martes, 28 de octubre de 2014

Mi novia no siente deseo sexual

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Hace un año y 8 meses que estoy en pareja. En nuestros hogares saben de nuestra orientación sexual y de nuestra relación y somos aceptadas. Por decirlo así, nos llevamos muy bien, nos apoyamos mutuamente, pasamos tiempo de calidad juntas pero hay un problema: nuestra vida sexual es casi inexistente y no porque no haya ocasión, ni por estar agotadas, no. Mi pareja no siente deseo, he tratado de motivarla de mil maneras, pero no hay forma y he llegado a sentirme mal al buscarla pensando que la estoy forzando hacer algo que no desea. Hemos hablado y su respuesta es que la inhibo. Segui sus consejos sobre cómo acercarme, tocarla… Pero la situación sigue igual. Ella me dijo que no es sólo conmigo, que con parejas anteriores también le pasaba esto. Yo solía tener una vida sexual muy activa, y estar en abstinencia de verdad es un infierno, no porque desee acostarme con otras, sino por que amo a mi novia, la deseo, cada noche que duermo a su lado y ya ni siquiera me atrevo a tocarla porque sé que seré rechazada no sé qué hacer. Ella jura que me ama que no hay nadie en su cabeza ni otras cosas por el estilo, simplemente no siente ganas. Me gustaría me dieran alguna idea de que se puede hacer en mi situación. Gracias.
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Respuesta de nuestra sexóloga Laura Rey:
Antes de nada, agradecerte que hayas confiado en MíraLES para resolver tu consulta.
Nos faltan datos para poder dar una respuesta específica a vuestro caso, pero intentaremos orientarte. Pongamos algunos ejemplos para intentar entenderlo.
Una posibilidad es que no se tenga deseo erótico en ninguna circunstancia: ni hacia la pareja ni hacia otras personas, ni a solas (no hay deseo de masturbarse, no hay fantasías eróticas). Otra posibilidad es que la “falta de deseo” se dé sólo en alguna de las circunstancias anteriores, es decir, puede haber deseo con la masturbación pero no con la pareja, o puede disfrutarse con las fantasías pero no desear los encuentros eróticos con otra persona.
Por otro lado, debemos saber si esto ha sido así desde siempre, es decir, nunca se ha sentido deseo, o si ocurre a partir de un momento concreto.
Conocer estos datos puede orientarnos sobre los factores que pueden estar entrando en juego.
El estilo de vida y los factores personales son potentes inhibidores del deseo erótico. El estrés, el cansancio, la sobrecarga de obligaciones laborales o personales, la ansiedad o depresión, los problemas de autoestima y las inseguridades e insatisfacciones personales, etcétera. Por lo que nos comentas, no crees que el cansancio pueda ser la causa, pero, ¿crees que las circunstancias personales, familiares o laborales de ella sí podrían estar influyendo?
Nos cuentas también que vuestra relación de pareja es buena, que la comunicación es adecuada y que disfrutáis de tiempo de calidad juntas. Todo esto es muy importante a la hora de activar el deseo, por lo que no creemos que sea una posible causa, a falta de más detalles. ¿Tenéis espacios y tiempos de intimidad?
Nos resulta muy útil que nos aclares que esto ya le pasaba con otras parejas. Deducimos por ello que no es algo reciente y que no está relacionado con una persona en concreto. ¿Le pasaba con todas sus parejas, o sólo con algunas? ¿Ocurre a partir de un momento determinado, ha sido siempre así, o aparece de forma intermitente o por épocas? Los factores educacionales y las experiencias anteriores juegan un papel muy importante en el deseo erótico. La educación restrictiva que censura y prohíbe las manifestaciones eróticas puede hacer que se acabe viviendo con culpa y vergüenza, de forma inconsciente. Por otro lado, las experiencias y el aprendizaje pueden condicionar nuestras respuestas. Si se han tenido experiencias anteriores desagradables, traumáticas o insatisfactorias, es probable que, inconscientemente, respondamos de forma refleja evitándolas para no volver a vivir ese “daño”.
Las dificultades sexuales pueden también llevarnos a evitar el encuentro erótico, es decir, si una persona no consigue llegar al orgasmo, por ejemplo, puede acabar evitando el contacto físico para no llegar a tener la oportunidad de sentirse angustiado por no “sentirse capaz”.
Durante los encuentros eróticos es muy importante que la persona sea capaz de “abandonarse” a las sensaciones que le proporciona el contacto. Si estamos pensando en que no seremos capaces, en agradar a nuestra pareja, en todo lo que tenemos que hacer mañana,… será muy difícil, por no decir imposible, que nuestro cerebro se ponga “en clave erótica”, que nos permita disfrutar del momento.
El autoconocimiento de nuestro cuerpo y de nuestra erótica también es fundamental. Si no sabemos lo que nos activa o bloquea, si no conocemos cómo responde nuestro cuerpo a las distintas formas de estimulación, será más difícil disfrutar con los encuentros eróticos.
Por último, decir que ciertos fármacos y drogas o enfermedades pueden bloquear la respuesta erótica (antidepresivos, ansiolíticos, hormonas, alcohol, nicotina, cocaína, etcétera). ¿Toma tu pareja alguna medicación? En caso de ser así, ¿desde cuándo? ¿Coincide aproximadamente con la disminución del deseo?
Como ves, son muchas las posibilidades. Podrías hablar con tu pareja de todo esto para intentar saber qué es lo que puede estar influyendo en la “falta de deseo”. Si queremos resolverlo, antes debemos saber esto.
Como pautas generales ante una inhibición del deseo, debemos empezar por aumentar el autoconocimiento sobre nuestro cuerpo y nuestra erótica, autoexplorando las sensaciones que nos brinda la estimulación de las diferentes partes de nuestro cuerpo (no podemos decirle a nuestra pareja lo que nos gusta si no lo sabemos). Otro de los objetivos será el eliminar toda presión, ya que si no buscamos una respuesta, es probable que esta se acabe dando. No debéis presionaros porque aparezca el deseo. ¿Habéis probado a acariciaros y besaros, sin ningún otro objetivo? Como decíamos antes, el hecho de estar pensando en que nuestro cuerpo debe responder de cierta manera impide que nuestro cerebro se centre en las sensaciones, lo que bloqueará la respuesta.
Esperamos haberte orientado un poco en relación a tu consulta. Si deseas consultarnos algo más, o darnos más datos, no dudes en volver a ponerte en contacto con nosotras!
Laura Rey. Sexóloga.
Fuente: MiraLes.com

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