domingo, 6 de julio de 2014

Más de millón y medio de personas se echan a la calle para mostrar el Orgullo de Madrid

Más de millón y medio de personas se echan a la calle para mostrar el Orgullo de Madrid 

Un evento multitudinario como pocos, el Orgullo de Madrid volvió a llenar ayer el Paseo del Prado de madrileños y visitantes con ganas de fiesta, de ser visibles y de reivindicar sus derechos. No pudo ser el recorrido por la Gran Vía, pero por segundo año consecutivo la multitud mostró con creces sus ganas de Orgullo haciendo muy difícil transitar por el Paseo del Prado y llenando Madrid de un aire de fiesta, diversión y complicidad que ningun otro evento consigue igualar. Más de un millón y medio de personas abarrotaron la calle, según anunció la organización al final del recorrido en el escenario de la Plaza de Colón.


La manifestación es el momento de reivindicar la visibilidad.


La zona de Cibeles es uno de los puntos favoritos para ver el desfile.

Tal y como se había anunciado, el recorrido lo abrieron los colectivos sociales, auténticos protagonistas de una celebración que nace de hecho como reivindicación. El tono de protesta quedó claro con el manifiesto en Plaza de Colón. Una proyección que contó con voces de varias nacionalidades que recordaron todos los desafíos que quedan abiertos para el colectivo LGBT. El repaso se hizo eco del aumento de la homofobia en muchos lugares del mundo, como África o Rusia, donde se están implementando legislaciones cada vez más duras para criminalizar la orientación sexual. Pero también se centró en los problemas en casa: la lucha contra la discriminación LGBT en el mundo educativo fue la principal, pero también se criticaron duramente los recortes en materia social y sanitaria del actual gobierno del PP por poner en peligro el bienestar del colectivo LGBT.


La pancarta de Cogam abrió la marcha


La visibilidad y el VIH, las prioridades de la FELGTB

El protagonista de la jornada fue el calor, pero también el ritmo. No solo en las carrozas, donde la buena música y las ganas de fiesta son más que patentes, también en la parte social de la manifestación, donde los tambores ayudaron a crear un clima festivo en el que participaron todos los presentes. No faltaron los cánticos al paso por el Ayuntamiento, donde se volvió a hacer patente el descontento de muchos madrileños con la política municipal referente al Orgullo. La nota de color la pusieron los participantes llegados de distintas regiones. Especialmente visibles fueron las banderas asturianas de Xega y las ikurriñas que acompañaban a la delegación vasca. Tampoco faltó el colorido en la participación de la comunidad latina, muy presente en todo el recorrido y también en la propia marcha.


La Plaza Neptuno, uno de los puntos álgidos del recorrido


Banderas asturianas al paso por la Casa de América.

La nota más simpática de la jornada la pusieron las reivindicaciones familiares. Son Nuestros Hijos, la asociación que lucha por el reconocimiento de la paternidad subrogada, volvió a llevar su trenecito en compañía de sus pequeños. También hicieron lo propio los padres y madres de Galehi, el colectivo de gays y lesbianas con hijos. Bien armados de pistolas, cañones y escopetas de agua, los pequeños se lo pasaron en grande refrescando a los presentes en la manifestación. La animación desde las carrozas consiguió la participación del público para cantar himnos fundamentales del colectivo (la música de Alaska no puede faltar), aunque el protagonismo en este aspecto se lo lleva la música electrónica, auténtica reina del evento, en compañía de bailarines capaces de mantener a bordo de las carrozas un ritmo trepidante durante las seis horas que duró el recorrido.

Los niños, los protagonistas con Galehi.


Madrid volvió a demostrar por qué su fiesta del Orgullo es la más grande a nivel estatal, pero quedan aspectos que deben mejorar. Uno de ellos el desfase en el ritmo de la manifestación. La parte social llevó una ventaja considerable a las carrozas, partiendo efectivamente el desfile en dos. Tampoco quedan resueltos por parte del Ayuntamiento aspectos básicos para una fiesta en la que participan decenas de miles de personas: la necesidad de más pasos habilitados para peatones y la instalación de más servicios públicos son notas que quedan por solucionar.


Ragap Magazine, protagonista con la carroza de Bakala.org


Amar no es un delito, el lema de Amnistía para este Orgullo

Afluencia de público en Cibeles


Los jóvenes también tuvieron su espacio propio en la reivindicación


No faltaron la diversión ni los trajes originales


La Plaza de Colón, punto de reunión al acabar el recorrido.


La familia, el primer apoyo para muchos jóvenes LGBT


Los mensajes y las consignas, un ingrediente fundamental


Los colectivos latinos tuvieron mucha presencia.


La estética romana, un clásico con la disco Centuryon de Torremolinos.



Una sombrilla, fundamental para el calor y para marchar con estilo.
Fuente: Ragap


No hay comentarios:

Publicar un comentario