martes, 7 de octubre de 2014

El síndrome de la enfermedad post-orgásmica, cuando tener sexo te da fiebre y malestar

El síndrome de la enfermedad post-orgásmica, cuando tener sexo te da fiebre y malestar 
Fiebre leve, malestar, fatiga, dificultad para concentrarse, irritación en los ojos y la nariz... Parecería un resfriado común si no fuera porque aparece siempre justo después de eyacular y desaparece al cabo de unas cuantas horas. El síndrome de la enfermedad post-orgásmica, POIS por sus siglas en inglés, es uno de los trastornos menos conocidos y más extraños que se relacionan con el sexo. La mayoría de los hombres que lo padecen no son conscientes de que se trata de un trastorno reconocido y estudiado y no buscan ayuda. O directamente sienten vergüenza de sus síntomas. Al fin y al cabo, eyacular debería ser una actividad placentera y no una fuente de malestar.

Las causas de este síndrome no están nada claras. Un estudio realizado por el profesor de la Universidad de Utrecht Marcel Waldinger y presentado en 2011 encontró como explicación más probable la alergia al semen propio. El profesor estudió a 45 pacientes holandeses que referían estos síntomas y comprobó que manifestaban reacciones alérgicas cuando se les exponía a su líquido seminal. También experimentó con un tratamiento común para las alergias que consiste en exponer a los pacientes a dosis progresivamente mayores de la sustancia que provoca la alergia. Los pacientes refirieron mejoría, pero Waldinger explica que se trata de un proceso lento, que puede llevar años.

Los primeros casos llegaron a la literatura médica en 2002, según señalan los profesores Richard Balon y Taylor Segraves en el 'Libro de la Disfunción Sexual' y en un primer momento se pensó que era un trastorno principalmente psicológico. Una teoría que se sustentaba en los distintos síntomas que presenta cada paciente. Un caso agudo de trastorno hipocondriaco. Pero estudios posteriores sugirieron otras posibles causas.
Además de la ya indicada de la alergia al semen, otro estudio realizado en 2010 por el doctor Selwyn Dexter y publicado en el British Medical Journal sugería que el origen del problema estaría en unos niveles anormalmente bajos de progesterona, una hormona sexual femenina que también se encuentra en el hombre. Esta asociación vino motivada por el caso de un paciente que refería dolor leve de cabeza y malestar después de cada eyaculación, pero los síntomas desaparecieron durante el embarazo de su pareja. Los niveles de progesterona de ella habrían influido también en el marido ocasionando la remisión de los síntomas. El paciente vio aliviados su problema tomando una dosis baja de suplemento de esta hormona.

Otras causas que todavía se discuten en la comunidad médica incluyen trastornos relacionados con los niveles de distintas hormonas en el cerebro justo después de eyacular, hiperactividad tiroidea, el mal funcionamiento de las glándulas adrenales, el envenenamiento con cobre o plomo, los bajos niveles de ciertas vitaminas y nutrientes o incluso reacciones psicosomáticas a traumas relacionados con la sexualidad. La lista de posibles causas es desde luego muy elevada, aunque los estudios referidos podrán servir para encontrar las causas de este problema, que tiene la consideración de enfermedad rara, debido a su baja prevalencia.
Fuente: Ragap

No hay comentarios:

Publicar un comentario