comportamiento que indican su decisión sexual, los roles o papeles durante toda la infancia cambian continuamente y es difícil promulgar que todos esos niños terminaran siendo gays y que las niñas serán lesbianas. En suproceso de socialización irán aprendiendo las diferencias y eligiendo a su vez sus preferencias; si bien están condicionados por la presión de la 'educastración' que les dice “Los niños no lloran” y “Las damitas no corren”, ellos ya saben o han elegido su papel sexual. Esto no quiero decir que piensan en el sexo como una forma de placer erótico, sino como una forma de “ser y estar”.

Es normal que estos niños o niñas empiecen a tener dudas, sin embargo, también dependerá de la presión que ellos sientan por parte de su entorno y allí está el juego o papel que deben tomar los padres y maestros.

Los padres sufren y experimentan el mismo proceso y son los que necesitan encontrar ayuda y comprensión cuando no saben asimilar dicha situación, pues sabemos que, por muy modernos que sean los padres, nunca dicen “Yo quiero tener un hijo gay” o “Yo quiero que nazca lesbiana”. Es criticable que, desde que nacen los niños, se les etiquete con que si va a ser futbolista y médico si es niño, o maestra y bailarina si es niña, también es criticable si se piensa que porque el deseo de los padres de que su hijo fuera gay o lesbiana se le empezara a etiquetar y a estimular ciertas formar de ser. El niño o niña debe ser libre y tener en sus manos su elección.


Si bien las variadas investigaciones científicas sobre el origen de la homosexualidad, hasta hoy día aseguran que no existen elementos suficientes para hablar de niños o niñas homosexuales, ni para determinar que lo podrían ser de adultos, las encuestas en la materia demuestran que un amplio porcentaje de mujeres y hombres recuerdan que entre los 5 y 6 años de edad, ya podían diferenciar qué género les atraía, no obstante, en esa época no lo entendían así. Es decir, un niño o niña no sabe si es gay, no lo procesa, solo le gusta o no le gusta lo que ve y siente, la conciencia de la sexualidad es lenta pero definitiva, luego con la educastración es que vienen las grandes dudas, los miedos, las ganas de experimentar y por supuesto la elección, que por lo general se consolida en la temprana pubertad.

Los niños aunque los adultos no lo quieran ver, tienen prácticas sexuales, no como las imaginamos o los hacemos los mayores, y más cuando está de por medio la genitalidad; pero la inmensa parte de la gente recuerda haber tenido juegos sexuales de niños, y eso es algo común, pues de chicos somos seres curiosos y queremos descubrir quiénes somos y el mundo que nos rodea, experimentamos en nuestra infancia en el corral con nuestros primos y primas, en el jardín de infancia con nuestros compañeritos y compañeritas, y todo eso pasa por lo general desapercibido para los adultos, no obstante es normal y en realidad son de gran importancia para el desarrollo cognoscitivo de los niños.

Por otra parte, existe el dogma generalizado que los niños homosexuales son amanerados, sin embargo si bien hay niños amanerados, no necesariamente son homosexuales o que necesariamente lo serán de adultos. Según la sexóloga Rinna Riesenfeld la orientación sexual está del ombligo para arriba, la autora del libro “Papá Mamá, soy Gay”, señala que la inmensa mayoría de la gente descubre su orientación sexual a edades muy tempranas; incluso, señala, ya tienen prácticas sexuales, pero no con la genitalidad con la que la concebimos los adultos, sino a manera de juego con otros infantes. Riesenfeld también nos asegura que esa curiosidad sexual infantil, tanto heterosexual como homosexual, está latente en todos los niños y niñas y agrega: “El sentimiento está ahí. Nuestro problema es que tratamos de reprimir la experiencia humana. Si en lugar de reprimir, tratáramos de entender, saber de qué se trata, podríamos aprender más y vivir mejor”.

Muchas estudiosos, como genetistas, sociólogos, neurólogos, psiquiatras, entre otros muchos creen que la orientación sexual está determinada por uno o más factores, como los genéticos, hormonales, psicológicos o sociales. Allan T. Bellpsicoterapista y Director del Departamento de Asesoramiento y Psicología de la Universidad de Indiana en Bloomington, Indiana y que es a coautor del libro ‘Preferencia Sexual: Su Desarrollo en Hombres y Mujeres’, nos dice: “Creo que la orientación sexual de un individuo está determinada por todos los factores mencionados en conjunto, pero que la importancia relativa de cada factor varía de individuo a individuo.

Nadie sabe cuáles son las ‘causas’ de le homosexualidad. De la misma forma, nadie sabe cuáles son las causas de la heterosexualidad. Varias teorías han sido propuestas, pero hasta el día de hoy, ninguna ha sobrevivido un escrutinio cuidadoso. Por ejemplo, los niños criados por padres o parejas gays o lesbianas no son más propensos a ser homosexuales que los niños criados por padres heterosexuales. Tampoco es cierto que un joven se vuelve homosexual al ser seducido por una persona mayor del mismo sexo. Las experiencias sexuales infantiles y adolescentes son relativamente similares en homosexuales y heterosexuales, excepto que los homosexuales obtienen menos satisfacción que los heterosexuales en sus experiencias sexuales con miembros del sexo opuesto. 

El problema más grave es que muchos de estos niños y niñas son estigmatizados o apartados de otros niños y, a veces, tratados con violencia por la sociedad que no acepta la diferencia y que está regida por la heteronormativa.

Es importante en esta sociedad diversa y que cada día se abre más a la pluralidad de géneros crear políticas educativas, culturales y sociales que ayuden a combatir la homofobia y crear ambientes sociales dignos para todos. La sexualidad infantil y, específicamente la homosexualidad en la infancia, requiere de más investigaciones no solo en las áreas de la biología genética y la psicología, también es necesario que los sociólogos, antropólogos y otros investigadores de las áreas sociales y educativas se avoquen a este tema; de igual manera es necesario sensibilizar a los maestros, padres y madres de familia, ya que su incomprensión es motivo de rechazo y violencia contra los menores, lo que repercute en el sano desarrollo y la autoestima de estos niñas y niños y por lo tanto también implicará su desarrollo como adultos.

A muchos padres les puede resultar muy difícil descubrir que su hijo es homosexual. Algunos de estos papás y mamás tienen reacciones comunes en el aprendizaje que su hijo es homosexual, que incluyen shock, incredulidad, decepción, rabia e ira, tristeza, sentimientos de culpa y confusión. Lo más recomendable es que pida ayuda, pero no para su hijo o hija, sino para ellos a través de un especialista que les enseñe a asimilar su realidad, en la medida que los padres sanen sus miedos y temores, podrán ayudar a su niño o niña a decidir sobre su sexualidad, a ser lo que él o ella quiere y usted desea.
Fuente: Ragap

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