lunes, 22 de septiembre de 2014

Bisexualidad femenina un día como hoy

mujeres bisexuales 


Las llamadas etiquetas han llegado a influir de manera importante en el proceso de identificación de todo lo que nos rodea; del mismo modo ocurre con los seres humanos y su preferencias, sean políticas, religiosas y/o sexuales; en el caso de esta última: heterosexualidad, bisexualidad y homosexualidad, son las principales categorías.

La heterosexualidad, que se caracteriza por la atracción sexual, física y emocional hacia el sexo opuesto, es una orientación calificada como hegemónica en diversos lugares del mundo, porque prevalece sobre otras preferencias y en algunos países es incluso obligatoria. Del lado opuesto se encuentra la homosexualidad, que se define por la afinidad hacia el mismo sexo, exclusivamente. Y entre estos dos bandos inversos figura la bisexualidad, donde se identifican aquellas personas que se sienten cautivadas por ambos sexos.

Diversos científicos han demostrado la existencia de esta tendencia, para muchos desconocida, para otros desestimada; sin embargo, aunque lentamente, se ha evidenciado una evolución en el reconocimiento de esta orientación sexual, que desde 1999 cada 23 de septiembre celebran internacionalmente su día, en pro de su visibilidad.

Haciendo un breve repaso por la historia, se destacan algunas opiniones y estudios importantes que han evidenciado desde hace mucho tiempo la firmeza de esta alternativa sexual y el crecimiento que desarrollaría en el tiempo. Sigmund Freud, hace más de 150 años, la destacó como una tendencia de base psicológica, mencionándola como incertidumbre sexual generalizada. Este afirmaba que todos disponemos de una base psíquica bisexual y que por tal motivo, nuestra sexualidad es producto de lo que elijamos en el futuro como “objeto amoroso”.

Otra importante referencia de esta tendencia, es la famosa escala de Kinsey, resultado del primer estudio científico realizado a hombres y mujeres para determinar su comportamiento sexual, por Alfred Kinsey. De este informe que hace referencia a estadísticas, resalta en el caso las mujeres, que la mayoría tiene cierta atracción hacia ambos sexos, aunque suele preferir uno de ellos, lo cual la hace al menos ligeramente bisexual.

Según este pionero en investigación sexual humana, estas preferencias están sujetas a las situaciones vivenciales de cada persona, es decir, que una mujer puede cambiar de sentirse exclusivamente atraída por hombres, a tener también deseos y emociones por mujeres, o incluso llegar a sentirse únicamente interesada en su mismo sexo.

¿Bisexualidad o etapa de transición?
La bisexualidad, es la tendencia sexual más criticada y denigrada de todas, por cuanto es señalada tanto por algunos heterosexuales, como por otros tantos homosexuales; relacionándola con: confusión, ambigüedad, falsedad, entre muchos otros adjetivos descalificadores.

Sin embargo, uno de los estudios más importantes sobre este tema, a cargo de la psicóloga e investigadora-científica, Lisa Diamond, en la Utah, cuyos resultados fueron arrojados en el 2012 por la revista Develop mental Psychologi, de la Asociación de Psicología de Estados Unidos, aseguró que la bisexualidad femenina no es pasajera, afirmando a ésta como una tendencia sexual definida.

La investigación, que duro 12 años, encontró que las mujeres bisexuales siguen sintiéndose atraídas por ambos sexos a lo largo del tiempo; esto simplemente confirma el hecho de que son bisexuales y no que están en una etapa transitoria.

Experiencias contadas
Para este artículo se entrevistaron a mujeres bisexuales de tres países, de diferentes culturas y edades, para destacar las diversas formas en las que puede manifestarse esta tendencia.

Alessandra, argentina de 36 años de edad, con 16 de casada y un hijo de 15, expresó lo difícil que fue para ella aceptar que de repente comenzaran a gustarle las mujeres. “Siempre me llamó la atención ver a una mujer bonita, pero jamás pasó por mi mente un deseo o pensamiento que colocara en entredicho mi heterosexualidad; sin embargo, hace poco conocí a una mujer que derribó todas los conceptos que creí conocer de mi misma, pues me hizo sentir una atracción tan alocada, que tuve que confesarle a mi esposo que tenía fantasías con ella. Afortunadamente me comprendió y me apoyó”.

Del mismo modo, María Laura, mexicana de 22 años, confiesa que siempre sintió atracción tanto por hombres como por mujeres, lo que inicialmente la confundía. Sin embargo no muy tarde y gracias a un familiar bisexual, comprendió que ella también lo era. “Puedo salir con un hombre o con una mujer; no es una cuestión de competencia, me considero una persona normal, sólo que no tengo distinción de género a la hora de sentirme atraída por alguien, me fijo en la persona, no en el sexo”.

También conversamos con Ivette, de 26 años, proveniente de España, quien experimentó una curiosa atracción por un hombre, luego de haberse asumido como lesbiana durante toda su vida. “Descubrir que era lesbiana fue muy fácil, no tuve problemas para aceptarlo y tampoco mi familia; la confusión se presentó fue hace poco, cuando comencé a interesarme en mi mejor amigo y me enamoré de él. Ahora estamos juntos, aunque eso no significa que me hayan dejado de gustar las mujeres”. 

La bisexualidad en las mujeres, es una tendencia que podría manifestarse en cualquier etapa, así como en ninguna de ellas, por cuanto las orientaciones pueden verse motivadas por muchos factores que influyen a lo largo de la vida, al punto de resistir, estimular, aceptar o rechazar lo que se siente.

Finalizo con una cita que puede resultar reflexiva, en torno a la celebración del día internacional de la bisexualidad, de la Dra. Lisa Diamond acerca de la bifobia (fobia social a la bisexualidad): 

“Es ridículo que en la actualidad exista tanta marginación de la bisexualidad, ya que esto sigue ocurriendo, tanto a nivel de la comunidad general y también a nivel de la investigación científica. Tenemos que despertar; los bisexuales no son la excepción, sino la norma. Estudio tras estudio lo ha demostrado ¿Qué más pruebas necesitamos? Si realmente queremos una potente, coherente y empoderada comunidad unida, entonces cada individuo que se preocupa por la libertad sexual y la autodeterminación (independientemente de cómo se identifican personalmente) tiene la obligación de hablar en contra de la bifobia perniciosa que sigue distorsionando nuestra ciencia y nuestra política”.

Por Shirley Albornoz
Fuente: Mirales.com

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