miércoles, 20 de agosto de 2014

La anorexia sexual es poco conocida pero cada vez es más frecuente


hombre sexual

Al fin y al cabo, la tradición nos ha enseñado que el sexo sólo es malo en exceso, y nunca por defecto: la castidad era identificada con el virtuosismo. Sin embargo, no siempre esta emerge de una elección personal tomada libremente. En muchas ocasiones, la abstinencia sexual es la consecuencia de miedos sociales, problemas psicológicos y otras circunstancias que provocan que el coito y el encuentro con los demás sean percibidos como una amenaza. Es la conocida como anorexia sexual, que al igual que la anorexia relacionada con la comida, tiene un origen más profundo.
Aunque se cree que el primero en hablar de ella fue el doctor Patrick Carnes en su libro de 1997 Anorexia sexual (Hazelden), existen referencias previas en estudios realizados por los psicólogos Nathan Hare o Ellen Goodman. Carnes define dicha situación en su volumen como “un estado obsesivo en el cual la tarea física, emocional y mental de evitar el sexo domina la vida de alguien.
Como morirse de hambre, la privación del sexo puede hacer a alguien sentirse más poderoso y protegido contra las amenazas”. No se trata únicamente de carecer de deseo sexual, sino más bien, de evitar el contacto con otras personas de todas las maneras posibles. En algunos casos, ello se manifiesta mostrando preferencia por personas que no se encuentran al alcance de la persona y con las que nunca se podrá establecer una relación.
El origen del trastorno
¿Por qué? Las raíces de la patología son similares a las de la anorexia nerviosa, con las que comparten algunas de las siguientes emociones: alienación respecto a uno mismo, soledad, perfeccionismo, autodesprecio, sentimiento de inferioridad (pero también delirios de grandeza), emociones no resueltas y, sobre todo, un comportamiento marcado por el principio de “si no se arriesga, no se puede perder”. En algunas ocasiones, el trauma infantil ocasionado por los abusos sexuales puede ser la causa velada detrás del problema.
El miedo y la ansiedad generadas por el acto sexual o su mera imaginación provocan que este sea visto como algo indeseable. En ocasiones, se trata de la consecuencia de la dismorfia corporal que tan frecuente resulta en la anorexia, y por la cual, la persona percibe su cuerpo de manera diferente a la que realmente es. Los miedos más comunes son los que aluden a la conexión con los demás, a los sentimientos intensos, a la propia sexualidad, a ser visibles o al reto de comenzar o terminar con una relación.
Ello provoca que lleven a cabo diversas estrategias que tienen como objetivo mantener el sexo al margen de sus vidas, pero que afectan a otras relaciones de su día a día. Como explica Sex and Love Addict Anonymous, una página destinada a que los que sufren diversos problemas de índole sexual puedan compartir sus experiencias, los anoréxicos sexuales suelen vivir de forma aislada, consumir altos niveles de pornografía –el problema no es el deseo en sí, sino el carácter social del coito con otras personas–, una vida fantasiosa u otras adicciones (al alcohol, a la comida, al tabaco, etc). Como explica la psicóloga Alexandra Katehakis en Psychology Today, la rigidez y la vergüenza guían su vida, y son capaces de tomar decisiones drásticas o dejar su trabajo para evitar alcanzar cierto grado de indeseable intimidad con las personas que la rodean, sea esta de carácter sexual o no. A veces, el comportamiento se traduce en pequeños detalles imperceptibles pero que hacen que la persona pase desapercibida, como mantenerse al margen de las conversaciones o decir que están siempre ocupados.
Pero la anorexia sexual también puede darse dentro de una relación de pareja de larga duración, aunque sus causas pueden diferir. En dicho caso, no sólo se evita la cama, sino también las muestras de afecto y cariño. Criticar a la pareja o evitar su compañía nocturna volviendo tarde a casa o acostándonos a distinta hora pueden ser señales de que la anorexia sexual ha llegado a nuestro matrimonio.
La bulimia sexual, el otro lado del espectro
De igual manera que la anorexia encuentra su compañero en la bulimia, la anorexia sexual también tiene asociada una conducta compulsiva en la que se llevan a cabo un gran número de encuentros sexuales. Aunque el comportamiento es el opuesto exacto, la raíz puede ser muy parecida, y es la ansiedad ante la intimidad. La mayor parte de las relaciones que mantienen las bulímicas sexuales son esporádicas, encuentros de una noche, pero raramente suelen mantenerse a lo largo del tiempo, ya que ello podría dar lugar a compromisos sentimentales. La aversión no es al sexo en sí, sino a la intimidad.
Los anoréxicos nos empezamos a dar cuenta de que hemos vivido nuestra vida sin amor durante mucho tiempo
Y, al igual que ocurre con los atracones que llevan a cabo los pacientes de bulimia alimenticia, los encuentros sexuales esporádicos no proporcionan ninguna satisfacción permanente, sino que provocan un aguzado sentimiento de culpa. A menudo, los ciclos de “atracones” sexuales y períodos de prolongada abstinencia se suceden sin que el que sufre el trastorno sea capaz de equilibrar ambas facetas, marcadas por el miedo y la culpa.
Como ocurre con el caso de los desórdenes alimenticios, no se trata de un problema fácil de solucionar sin la participación de un profesional. Muchos de los que la sufren manifiestan que son conscientes de su situación. Como explicaba uno de los participantes en la página anteriormente citada, “los anoréxicos nos empezamos a dar cuenta de que hemos vivido nuestra vida sin amor durante mucho tiempo. Observamos la ausencia de proximidad en ciertas facetas de nuestra vida y que nos mantenemos al margen de los demás”. Pero el cambio no siempre es fácil: “si no hemos cambiado, es porque nos hemos dado cuenta de que somos adictos a nuestra conducta”.
Fuente:cascaraamarga.com

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