viernes, 29 de agosto de 2014

La Homosexualidad en los tiempos de Alejandro Magno

 La Homosexualidad en los tiempos de Alejandro Magno



¡Sería hermoso vivir en lugar donde los gays puedan besarse, ir agarrados (as) de la mano y expresar su amor sin ser juzgados ni condenados por nadie!. El amor entre Alejandro Magno y Hefestión en los tiempos de la antigua Grecia, es inspirador, es hermoso, es un ejemplo de que, en efecto, la homosexualidad es un sentimiento innato.

El término "homosexual” es muy reciente (fin del siglo XIX), y el hábito de utilizarlo nos hace parecer natural dividir a las personas en dos grupos: las que tienen relaciones románticas o sexuales con personas del mismo sexo y las que las mantienen con las del sexo opuesto ( Ferroul, 2011).

Esta distinción se desconocía en la Antigüedad, cuando los individuos eran espontáneamente bisexuales,-con preferencias individuales en uno u otro sentido- y se diferenciaban siguiendo otros criterios. ¿Cómo calificaríamos con nuestra distinción actual a Alejandro el Grande, quien tuvo cientos de mujeres pero sólo dos hombres, y estuvo apasionadamente enamorado por largo tiempo de uno de ellos? ( Ferroul, 2011).

En algunas ciudades de Grecia hubo una época en la que la homosexualidad era lo mejor del mundo. Los hombres comúnmente tenían relaciones con otros hombres, y muchos de ellos tenían un matrimonio ‘heterosexual’ solo por motivos reproductivos. Los adolescentes y jóvenes mantendrían relaciones amorosas con sus maestros, ya que formaba parte del desarrollo educativo.

Se dice también que ciertas conductas sexuales y relaciones amorosas entre homosexuales eran castigadas en algunas ciudades de Grecia. (Entre historiadores existe un amplio debate sobre la libertad homosexual en la antigua Grecia).

Lo cierto es que, Alejandro Magno fue un apuesto rey griego, que logró con un pequeño ejército vencer muchas batallas, incluyendo a los persas, quienes tenían un ejército que superaba al de Alejandro por mucho.

Pero lo más interesante de Alejandro Magno, quien hoy es uno de los hombres de mayor renombre histórico, es que era homosexual. Su amor por Hefestión era un amor puro, tan puro que se dice que el propio rey Alejandro Magno, luego del homicidio de su amado (quien fue envenado), se dejó también envenenar, para reencontrarse con Hefestión tal como se lo había prometido.

El historiador griego Flavio Arriano escribió: “Alejandro se arrojó sobre el cuerpo de su amigo y estuvo allí casi todo el día presa del llanto y negándose a apartarse de él hasta que sus compañeros prácticamente lo arrancaron de su lado” Yació sobre el cuerpo de Hefestión un día y una noche, hasta que fue retirado a la fuerza; se tumbó en cama durante varios días, se negó a comer, beber y a hablar y los historiadores antiguos cuentan que sólo lloraba.

Hay muchas versiones sobre los romances de Alejandro Magno, pero lo más importante de su historia lo es que logró elevar a lo alto la importancia de valorar la belleza y el amor sin importar la forma en la que se presenten.

Sería interesante que cada país del mundo se mueva a la equidad. Día, tras día, las parejas heterosexuales pueden manifestar su amor en cualquier lugar sin problema alguno. Tristemente los homosexuales no tenemos esa oportunidad de amar en completa libertad.

La homosexualidad en los tiempos de la vieja Grecia debe resurgir en nuestros países, pero de una manera más equitativa, limpia y democrática. Las mujeres no son solamente objetos reproductivos, son seres humanos que merecen el mayor de los respetos.

La libertad de la homosexualidad, supondría únicamente el respeto y la equidad en las personas del mismo sexo. Homosexuales que libremente deseen amarse y tener una relación amorosa o sexual.

Esta libertad homosexual debe surgir sin esclavos, sin discrimen, sin condenas, sin latigazos, sin bullying o asesinatos en nuestra contra.

La equidad supone que todas las personas tengan los mismos derechos, sin necesidad de cuestionar las orientaciones sexuales o identidades de género. Supone la máxima democracia y el elevar verdaderamente cualquier pronunciamiento de derechos humanos.

Datos históricos de su romance gay.

— Alejandro expresa a su madre "No te preocupes, madre, no has cometido ningún error. Hefestión es como yo mismo."

— “Tú nunca me perderás Hefestión, estaré contigo siempre”.

— El Oráculo de Siwa ante la pregunta de Alejandro, de cómo tenía que ser venerado Hefestión, respondió que debería ser adorado como un héroe divino. Algunos meses después, aún se estaba construyendo un espléndido monumento funerario en honor de Hefestión cuando murió el propio Alejandro.

— La tradición griega regulaba que el muerto debía ser incinerado o enterrado pero el rey se negó a que Hefestión fuera sepultado o incinerado y mando que se le embalsamara ya que no quería enterrarlo en Ecbatana para él era fundamental poder conservar el cuerpo hasta poder realizar un funeral con todos los honores en la legendaria Babilonia.

El amor entre Alejandro Magno y Hefestión es inspirador, es hermoso, es un ejemplo de que, en efecto, la homosexualidad es un sentimiento innato.
Fuente: Universogay.com

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