jueves, 28 de agosto de 2014

S.O.S. Vuelve mi ex

¿Quién no ha tenido en su vida una ex, una amiga con derecho a roce, una amante, o como quiera que deseemos llamarla, que ha marcado su vida para siempre?
En la vida de toda persona siempre existe un amor irracional, ese amor que te lleva a la locura y que nunca olvidas… Esa persona por la que lo dejarías todo, a la que amas sin preocuparte el qué, el cómo, el cuándo, el dónde o el por qué… Sin importarte nada más que el hecho de poder estar a su lado. Con la que eres feliz con tan solo una sonrisa suya, una caricia, una llamada, un beso… Esa persona que con una única mirada te hace estremecer…

 
Pero, a veces aunque ames a alguien con locura, ese amor no funciona, no sigue adelante, por el motivo que sea, (vamos, que te ha dejado) y cada una sigue su camino. Una de ellas, (es decir ella), continúa su vida como si nada, avanza sin mirar atrás. Pero a la otra, (o sea tú),  la que ha sentido ese amor desgarrador en su interior, por muy breve que haya sido la relación, le cuesta seguir adelante. Sus sueños se tornan en pesadillas, sus risas en lágrimas, y volver a replantearse qué es al amor, se convierte en una ardua tarea…
Pero el tiempo dicen que todo lo cura y que hasta las heridas más profundas, que crees que nunca sanarán, se van cerrando. Hay que aceptar que ese tormentoso amor se esfumó, desapareció un buen día y debes aprender a vivir sin ello.
Entonces decides seguir con tu vida, conoces a alguien nuevo y deseas volver a sentir todo aquello que una vez te hizo vibrar y enloquecer. Pero la memoria de ese viejo amor no te permite ser feliz. Y vas dando tumbos, de pareja en pareja buscando aquello que pudo ser y no fue. ¡Gran error! Y te conformas con seguir adelante, queriendo a alguien que no te llena por culpa de aquél recuerdo que cada día has ido idealizando más y más.
Y pasan los años y un buen día, de la noche a la mañana, ese viejo amor, que ya creías haber dejado en el pasado, reaparece en tu vida y la pone patas arriba. Y no porque vuelva a estar interesada en ti, (que no lo está), si no porque quiere que seáis amigas. ¿Amigas? Nada más y nada menos… Y tú, como eres tan ingenua, crees que vas a poder ser su amiga sin que los antiguos sentimientos afloren de nuevo. Pero no es así, nunca es así.
Y ¿qué opción te queda? Aceptar su amistad y poner en peligro tu estabilidad emocional, (que desde el primer día que la volviste a ver ya estás de psiquiátrico) o rechazarla, a sabiendas de que ha sido tu gran amor.
Todas hemos tenido una mujer arrolladora en nuestras vidas y la decisión no es nada fácil. Quisieras borrarla de tu corazón, pero como éste parece ser que va por libre, no lo consigues. En fin, yo no soy nadie para dar consejos, pero si tienes la opción de salir corriendo… ¡Huye! Hay una frase muy socorrida para estas ocasiones: Te perdono, porque te quiero. Pero me alejo, porque me quiero.

 
Y si eres incapaz de dar un paso porque cuando estás a su lado altera tus sentidos, sientes que no puedes borrar esa sonrisa tonta de tu cara y vuelves a dejar de comer y dormir pensando en ella, y decides dar una oportunidad a esta inusitada “amistad”… ¡Suerte! porque, o mucho han cambiado las cosas, o antes o después te verás suplicándole a tu corazón que te permita olvidarla de nuevo.
Fuente: MiraLes.com

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