viernes, 11 de julio de 2014

Personajes lésbicos inolvidables de series y películas

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 Actualmente cualquiera de nosotras puede elegir un personaje lésbico favorito dentro de todos los que hemos tenido la ocasión de ver en televisión. Pero ¿os acordáis de cuando nuestros referentes televisivos eran nulos, super esporádicos o nefastos? Hoy vamos a hacer un breve repaso por la historia de nuestra inclusión en la pequeña pantalla, inaugurando así una nueva serie de artículos donde tocará rememorar los personajes más emblemáticos del lesbianismo en TV.

Todo empezó cuando éramos pequeñas y las series o películas que supuestamente debían conmovernos dejaban en nosotras una sensación extraña, incompleta, rayana en la frustración: las inquietudes románticas de esas chicas maravillosas que veíamos en la pantalla, inteligentes y guapas, con problemas existenciales semejantes a los nuestros, no podían sublimarse al conocer a un guapetón de porte surfero (aunque vale, sí, solía ser un encanto) que nunca estaba a la altura de su partenaire femenina. Percibíamos una desconexión, algo que no encajaba y que aparentemente nadie más advertía. Sin embargo, la esperanza volvía a aletear en nuestro interior cuando la protagonista femenina empezaba a mantener una relación más estrecha de lo normal con alguna de sus amigas: estábamos siempre atentas a la información subrepticia, esperando que sucediera algo que ni siquiera terminábamos de formular. El ejemplo por excelencia de esta situación es Xena, la princesa guerrera: la de Xena con Gabrielle es la relación lésbica soterrada por excelencia, y en ella se refugiaron muchos de nuestros sueños cuando los referentes en televisión aún eran una utopía.

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Ya a principios de los noventa solía aparecer en TV algún esporádico beso entre dos mujeres, aunque sin ninguna importancia argumental y casi siempre para aumentar los niveles de audiencia (por aquello del morbo gratuito), pero no fue hasta la década siguiente cuando el lesbianismo emergió como una realidad potente en televisión. Pasamos de encontrar personajes marginales, atormentados, casi rayando la delincuencia (con tramas dramáticas, cortísimas y absolutamente secundarias) a entrar por la puerta grande con The L Word: por fin contábamos con un abanico amplísimo de personajes, con vidas perfectamente integradas o absolutamente desastrosas que nos aproximaron a un realismo donde la condición sexual ya no parecía ser el detonante de ninguna catástrofe.


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A partir de aquí se multiplicaron los ejemplos de series que retrataban a lesbianas adultas (Exes and Ohs, Mistresses) y también a lesbianas adolescentes (Sugar Rush, South of Nowhere), normalizando cada vez más nuestra situación y convirtiéndose casi en un fenómeno de tirón mediático: muchas son las series que han terminado incluyendo una trama o subtrama lésbica que casi siempre ha servido para multiplicar su popularidad. Es el caso de Maca y Esther en Hospital Central, Pepa y Silvia en Los hombres de Paco, Ana y Teresa en Amar en tiempos revueltos, Isabel y Cristina en Tierra de Lobos, y también sus homólogas a nivel internacional, como Callie y Arizona en Anatomía de Grey, Brittany  y  Santana en Glee y las más recientes Piper y Alex en Orange is the New Black o Eleanor y Max en Black Sails.

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Incluso nos hemos colado en internet, con las tan de moda webseries cuyo formato facilita la difusión: Chica Busca Chica, Apples o Muñecas en España y Out with Dad, InSight…The Rise Of The Seer o 3 way a nivel internacional. Está claro que los ejemplos tanto en series como en webseries son amplísimos, así que en esta nueva compilación de artículos vamos a analizar los personajes más emblemáticos, esos que resaltan por encima de los demás y con los que nos sentimos más identificadas.

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Todas podemos adivinar ciertos patrones que suelen repetirse, ya que retratan tendencias fáciles de advertir en las lesbianas de nuestro entorno o incluso en nosotras mismas: chicas adróginas de pasado tormentoso y de presente tan inestable como irresistible (como Shane en The L Word, Sugar en Sugar Rush, Frankie en Lip Service o Alex en Orange is the New Black), chicas adorables (las mejores amigas de todo el mundo) con una vida sentimental algo revuelta (como Alice en The L Word, Tess en Lip Service, Kim en Sugar Rush o Spencer en South of Nowhere) o chicas que aparentemente no han roto un plato en su vida y luego se revelan algo más perversas (como Cat en Lip Service o Piper en Orange is the New Black). Así hasta dibujar un mosaico de personajes estelares con los que todas nos hemos reído y llorado, queriéndolos y odiándolos a partes iguales e incluso compartiendo con ellos nuestras inquietudes más profundas.
Fuente: Mirales.com

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