miércoles, 24 de septiembre de 2014

La orquiepididimitis, el riesgo menos conocido del sexo anal sin condón

La orquiepididimitis, el riesgo menos conocido del sexo anal sin condón 
Cuando se habla de salud y de evitar prácticas de riesgo en las relaciones sexuales entre hombres el condón es el rey. Todo el mundo sabe que el preservativo es la mejor manera de evitar el contagio de enfermedades tan peligrosas como el Sida, la hepatitis, la sífilis o la gonorrea y que su uso es especialmente importante cuando se trata de relaciones esporádicas u ocasionales. Pero estas enfermedades no son el único riesgo que puede ocurrir en la penetración anal. Existen otras infecciones que deben tenerse en cuenta, incluso entre parejas estables que tengan total seguridad de que su pareja no está infectada con ninguna enfermedad de transmisión sexual. Se trata de la orquiepididimitis, un término médico que alude a la inflamación de los testículos y del epidídimo y que puede afectar al miembro activo de la relación. Si bien no es un problema frecuente ni que revista especial gravedad, sí puede ser bastante molesto y no está de más evitarlo.

Este problema está causado por una bacteria que en la mayoría de los casos no solo es inocua, sino que cumple un papel fundamental en la flora intestinal. La Escherichia Coli se encuentra en la flora intestinal de todos los seres humanos. Ayuda a regular el tránsito intestinal y a evitar la proliferación de microorganismos perjudiciales. Algunas cepas, sin embargo, pueden causar infecciones. Los alimentos contaminados con esta bacteria, por ejemplo, pueden causar gastroenteritis. En el caso de las mujeres, esta bacteria es la principal responsable de las infecciones urinarias al pasar del ano a la uretra, principalmente al limpiarse después de usar el baño. Y es aquí donde llegamos a los riesgos del sexo anal. El activo, ya esté manteniendo relaciones con un hombre o con una mujer, puede quedar contaminado con esta bacteria durante la relación. En el mejor de los casos puede contraer una infección urinaria. Pero en el peor, la bacteria puede pasar al sistema genital y provocar una infección.

El principal síntoma de una infección es la inflamación de los testículos y del epidídimo, la estructura en la que se almacenan los espermatozoides producidos en el testículo. Normalmente ambas estructuras se ven afectadas en caso de infección, aunque también pueden infectarse e inflamarse en solitario. De hecho, también es frecuente este síntoma en caso de infecciones por gonorrea, aunque en este caso el picor, el escozor y la secreciones de pus por la uretra son el principal síntoma. En el caso de las infecciones por Escherichia Coli los síntomas son sobre todo la inflamación en el escroto y la sensación de pesadez y dolor en el testículo, que también se extiende a la zona inguinal. También puede aparecer dolor al orinar y al mantener relaciones sexuales, así como fiebre. La enfermedad, afortunadamente, se puede tratar y curar en unos días con antibióticos y antiinflamatorios y guardando reposo. En algunos casos es necesario el uso de un suspensorio testicular.

Además de la molestia, la enfermedad puede afectar a la fertilidad y causar atrofias en los testículos. En caso de dolor en la zona, lo mejor es acudir inmediatamente al centro de salud para que un médico valore las causas de la inflamación. Nada de tomar medicinas por nuestra cuenta. Mientras se acude al médico se puede tratar la zona con hielo para aliviar el dolor y bajar la inflamación. En todo caso, si el dolor es muy agudo y repentino hay que acudir a Urgencias, ya que probablemente se trate de una torsión testicular, que requiere tratamiento médico inmediato.
Fuente: Ragap

No hay comentarios:

Publicar un comentario