miércoles, 30 de julio de 2014

¿Por qué el Feminismo sí debe llamarse Feminismo?

Cada dos por tres aparecen en este blog o me encuentro en Twitter y Facebook  comentarios que repiten una misma falacia "el Feminismo no puede querer la Igualdad, para eso tendría que llamarse igualismo". O bien: "es que no pueden estar fuera los hombres y feminismo solo hace referencia a mujeres". Nunca faltan sugerencias de cambio: debería ser humanismo, deberíamos hablar de personas, deberíamos hablar de seres humanos... cualquier cosa menos identificarse con algo que a las claras nos remite a femenino, a fémina, a mujer. Vade retro, Satanás. 
Sepan no obstante, queridas y queridos, que cada vez que alguien habla del género humano, las mujeres quedamos invisibilizadas bajo el paradigma androcéntrico (lo masculino como genérico). Hasta que ese paradigma no desaparezca, hablar de género humano solo entorpece nuestra labor para hacernos con la parte de genéricamente humana que el patriarcado lleva ocupando al completo desde tiempo inmemorial. Pueden escucharlo perfectamente argumentado por la filósofa Celia Amorós
 
Normalmente, este tipo de comentarios llega desde los típicos machistas reconocidos y reconocibles, de formas autoritarias, despectivas y denigratorias con las mujeres y el feminismo. Por parte de es@s que nos llaman con palabras que solo pretenden enfrentar a unas mujeres con otras. Hacer clasificaciones versión revisitada de "buenas y malas", y ser, preferiblemente ell@s, quienes ponen la etiqueta.
Sin embargo, cuando llegan de hombres o mujeres que sabes que se creen la igualdad pero que no son capaces de ver hasta qué punto la parte privilegiada de un sistema no puede ser quien decida las reglas del juego de la totalidad, me sorprende (y me molesta, para qué negarlo) más. Me refiero a conversaciones como esta:
Ser "firmemente feminista" y "sentirse incómodo con el nombre" es una contradicción absoluta. ¿"Etimológicamente" es incorrecto que la cómoda se llame cómoda cuando lo cómodo es la cama? El feminismo no "lucha" contra nada (eso es una visión absolutamente patriarcal) el feminismo trabaja por una sociedad en la que nacer mujer no suponga una menor capacidad legal ni real de disfrutar de la ciudadanía y de la vida. Los hombres son parte activa en la solución y, a la vez, la parte privilegiada del sistema y parte muy activa del problema. Por eso, del mismo modo que un juez se inhibe cuando es juez y parte muchos hombres deberían saber tomar parte en ese trabajo por un mundo mejor sin tener que ser, como siempre, quienes definen cuándo, cómo y por qué. Lo demás, por mucho que se adorme no es sino el ya famoso e improductivo "Sí, pero..."
Las declaraciones de intenciones sobre seres humanos viviendo en armonía molan un montón, pero al final tienen una traducción cotidiana muy simple. Yo las escucho y mi cerebro traduce de nuevo "Sí, pero..." Y no voy a esperar a que llegue el mundo ideal, a que los peros desaparezcan solos, a que la igualdad llegue como el advenimiento del Espíritu Santo, ni voy a dejar que lo construyan por mí mientras hacen declaraciones de intenciones. Aquí, o nos arremangamos en el día a día, damos la cara ante el sexismo cotidiano, salimos a la vez y en el mismo número hombres y mujeres a quejarnos por la diferencia salarial, por la sexualización de las niñas, por el uso de mujeres como esclavas sexuales, porque en España (desde donde escribo) seamos el país con mayor demanda de prostitución de Europa, por el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, por los feminicidios, a formarnos en género, a acudir a las citas del cole de nuestras criaturas, a no reírnos de chistes sexistas y a afearlos a quienes los hacen, a usar lenguaje inclusivo, a negarnos a comprar libros de texto donde las mujeres solo aparezcan fregando... Cuando masas críticas de hombres hagan todo eso y tanto más imposible de enumerar que hacemos LAS FEMINISTAS todos los días, me permitiré tener en cuenta los "consejos" sobre cómo deberíamos llamarnos" o cómo "deberíamos hacer" las cosas. Mientras tanto, queridos... perdonen si hago caso omiso. No es tozudez. Es, por desgracia, la voz de la experiencia. 
Afortunadamente, no soy la única que piensa así. Esto no hace mis motivos mejores, ni me da la razón, ni la quiero tener. Solo me hace sentir menos sola en las inquietudes y planteamientos cotidianos. 
Fuente: ManySmallVoices
Ariel Chesler, hijo de una feminista norteamericana de la segunda ola, exploraba en un artículo publicado hace unos días en Good men project el papel que los aliados masculinos deben tomar en el movimiento feminista. 
"Aunque creo que los hombres, incluido yo mismo, son y pueden ser feministas, también tenemos que caminar una línea muy cuidadosa. En Twitter, como en cualquier espacio público, voces masculinas a menudo se escucharán con mayor volumen. Y, por desgracia, para algunos escuchar los mensajes importantes, el mensajero debe ser un hombre. Es crucial recordar que a veces la mejor manera para que los hombres apoyen a las mujeres y el feminismo es por escuchar o amplificar las voces de las mujeres"
Escucharlas y amplificarlas. No definirlas ni reconducirlas. Esto llevó a debatir en las propias redes sobre si los hombres pueden ser líderes feministas o incluso feministas en todo, o si es preferible llamarse aliados o pro-feministas.

Por supuesto, debemos recordar que muchas de las personas que encabezaron movimientos abolicionistas eran blancas. Del mismo modo, los hombres siempre han sido parte del movimiento de mujeres, como nos recordaba Nuria Varela de Jhon Stuart Mill en "El marido de la feminista". Nuestro objetivo colectivo debe ser que quienes legislan, aplican las leyes, hacen que se cumplan, las enseñen ya sean hombres o mujeres, sean feministas. Después de todo, no todas las mujeres son feministas. 
Las polémicas tras recientes fenómenos en Twitter como #YesAllwomen o #MissUSA dejaba muchas preguntas. Como cualquier debate, es más productivo cuantas más cuestiones genere. Algunas fueron: ¿Quién tiene la propiedad de un movimiento? ¿Y de un nombre? ¿Cómo pueden los hombres que se identifican como feministas o que apoyan a las feministas navegar por las aguas revueltas de las redes sociales y el activismo feminista? ¿Cómo usar ese "altavoz" sin acallar la voz de las mujeres?
Imagen: Feminismo Unizar

Desde luego, no abriendo debates cerrados. El Feminismo se llama Feminismo. Nos gusta el nombre. Lo queremos. No estamos dispuestas a permitir que sigáis cargando de connotaciones negativas cualquier cosa que "suene" a mujer. Casi lo habéis conseguido con femenino, borrando del mapa todas las acepciones posibles excepto esa esencialista que nos condena a una feminidad diseñada, concebida y practicada por  y para el hombre. Si quieres debatir, debate con otros hombres sobre el feminismo, las masculinidades, la violencia masculina. Abre tantos debates como quieras sobre los privilegios masculinos, sobre el trasfondo de opresión genérica que subyace a las sociedades capitalistas (y a todas las demás), sobre cómo la misoginia y el machismo también perjudican y matan hombres.  Habla de los niveles de amenazas y hostigamiento que soportamos las mujeres en las redes, en las calles, en la vida.
Habla de lo que quieras, pero no me digas de qué tengo que hablar yo.  Ni como tengo que llamarme para que me "hagas el favor" de ser feminista.

María S. Martín Barranco
@generoenaccion
Fuente: Especialista en igualdad

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