lunes, 4 de agosto de 2014

Tener hijos y ser LGBT: las posibilidades y los problemas de las nuevas técnicas

Tener hijos y ser LGBT: las posibilidades y los problemas de las nuevas técnicas 
“Una de las cosas que muchos padres lamentan, cuando su niño les confiesa que son gays o transexuales, es la pérdida de la posibilidad de tener nietos de ese niño. Eso fue lo que mi madre me dijo cuando salí del armario. Y lo he oído de muchos, muchos gays y de gente que son transexuales. Necesitamos hacer saber a la gente que este ya no es necesariamente el caso”.

El que se expresa en estos términos es Samuel Pang. Su nombre puede no ser muy conocido para el gran público, pero es una de las grandes figuras en el tratamiento de la infertilidad a nivel mundial, uno de los pioneros de la gestación subrogada para parejas gays y uno de los mayores investigadores y activistas que luchan para que la comunidad LGBT sea consciente de las posibilidades con que cuentan para tener hijos biológicos. Sobre este tema el doctor Pang y su colega, el biólogo e investigador Anderson Clark, han concedido una entrevista a la publicación científica LGBT Health (Salud LGBT) en la que desvelan las posibilidades, los retos y los problemas de los nuevos procedimientos, especialmente para el colectivo transexual.

Corría el año 1990 cuando el doctor Samuel Pang, que ya había empezado a ganarse fama en tratamientos de fertilidad en el sur de California, recibió una petición que entonces no era nada común. “Se me acercó una pareja de chicos que buscaban información sobre tener hijos biológicos a través de donación de óvulos y gestación subrogada. En ese momento eso no se había hecho nunca, pero les dí información sobre cómo se podía hacer médicamente. Me mudé a Boston en 1993 y descubrí unos años después que habían tenido éxito”, señala Pang. En 1998 sería él el que conseguiría tener éxito con otra pareja. “En ese momento, ningún otro médico con el que habían consultado les iba a proveer ese tratamiento, pero acepté enseguida. Siguieron muchos procedimientos y ahora tienen tres hijos que acaban de entrar en la adolescencia”, recuerda Pang.

Hoy la donación de óvulos o de esperma y la gestación subrogada son tratamientos plenamente establecidos, pero el doctor recuerda que siguen existiendo muchos condicionantes legales. “Nunca dejo que se inicie un tratamiento si no existe un contrato legal”, explica el doctor, que recuerda que es importante que todos los términos y situaciones posibles entre el donante de óvulos o de esperma y los futuros padres o madres, o las condiciones del vientre de alquiler, estén recogidos de antemano en un papel firmado. “Los contratos legales son absolutamente necesarios. Los pacientes me dicen: 'Es un amigo cercano, y confiamos en él'. Yo les digo: 'Puede ser un amigo cercano ahora, pero las cosas cambian y realmente necesitáis un contrato legal para protegeros'”, señala el doctor, que también recomienda estudiar la ley antes de recurrir a la gestación subrogada, un procedimiento que aún no está reconocido en muchos países.

“Mi pasión, en este momento, es que llegue a la comunidad LGBT que hay opciones disponibles para la gente que quiere tener hijos biológicos. Es necesario trabajar más para alcanzar la igualdad en los seguros médicos, pero eso ocurrirá con más probabilidad si la gente es consciente de que los tratamientos existen y presionan a las compañías de salud para que den cobertura. El problema es que mucha gente no tiene ni idea de que estas opciones son posibles para ellos”, lamenta Pang. El doctor lleva años ayudando a parejas de gays y lesbianas a tener hijos, pero recientemente también se ha especializado en ayudar a personas transexuales. En este caso el procedimiento consiste en la congelación de los óvulos o los espermatozoides antes de que el tratamiento hormonal impida recolectarlos. “En el último par de años, se me han aproximado hombres transgénero que requerían preservar su fertilidad congelando sus óvulos”, explica Pang, que señala que el procedimiento puede incluso llevarse a cabo cuando ya se ha empezado el tratamiento con testosterona, pero que entonces hay que parar el tratamiento hormonal para que vuelva la menstruación. Después, necesitan encontrar un donante de esperma. “Esto no debería ser más difícil que el mismo procedimiento para parejas lesbianas”, explica Pang.

Las posibilidades aquí son muchas, pero Pang recuerda que en todos los casos es posible encontrar soluciones. “Creo que más jóvenes transexuales se están interesando en ser potencialmente padres”, señala Pang, que ya ha recibido consultas de adolescentes. En estos casos es posible congelar a tiempo las células sexuales. Pero el auténtico reto está en preservar la fertilidad de los menores transexuales que empiezan con el tratamiento antes de haber podido producir células sexuales.

“Son frecuentemente los padres los que piensan sobre la futura capacidad reproductiva, porque les gustaría la posibilidad de tener nietos, y porque miran por el futuro interés de sus hijos. Cuando hablo en conferencias de la comunidad, normalmente vienen a preguntar sobre las opciones reproductivas para sus hijos”, explica el doctor Anderson Clark, que considera que falta preparación entre los doctores que tratan a los pacientes transexuales y que en consecuencia no les informan de todas las posibilidades. “Para los transexuales esto es especialmente urgente, porque la ventana de oportunidades para la preservación de fertilidad se cerrará si deciden operarse y eliminar las gónadas, o toman estrógenos por un periodo sustancial de tiempo. Es más probable que la ovulación continúe si el tratamiento con testosterona se suspende, que continuar la producción de esperma si se suspende el tratamiento con estrógenos”, alerta Clark.

Pang recomienda también mejorar la información que se da a los pacientes en estos casos. “Debería ser parte de la terapia. No podemos contar con que un niño o adolescente transexual piense sobre ese tema, porque cuando están pasando una crisis de identidad de género, la última cosa que tienen en la cabeza es tener niños en el futuro. Tienen asuntos mucho más urgentes que tratar”, señala.

El nuevo reto para el investigador es preservar las células sexuales en niños y niñas que empiezan el tratamiento antes de llegar a la pubertad, una situación que es cada vez más común. En estos casos las técnicas de criopreservación, todavía en fase muy inicial, también funcionan mejor en el caso de los ovarios que en el de los testículos. Los folículos del ovario pueden madurar in vitro, según han demostrado las investigaciones en ratones, pero es mucho más complicada en el caso del tejido testicular. “Para las chicas transexuales la recolección temprana de esperma para congelar es importante cuando esto sea posible y se desee una futura fertilidad. Hay casos reportados en la literatura científica de recolección viable de espermatozoides de adolescentes de solo once años”, explica Clark, “aunque la recolección debe tener lugar antes del tratamiento con medicaciones que suspendan la pubertad”. Clark explica que en algunos casos los espermatozoides que se consiguen de este modo pueden ser pocos y no tener la suficiente madurez, pero entonces pueden conservarse y tratar de inyectarlos directamente en el óvulo llegado el momento, una técnica que ha demostrado sus posibilidades aunque la tasa de éxito sea menor que con esperma maduro.
Fuente: Ragap

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