miércoles, 25 de junio de 2014

‘Nacer gay’: la influencia genética en la sexualidad

Los genes conforman una parte importante de cómo vivimos la sexualidad los humanos, que influye en el desarrollo del género y en la forma en que vemos a las demás personas.

homosexualidadEn la década de los 90, un estudio del investigador Dean Hamer causó cierta controversia al plantear la existencia de un cromosoma homosexual. Hamer analizó varios hermanos gais que compartían una pequeña parte en el cromosoma X y sus conclusiones no fueron bien recibidas en una sociedad en la que se manejaba el pensamiento de que un homosexual “se hace”, pero no “nace”.

Si bien es cierto que hasta el momento ningún estudio había encontrado evidencias al respecto, otras investigaciones llegaron a encontrar una similitud entre otros tres cromosomas hasta que este mismo año llegó otra vez la controversia: un amplio estudio realizado en hermanos gais encontraba un gen homosexual ubicado en el cromosoma 8. La conclusión es que la construcción de la sexualidad se aleja a veces de lo que tenemos interiorizado o de lo que se nos ha inculcado y se acerca más a cómo nuestros genes influyen en la manera en que vemos a los demás.

La pregunta es ¿por qué resulta ofensivo asociar la sexualidad a la genética? Es cierto que las comunidades LGTB no terminan de tolerar esta teoría de que una persona es homosexual por la existencia de un determinado gen y la explicación podría radicar en que el desconocimiento o la homofobia puede llevar a las personas a pensar que la homosexualidad es fruto de una tara genética, similar a la que puede llevar a las personas a desarrollar determinadas enfermedades. Nada más lejos de la realidad.
La relación entre genética y sexualidad se da mucho en el reino animal, incluso las variantes genéticas hacen que desde moscas hasta todo tipo de mamíferos se sientan atraídos por otros de su mismo sexo y que, además, lleguen a cambiarlo. Al principio se tenía conocimiento de que algunos pingüinos, moscas de la fruta y chimpancés eran los únicos que mostraban conductas homosexuales, pero gracias a diversas investigaciones se llegó a la conclusión de que en todos los animales hay homosexuales.
Los genes son parte importante de cómo se vive la sexualidad, que influye en el desarrollo del género de los humanos y la manera en que vemos a las demás personas. De todas formas, esta teoría tiene su parte paradójica, y es que cabe preguntarse cómo es posible que la orientación sexual tenga una componente genética si son precisamente los homosexuales los que menos se reproducen. La ciencia sigue sin encontrar respuestas concretas a esta pregunta aunque se barajan distintas hipótesis más bien basadas en gais que en lesbianas. Una de ellas es que son los heterosexuales quienes transmiten el gen. “Sabemos que a las mujeres les tienden a gustar características de comportamiento y faciales más femeninas en sus hombres y eso podría asociarse a cuestiones como la capacidad de crianza de los hijos o mayor empatía” explica un científico.

La conclusión es que a pesar de que hay quien piensa que la homosexualidad es fruto de una “construcción social”, desde el punto de vista de la ciencia esto carece de validez. Por el momento, sólo los estudios biológicos han demostrado tener más consistencia que las teorías sociológicas.
Fuente: cascaramaraga.com

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