miércoles, 8 de octubre de 2014

Parejas abiertas, ¿sólo en mentes abiertas?

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Lesbianas “consortes”, reflexiones sobre lo que la infidelidad puede significar en una pareja, parejas en simbiosis, la necesidad de casarse… Son muchas las relaciones de pareja que existen, tantas como parejas existen en el mundo. Sin embargo, a veces tendemos a universalizar las cosas que para nosotras son habituales: ¿Cómo vas a querer a alguien sin sentir celos? ¿Cómo podría funcionar una relación sin deseo? ¿Quién va a permitir que su pareja se acueste con otras personas? Y el día a día no deja de mostrarnos que la realidad siempre es más diversa de lo que solemos pensar.

La pareja perfecta no existe y las recetas mágicas tampoco. Cada persona debe buscar en cada relación la forma más sencilla de compartir, de entenderse, de solucionar los conflictos y sacar el máximo partido a los buenos momentos. Lo que a unas nos funciona a otras no deja indiferentes; y lo que para unas es imperdonable para otras no es más que una característica más de su relación. ¿Pueden funcionar entonces las parejas abiertas? La respuesta dependerá de tu forma de entender las relaciones. Seguramente para la gran mayoría de nosotras no sea una opción: nos educan para entender el amor desde la exclusividad sexual (y no sólo) e incluso desde la posesividad, mal que nos cueste aceptarlo. ¡Pero si muchas veces ni soportamos imaginar a nuestras actuales parejas con su/s ex! Para otras de nosotras, afortunadas en mi opinión, esta forma de entender la pareja se aleje mucho más de lo que ellas sienten y piensan. ¿Son estas mujeres bichos raros? ¿Será simplemente que no buscan pareja estable? ¿O quizás ocultan lo que verdaderamente sienten?


Lealtad versus fidelidad
Empecemos aclarando la diferencia entre estos dos conceptos. Culturalmente damos una importancia enorme a la fidelidad, referida casi en exclusiva a la genitalidad; porque además solemos vincular los encuentros eróticos con carencias en la pareja y con sentimientos hacia terceras personas. La lealtad es algo más grande, más amplio, que tiene que ver con ser respetuosos con el compromiso que tenemos con nuestra pareja. Todas las parejas tienen un pacto entre ellas, a veces explícito y a veces no tanto (lo que también suele dar lugar a líos, por otra parte), al que debemos ser leales. Con las cartas sobre la mesa, el juego es igualitario y libre para ambas partes.

Cuando el pacto no incluye exclusividad
Algunas personas, espíritus algo más libres de dictados sociales y de influencias culturales, deciden crear un compromiso fuerte, con continuidad en el tiempo y firme, que permite a ambas personas acostarse con otras. Hablamos de parejas estables, que se quieren y tienen un proyecto de vida común; no de rolletes o amigas que también se acuestan. Es posible que esta forma de las relaciones sea un paso más en la idea de pareja que tenemos: originalmente las parejas eran tan cerradas que ni se separaban, después aprendimos de la importancia de que cada miembro de la pareja tenga su espacio personal y ahora el espacio personal incluye la posibilidad de las relaciones eróticas fuera de la pareja. También es posible que esto nunca llegue a calar en el imaginario general, pero que sea un formato que sirve a algunas minorías. ¿Quién sabe? Todo es cuestión de dejar pasar el tiempo.

Pros y contras de la pareja abierta
¡Pero esto no tiene por qué funcionarnos a todas! Una relación sin exclusividad, sin posesividad y lejos de lo habitual puede funcionar tan bien como una pareja según los valores tradicionales. Sólo depende de lo que tú realmente quieras y de lo que tu chica y tú acordéis. Una pareja abierta puede ser lo ideal para personas a quienes les cuesta ser “genitalmente fieles”, para quienes no son celosas o posesivas o para quienes creen que su pareja podría ser más feliz incluyendo estas circunstancias. Lo más difícil posiblemente sea encontrar a otra persona que quiera ese mismo tipo de relación y, lo que aún es más complicado, que quiera mantenerlo en el tiempo. Si tu pareja y tú sois felices así… ¿quién más puede tener algo que decir?
Así, sé leal a tu pareja y al pacto que juntas habéis creado y, si ese pacto no os convence, buscad otro que funcione mejor. No se trata de elegir la pareja más moderna, sino de escoger la que mejor se adapta a tus valores y tu forma de entender el amor.
Fuente: MiraLes.com


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