viernes, 1 de agosto de 2014

Nueve 'ex gays' famosos reconocen que las terapias para 'curar' la homosexualidad son un fraude

Nueve 'ex gays' famosos reconocen que las terapias para 'curar' la homosexualidad son un fraude 
Hasta hace poco eran los más grandes defensores de las terapias para 'curar' la homosexualidad. Eran nueve de los más prominentes ex gay, ese nombre engañoso que da a entender que alguien ha cambiado su orientación sexual, y trabajaban para organizaciones que defendían la eficacia de esas terapias o que incluso las impartían. Pero definitivamente han tenido que reconocer que era todo mentira. Que nunca se 'curaron' y que las terapias que antes vendían como un remedio milagroso son en realidad un fraude que puede causar enormes daños psicológicos. Los nueve no solo han pedido perdón en un comunicado conjunto y han reconocido que actuaron engañados, dejándose llevar por la homofobia, sino que se han unido a la campaña para pedir la ilegalización de estas terapias con la etiqueta #BornPerfect, del Centro por los Derechos Lésbicos.

Los nueve firmantes son Brad Allen, Darlene Bogle, Michael Bussee, Catherine Chapman, Jeremy Marks, Bill Prickett, Tim Rymel, Yvette Cantu Schneider y John J. Smid, que trabajaron para distintas iglesias y organizaciones de marcado carácter anti-gay, como Exodus, Love In Action o Coming Back. “Nos unimos para pedir vetar las terapias de conversión. Creemos firmemente que es mucho más productivo apoyar, aconsejar y orientar a los LGBT para que abracen lo que son para vivir vidas felices y bien ajustadas. Apoyamos totalmente el objetivo de #BornPerfect para acabar con la terapia de conversión”, señalan.

Los nueve reconocen que ellos mismos fueron engañados para pensar que tenían que cambiar y que lo mejor para los jóvenes LGBT era someterse al mismo calvario que ellos. “Juntos representamos más de medio siglo de experiencia, así que poca gente sabe más sobre la falta de efectividad y el daño de las terapias de conversión. Sabemos de primera mano el terrible daño espiritual y emocional que puede causar, especialmente para la juventud LGBT. Una vez pensamos que había algo moralmente malo y psicológicamente roto en ser LGBT. Ahora sabemos que no”, señalan.

Además, reconocen la influencia de estas terapias en las terribles cifras de suicidio entre jóvenes LGBT y animan a los padres a “amar y aceptar” a sus hijos LGBT . “La terapia de conversión refuerza la homofobia internalizada, la ansiedad, la culpa y la depresión. Lleva al autodesprecio y al daño emocional y psicológico cuando el cambio no ocurre. Lamentablemente, muchos eligen suicidarse como resultado de esa sensación de fallo. A la luz de esto, ahora estamos unidos en nuestra convicción de que la terapia de conversión no es terapia, sino que es tanto inefectiva como dañina”.
Fuente: Ragap

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